Límites, bordes | Perfil

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Auspicioso debut para la joven escritora Mara Beger Balboa con su primer libro, una colección de once cuentos que evidencian un ajustado trabajo con la palabra, esa gramática particular que avizora un estilo personal, en historias que pueden ser en apariencia mínimas pero que solapan o atisban conflictos mayores, tensiones de diversa intensidad y altura.

El libro abre con un epígrafe poético: unos versos de Juana Bignozzi, que ilumina el enigma del título aunque no de forma cerrada y sentenciosa sino con un versito endecasílabo, justamente: “El espacio justo para estar de pie”. La poesía –el lenguaje poético en su amplia extensión– no le es ajena a Mara Beger que ya anuncia unos poemas de próxima aparición. Y aventuro que algo de ese “enigma” pervive en los títulos de los cuentos, cifrados, nunca ni tan siquiera descriptivos aunque de potencia enunciativa: “Carajo, Claire”, “Mala fe”, “En verano se pone peor”, “Buscando algo que ya tiene”.

El primer cuento, umbral de las historias por venir, “Las cucarachas no quieren que duerma” es una llave para acercarse al mundo narrativo que esta voz joven pero no juvenil despliega. Crudeza, cross a la mandíbula, cierta apuesta ideológica no impostada. Un universo en ruinas que parece inevitable en un vínculo un poco diferido entre un padre y una hija. Puede que esa entrada sea un portal por el que desfilan en los siguientes relatos personajes y voces que narran que parecen siempre en un borde perdido, un camino de cornisa, o desafiantes frente a algo que está por romperse.

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Límites, bordes, afectos en crisis, en una profusa galería: hijos, nietos, vecinos, amigas, desconocidos. Hay una frase de Virginia Woolf que parece calzarle perfectamente a la gran mayoría de los personajes de estos afilados cuentos, cuando describe qué significa crecer: “Hay una especie de tristeza que surge cuando se sabe demasiado, cuando se ve el mundo como realmente es”. Y el mundo representado, como realmente es no es muy alentador ni luminoso.

Hay dos excepciones en esta colección: “Querida Rosilla” y “Dejarlo pasar”, un relato alrededor de una araña el primero; la inclemencia despiada de una tormenta en un río del Tigre en el segundo. Sin sujetarse a un argumento, la historia de lo que se relata va un paso más allá. Y son la muestra de las aguas que puede navegar la escritura narrativa y poética de Mara Beger.

A esa generalidad enumerada antes, la sostiene una escritura ajustada, artesanal. Una apuesta por el realismo con honestidad, suscribiendo a las palabras que la maestra Liliana Heker dice en la contratapa de El espacio justo para estar de pie: “¿Dónde reside su excepcionalidad? Yo creo que en la mezcla asombrosa de lucidez, sensibilidad e irreverencia que, de una u otra forma, se hace presente en cada uno de estos cuentos.”

El espacio justo para estar de pie

Autora: Mara Beger Balboa

Género: cuento

Editorial: Salta el Pez, $ 26.220