Banderas argentinas se asoman desde ventanas y balcones, pasan como relámpagos adheridos a buses y automóviles. Las camisetas albicelestes parecen el uniforme ubicuo y voluntario de la alegría y la emoción, en cualquier barrio de Buenos Aires, en cualquier pueblo o ciudad del país. “Gracias infinitas”, “agradecimiento eterno”, están entre las palabras más repetidas por los argentinos cuando hablan de su seleccionado de fútbol, del equipo liderado por Lionel Messi que este domingo jugará, nuevamente, una final de la Copa Mundial. “¿Qué más podemos pedirles? Queremos que ganen otra vez, pero ya son héroes, nos dieron demasiado”, resume un hombre que prefiere mantener su anonimato y quizá sea la mejor manera de simbolizar un sentimiento común.
Los argentinos esperan la final con admiración y agradecimiento a sus jugadores: “¿Qué más podemos pedirles?"









