El anuncio de unas células sintéticas capaces de completar el ciclo de nacer, alimentarse y reproducirse no supone ni de lejos la creación de vida artificial, ni nada comparable a la complejidad y efectividad de cualquier organismo vivo del planeta. Aún así, el avance anunciado el miércoles por el equipo de Kate Adamala, de la Universidad de Minnesota, ha conseguido despertar el interés de la comunidad científica y el debate sobre si algún día los humanos podrán diseñar seres vivos con las funciones que ellos quieran, lo que permitiría solucionar enormes problemas, como la producción de energía limpia o fármacos a bajo coste. EL PAÍS ha consultado a varios expertos de este campo, la biología sintética, en España y en otros países sobre este hallazgo. Su conclusión es que es un estudio interesante, pero su relevancia ha sido exagerada por algunos medios de comunicación.








