Reyes Rigo, la única española de la Flotilla Global Sumud que continuaba retenida en Israel, ha aterrizado esta mañana en el aeropuerto de Barajas-Adolfo Suárez, en Madrid. Rigo, apresada junto a más de 400 activistas el pasado día 1 mientras navegaban rumbo a Gaza, había llegado a un acuerdo con la Fiscalía del tribunal de la ciudad meridional israelí de Beersheba. El Ministerio Público había presentado cargos contra ella por agredir a una funcionaria en la cárcel de Keziot y pedido prisión preventiva este viernes, lo que hizo temer que su liberación se complicara.
Junto a Rigo han llegado a la capital madrileña otros cuatro españoles detenidos en la última expedición humanitaria a la Franja (FlotillaLibertad-Thousands Madleens), asaltada por el ejército israelí en aguas internacionales el pasado día 8. El sábado ya aterrizaron en Madrid otras tres activistas españolas de esta última flotilla retenidas en Israel, entre ellas Jimena González, diputada de Más Madrid.
Rigo, mallorquina de 56 años, fue puesta liberada y deportada del país a cambio de declararse culpable de dos delitos de agresión contra una funcionaria de prisiones y pagar una multa por el equivalente de unos 2.600 euros. “Queremos denunciar al Estado genocida israelí”, ha dicho la activista a preguntas de la prensa aún en el aeropuerto, “nos ha secuestrado en aguas internacionales y nos ha llevado a una cárcel para presos terroristas”. Rigo ha instado al Gobierno español a que denuncie ante la justicia internacional el secuestro de los activistas de la flotilla.
“Tenemos que poner el foco en nuestros hermanos palestinos, mujeres, niños y hombres que se están pudriendo en las cárceles del Estado genocida”, ha continuado la mallorquina a preguntas sobre su estado. “Esto no va a parar, esto continúa”, ha proseguido Rigo antes de animar a participar en la huelga general convocada para este miércoles por Palestina.
Las autoridades israelíes habían sostenido durante toda esta semana que Rigo había sido retenida en Israel ―mientras el resto de españoles (48) de la flotilla eran deportados― por haber mordido a una funcionaria de prisiones (una enfermera) el pasado domingo, una acusación que la activista siempre ha negado. Sin embargo, en los cargos por agresión finalmente presentados contra ella este viernes no se alude a ningún mordisco, sino solo a un supuesto arañazo.








