El aumento de la mora en los créditos de las familias encendió una luz amarilla en el sistema financiero. En un escenario de caída del poder adquisitivo, suba de tarifas, tasas todavía elevadas y mayor endeudamiento para sostener consumos cotidianos, cada vez más hogares enfrentan dificultades para cumplir en tiempo y forma con sus obligaciones.
Según datos del sistema financiero correspondientes a marzo, la irregularidad en los préstamos a familias alcanzó el 11%, el nivel más alto desde la crisis de 2001-2002. En el sector no bancario, que incluye distintos jugadores por fuera de las entidades tradicionales, la mora supera ese registro y ronda el 25%.
Incluso, en su último Staff Report, el FMI puso la lupa sobre la mora en las billeteras virtuales y pidió más supervisión al Gobierno. Según detalló el organismo,”la calidad de los activos se debilitó en un contexto de tasas de interés elevadas y volatilidad, especialmente en el crédito al consumo. En ese marco, advirtió que estos proveedores no bancarios exhiben tasas de mora más altas, “alrededor del 25%”.
Frente a este escenario, los bancos comenzaron a desplegar herramientas para evitar que los atrasos se transformen en mora estructural. El objetivo es doble: dar una salida a los clientes que ya no pueden sostener el esquema original de pagos y, al mismo tiempo, contener el deterioro de las carteras crediticias.
En esa línea, el Banco Nación lanzó esta semana un “kit de soluciones” para que sus clientes puedan ordenar sus obligaciones financieras, reducir el peso de las cuotas mensuales y extender los plazos de pago según cada situación.
Banco Nación: el kit para ordenar deudas
El Banco Nación informó que cuenta con alternativas para reorganizar compromisos financieros, reducir el monto mensual de las obligaciones y extender los plazos de pago. Las opciones están sujetas a la situación de cada cliente y a la evaluación crediticia correspondiente.
Una de las herramientas principales es la consolidación de deudas, destinada a personas que perciben sus haberes a través del Banco Nación. Esta opción permite reunir obligaciones financieras tanto con la entidad como con otros bancos, para facilitar la administración de los compromisos y ordenar el esquema de pagos.
La línea contempla tasa fija, plazos de hasta 72 meses, una Tasa Nominal Anual (TNA) del 65% y montos de hasta $100 millones.
Otra alternativa es la refinanciación de saldos de tarjeta de crédito, disponible para clientes con hasta 90 días de atraso en el pago de una tarjeta emitida por el banco. Esta herramienta permite reestructurar saldos pendientes de hasta $10 millones, con plazos de hasta 60 meses y una TNA vigente del 35%.
La operatoria contempla el mantenimiento de la tarjeta, el inicio del pago de las cuotas en el próximo resumen y adecuaciones temporales en los límites de compra.
Para los casos con más de 90 días de atraso, el Banco Nación dispone de alternativas de financiación para extender los pagos en hasta 96 meses, sujetas a evaluación crediticia y a las condiciones vigentes.
Desde la entidad remarcan que cada solicitud se analiza de manera individual, considerando el perfil del usuario, su situación financiera y las características de las obligaciones a reorganizar. Los clientes pueden iniciar la gestión en cualquier sucursal o consultar la información disponible en la web oficial del banco.
La mora de las familias, el dato que preocupa
El problema que buscan contener las entidades es el aumento de la mora en el crédito a personas. El deterioro se explica por una combinación de factores: ingresos que no siempre alcanzan para cubrir el aumento del costo de vida, mayor peso de los servicios en el presupuesto familiar y endeudamiento acumulado durante los últimos años.
En muchos hogares, el crédito funcionó como una herramienta para sostener consumos básicos o financiar gastos corrientes. Pero con tasas elevadas y cuotas que se superponen, parte de esos compromisos empezó a volverse difícil de cumplir.
La mora ya afecta a más de 6 millones de personas
La preocupación se vuelve mayor cuando el atraso pasa de una mora temprana a una situación más prolongada. En esos casos, aumentan los intereses punitorios, se deteriora la calificación crediticia del cliente y se reducen las posibilidades de acceder a nuevos productos financieros.
Por eso, los bancos están poniendo el foco en la intervención temprana: detectar a tiempo a los clientes con señales de estrés financiero y ofrecer alternativas antes de que la deuda se vuelva inmanejable.
Banco Provincia: refinanciación y foco en mora temprana
El Banco Provincia también viene trabajando sobre una estrategia integral frente al aumento de la mora. La entidad bonaerense reconoce que “el fenómeno atraviesa a todo el sistema financiero y responde a un contexto macroeconómico adverso”.
Su cartera está fuertemente concentrada en industria, comercio y construcción, sectores golpeados por el estancamiento de la actividad. Por eso, la estrategia combina prudencia en el otorgamiento de crédito, seguimiento activo de los clientes y soluciones de refinanciación.
Para personas con mora temprana, de hasta 90 días, el banco ofrece una línea general de refinanciación de préstamos personales con plazos de hasta 72 meses, tasa fija del 83,33% nominal anual vigente a mayo de 2026 y la posibilidad de ingresar pagando un anticipo equivalente a una cuota. Para quienes cobran haberes en el banco, puede no requerirse anticipo.
Además, para sectores de menores ingresos, la entidad implementó un programa especial para clientes que perciben hasta cuatro salarios mínimos. En esos casos, ofrece una tasa fija reducida del 41,67%, equivalente al 50% de la tasa general, con plazos de hasta 60 meses.
Para casos de mora tardía, de más de 90 días, se mantienen plazos de hasta 72 meses, con un anticipo del 5% o sin anticipo para clientes con haberes. En situaciones críticas, el banco también contempla herramientas de salida definitiva de la mora, que pueden incluir quitas de capital o cancelación por saldo contable.
En el caso de empresas, Banco Provincia dispone de líneas de refinanciación para mora temprana y tardía, con plazos de hasta 84 meses, anticipos del 2,5% o 5% según el caso y tasa variable más spread. La entidad afirma que, como resultado de esta estrategia, entre enero y abril la recuperación de mora creció casi siete veces frente al mismo período de 2025.
ICBC: acuerdos personalizados y refinanciación
ICBC también reforzó el contacto con clientes para ayudarlos a refinanciar deudas de tarjeta de crédito, cuentas corrientes y préstamos personales.
Para clientes sin mora, el banco ofrece un préstamo personal para reestructuración de deuda de tarjeta de crédito. Está destinado a beneficiarios de tarjetas Visa o Mastercard con cero días de atraso, más del 30% de financiación y una deuda superior a $9 millones. La línea tiene tasa UVA más 20% y plazo de hasta 48 cuotas, aunque implica la baja del producto tarjeta.
También ofrece una cuotificación de tarjeta Visa para clientes sin atraso, con más del 30% de financiación y deuda menor a $9 millones. En ese caso, la tasa es del 39%, con plazo de 24 cuotas y la tarjeta permanece activa.

Para clientes con mora superior a 30 días en tarjeta de crédito, préstamo personal o cuenta corriente sin garantía, ICBC cuenta con acuerdos de pago personalizados. La entidad evalúa caso por caso, ajustando la cantidad de cuotas y las eventuales bonificaciones según la capacidad de pago y el nivel de morosidad.
Además, ofrece planes de refinanciación que permiten consolidar deudas para salir progresivamente del riesgo crediticio informado en centrales como Veraz y BCRA, y evitar el incremento de intereses punitorios. Actualmente, se admite refinanciar tarjetas de crédito, préstamos personales y cuentas corrientes sin garantía, con atraso igual o superior a 30 días, en plazos de 6 a 60 meses, con dos alternativas de tasa: fija del 70% TNA o UVA más 10% TNA.
Galicia: prevención y pre mora
Banco Galicia, por su parte, pone el foco en la prevención. La entidad trabaja sobre medidas preventivas en originación, recupero y refinanciación, con alternativas que buscan evitar que el cliente llegue a una situación de mora.
Según señalaron fuentes de la entidad, “la estrategia se concentra en la gestión de la pre mora, educación financiera y ofrecimiento de opciones para ordenar pagos antes de que el atraso se consolide. El objetivo es estirar plazos y mejorar condiciones para que los clientes puedan atravesar el período de dificultad sin quedar excluidos del sistema financiero”, explicaron.
Qué buscan los bancos con estas medidas
Aunque cada entidad tiene sus propias líneas y condiciones, la respuesta del sistema financiero empieza a mostrar un patrón común: refinanciar, consolidar deuda, extender plazos y adaptar los pagos a la capacidad real del cliente.
Para las familias, estas herramientas pueden representar una vía para reducir la carga mensual y evitar que los atrasos deriven en una peor calificación crediticia. Para los bancos, funcionan como una estrategia para recuperar cartera, contener la mora y preservar la relación con sus clientes.
El punto clave, sin embargo, es que una refinanciación no elimina la deuda: la reordena. Por eso, los especialistas recomiendan evaluar el costo financiero total, el plazo, la tasa, la eventual baja de productos y la capacidad real de pago antes de aceptar una propuesta.
En un contexto en el que la mora de las familias alcanzó niveles históricamente elevados, los bancos se mueven para evitar que el problema escale. El lanzamiento del kit de soluciones del Banco Nación esta semana confirma que la reorganización de deudas dejó de ser una herramienta excepcional y pasó a formar parte de la agenda central del sistema financiero.
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