“Ya está. Ya está”. En el estadio de Lusail, Lionel Messi miró al palco en el que estaba su familia, liderada por su padre Jorge, como siempre. Se vio el gesto y se escuchó la frase. Pero como suele ocurrir, lo esencial no se ve ni se escucha. Argentina se acaba de coronar como la mejor del mundo tras derrotar a Francia en la final de las finales y La Pulga necesitaba hacer catarsis con su gente: su misión estaba cumplida.
Leo Messi se retira de la selección argentina: “Duele en el alma, pero entiendo que es el momento”








