Hay dos formas de recuperar los residuos para reciclarlos: una es separarlos en origen para evitar que se mezclen con otros desechos, como se pide a los ciudadanos que hagan en los hogares, y la otra es intentar rescatarlos con máquinas de la basura mezclada, antes de que terminen en un vertedero o en una incineradora. Siempre se ha insistido en que es mucho mejor el primer camino, pues por lógica tiene que resultar más complejo separarlos una vez están revueltos con otros desperdicios y los que se saquen de ahí estarán más sucios. Sin embargo, un estudio científico publicado este miércoles en la prestigiosa revista Nature ha comparado de forma minuciosa, con análisis químicos, los residuos de envases de plástico recuperados de estas dos maneras y ha encontrado argumentos todavía más contundentes. Según esta investigación de distintos centros de universidades de Bélgica, Alemania y Países Bajos, los plásticos recuperados de la basura mezclada contienen más contaminantes, incluidos metales peligrosos como el cadmio y el plomo. Y por ello sus autores avisan de la posibilidad de que esta contaminación termine en los nuevos envases fabricados con el material reciclado, pudiendo afectar a la salud humana.
Los envases de plástico recuperados de la basura para reciclar tienen contaminantes peligrosos para la salud







