La metáfora era perfecta. Pasadas tres horas y media del cierre de las urnas este martes, cada uno de los candidatos tenía el 39,9% de votos, con una diferencia de votos de menos de 200 papeletas. Horas después, con el 98% escrutado, el centrista David Crowly aventajaba por apenas 0,4 puntos porcentuales a la socialista Francesca Hong —39,9% frente a 39,4—en las primarias demócratas para convertirse en gobernador de Wisconsin, demasiado justo para declararse vencedor a esas alturas del conteo. El ajustado escrutinio muestra hasta qué punto la formación está dividida entre sus dos almas: la centrista y la progresista. A menos de tres meses de unas elecciones de medio mandato en la que los demócratas aspiran a hacerse con el Congreso y atar de pies y manos al republicano Donald Trump, aumentan las dudas sobre la futura dirección del partido.
Las primarias demócratas en Wisconsin muestran la división extrema del partido, con una estrecha ventaja centrista









