El policía que permanecía como rehén en la Alcaldía 1 de la Ciudad de Buenos Aires fue liberado este jueves pasadas las 17.30, tras más de cinco horas de tensión en la dependencia ubicada en Lavalle al 400, en el centro porteño. “Todo controlado. Policía liberado”, confirmaron fuentes oficiales. Los implicados serán acusados por robo, privación ilegítima de la libertad y amenazas, por lo que se van a agravar las penas que están cumpliendo.
El conflicto habría comenzado por la resistencia de los presos a ser trasladados al penal de Marcos Paz, según contó la pareja de uno de los internos. Sin embargo, el Gobierno porteño asegura que el incidente se inició a partir de “una situación entre reclusos. Un problema entre ellos. Uno tenía una mala conducta con los demás y por eso se armó” esta pelea, dijo ministro de Seguridad de la Ciudad.
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“La policía entró, separó a uno de ellos y los nueve restantes” los fueron a increpar. “Cuando el personal policial quiso poner orden fueron tomados de rehenes un subcomisario, un inspector y un oficial mayor”, dijo el ministro. Rápidamente, se recuperó la libertad de dos policías, quedando un oficial mayor retenido por los delincuentes. “Los detenidos no tenían armas blancas. La negociación era para preservar la integridad policial. Todos actuaron perfectamente. Se encerró todo para que no haya evasiones”, agregó.
Al oficial policial, los delincuentes “lo tomaron de rehén para negociar, pero no negociaron nada” finalmente, explicaron. Durante el motín pidieron pizzas y un fiscal.
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El desenlace también fue relatado por uno de los detenidos, que se comunicó por teléfono con los periodistas apostados en la puerta. Según su testimonio, los presos ya habían entregado al efectivo cuando las fuerzas comenzaron a cortar las rejas con una amoladora para ingresar y arrojaron gas pimienta dentro de la celda. “Estamos todos acá, nos estamos ahogando, es un lugar chiquito”, alcanzó a decir antes de que la comunicación se cortara. Minutos después, personal del SAME y de Bomberos ingresó a la alcaidía y, según las imágenes de televisión, entraron también dos camillas.
Durante la toma, fuentes de la Policía de la Ciudad aseguraron que no había heridos ni peligro de fuga y que se trataba de un incidente entre internos dentro de una celda. Sin embargo, en videos grabados por los propios presos y difundidos por LN+ se veía al agente retenido y a uno de los detenidos tendido en el piso. En las imágenes, los internos exigían la presencia de un fiscal.
En comunicación telefónica con ese canal, otro de los detenidos explicó que en la alcaidía hay 31 personas y que el objetivo de la toma era reclamar por las condiciones de detención: denunció que no tienen duchas ni baños adecuados, que la comida llega en mal estado y que no pudieron comunicarse con sus familias el Día de la Madre. “Estamos sin derechos”, resumió. Un tercer interno, que se presentó como encargado del resto de los presos, afirmó que solo abrirían las puertas si recibían una orden judicial para ser trasladados a un lugar con mejores condiciones.
Al lugar llegaron también un grupo de la División de Operaciones Especiales de la Policía de la Ciudad, un psicólogo y un negociador. Además, estuvieron presentes dos abogadas del Mecanismo Local de Prevención de la Tortura, de la Defensoría del Pueblo porteña, que coincidieron en que la alcaidía no está en condiciones de alojar presos y le pidieron a la prensa que dejara de sobrevolar el edificio con drones porque dificultaban la negociación.
La investigación por los incidentes y por la toma de rehén quedó a cargo de Marco Juliano Zunino, auxiliar fiscal de la Unidad de Flagrancia Este del Ministerio Público Fiscal porteño.
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El episodio ocurrió mientras avanza el traslado de los presos de Devoto al nuevo penal de Marcos Paz, adonde el Gobierno porteño prevé llevar en el futuro también a los detenidos alojados en comisarías y alcaidías. No es el primer incidente de este tipo: en mayo, unos 73 detenidos protagonizaron una revuelta en la Comisaría Vecinal 3, en Balvanera, tras resistirse a una requisa. Durante los disturbios quemaron colchones, y tres policías y cuatro internos debieron ser hospitalizados por inhalar monóxido de carbono.
Al finalizar el operativo, habló el ministro de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Giménez, quien negó las acusaciones de los reclusos. Sostuvo que se trató de un conflicto entre internos y confirmó que el traslado a Marcos Paz sigue en pie. Adelantó que los detenidos serán imputados por robo, por haberle sacado al personal policial teléfonos, prendas, dinero y alhajas.
En ese sentido, contó que el celular que usaron (los delincuentes presos) es el que le robaron al oficial mayor que estaba retenido. Le vaciaron todas las cuentas, por eso también la acusación de robo”, afirmó Giménez. “A partir de esta noche, la Alcaldía 1 va a estar suspendida por un tiempo”, anunció el ministro. Todos los reclusos serán trasladados.
Estuvieron en el lugar coordinando el operativo el ministro de Seguridad y el jefe de la Policía de la Ciudad, Diego Casaló. Participó del operativo personal de Alcaidías, DUTIA, DOEM, Cibercrimen, Asuntos Internos, Científica, Cuerpo de Negociadores, Comunal, Cuerpo de Psicólogos, Explosivos, Bomberos y SAME. Intervino la Unidad de Flagrancia Este de la Ciudad, a cargo de Federico Tropea.
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