Con un récord de 8.631 aspirantes que se habían inscripto para rendir, este miércoles se tomó el examen para las residencias médicas en la Ciudad de Buenos Aires, donde las vacantes apenas son 1.200. La convocatoria superó con un altísimo margen a las ediciones anteriores, que eran nacionales, y confirma el interés por formarse en hospitales porteños.
Pero detrás del número histórico también aparece un dato que se repite: mientras algunas especialidades concentran el deseo de los aspirantes, otras casi se caen de la lista de intereses.
Según pudo saber Clarín, en la Facultad de Medicina de la UBA, una de las dos sedes habilitadas para la prueba, el examen arrancó con demora a las 10 de la mañana y ya se habían presentado 3.200 aspirantes. A la tarde rindieron más de 1.400 más. En total, sumando las locaciones de Uriburu y Junín de la Facultad de Ciencias Económicas, sólo en el turno mañana se presentaron cerca de 5.800. Y el total final fue otra marca superada.
“Más de 6.600 personas se presentaron a rendir, es récord. En 2025 CABA había tenido alrededor de 5.900″, dijeron a Clarín desde el Ministerio de Salud de la Ciudad. El examen en esta oportunidad fue exclusivo de la Ciudad, a diferencia del año pasado que era nacional.
Casi tres de cada cuatro personas que rindieron buscó ingresar puntualmente a una residencia médica, equivalente a 6.278 médicos. El resto, 2.022 candidatos, concursó por cargos de enfermería, bioquímica y otras disciplinas del Equipo de Salud, además de a residencias posbásicas, que son las destinadas a quienes ya completaron su formación inicial, y que tuvo 331 anotados.
El crecimiento de quienes se acercaron con su birome negra -que era requisito llevar, junto con una tablita rígida para darle sostén a las hojas- fue sostenido en los últimos años, aunque esta vez marcó un salto significativo. Si entre 2021 y 2024 la cantidad de postulantes para rendir por el Ministerio de Salud de la Ciudad rondaba entre 4.100 y 4.300, en 2025 había ascendido a más de 6.400. Ahora volvió a crecer y alcanzó los 8.631 inscriptos, cerca de un 35% más que en la convocatoria anterior.
En 2025, para la prueba conjunta entre Nación, Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, se habían inscripto 8.895 en total. Eran el 71% de los postulantes a nivel nacional y rendían un solo examen que era válido por igual para esas jurisdicciones.
Este año, ya sin el Concurso Unificado –dentro del Examen Único compartido con el resto de las provincias– los postulantes también se anotaron para rendir a nivel nacional (Examen Integrado), donde se inscribieron 5.663 profesionales para 1.040 cargos; yen la bonaerense (Examen de Residencias del Equipo de Salud o ERES), con 7.382 inscriptos para 2.400 vacantes.
La vocación médica
Entre los candidatos, las preferencias están claramente concentradas en un grupo reducido de especialidades. Cirugía General encabeza el listado con 661 aspirantes, seguida muy de cerca por Anestesiología, con 651. Más atrás aparecen Tocoginecología (455), Oftalmología (430), Pediatría (408), Cardiología (354), Diagnóstico por Imágenes (334), Clínica Médica (312), Otorrinolaringología (287) y Psiquiatría (281).
En el otro extremo aparecen áreas que continúan teniendo muy pocos interesados, a pesar de ser fundamentales para el funcionamiento del sistema sanitario. Terapia Intensiva reúne apenas 76 postulantes; Anatomía Patológica, 59; Oncología, 50; Neumonología y Reumatología, 31 cada una; Nefrología, 26; Hematología, 25; Emergentología, 23; Geriatría, apenas siete, y Alergia e Inmunología, solo cinco.
Por el episodio registrado el año pasado, cuando un postulante ecuatoriano utilizó anteojos inteligentes para grabar el examen y las notas estuvieron sospechosamente muy por encima de la media histórica, el Ministerio de Salud porteño reforzó las medidas de seguridad. Se decidió dividir los grupos, para agudizar la mirada.
Por la mañana fue el turno de los aspirantes a las especialidades médicas y, por la tarde, el turno de las demás disciplinas del equipo de salud y de quienes concursaron por residencias posbásicas. El control comenzó en la acreditación, en un operativo especial para impedir el ingreso de dispositivos electrónicos.
Los celulares se guardaron en bolsas de seguridad con una identificación individual (no pueden abrirse sin que se acredite el código de su dueño), no se podía rendir con anteojos ni relojes inteligentes u otros equipos electrónicos.
Entre la multitud de candidatos estaba Sofía, que rindió para Urología, donde hay 13 vacantes porteñas. “Hoy en día es una especialidad un poco más elegida. Hay como 250 personas. Por ahí tiene pocos cupos en comparación con otras”, dijo a Clarín. Sobre la prueba, consideró que “las preguntas estaban bien hechas, eran acordes y no eran capciosas. Obviamente hubo algunas que no supe responder, pero no es que te tiraban a matar”. También destacó el operativo de control: “Nos hicieron dejar el celular en una bolsita cerrada con un precinto, pasar por detector de metales y dejar las cosas a un costado”.
Con el mismo objetivo llegó desde Mendoza Ezequiel Juárez, de 26 años, quien también rindió para Urología. Contó que su prioridad es conseguir una vacante en un sanatorio privado. “Me interesan más que nada el Italiano, el Alemán. Después también el Sanatorio Güemes y el Churruca. Esas serían mis primeras opciones. Si no, está la posibilidad de volver a Mendoza, porque somos de allá”, contó. Tampoco le molestó el nuevo sistema de control previo al examen: “Me pareció lógico, como para evitar cualquier malentendido”.
Otra de las mendocinas que viajó para rendir fue Rocío, también de 26 años y aspirante a Urología. Explicó que eligió esa especialidad porque “tiene una parte clínica y una parte quirúrgica” y porque ofrece múltiples posibilidades de desarrollo profesional. “Es una especialidad muy amplia: te podés dedicar al consultorio, a una patología específica, a la parte oncológica, a la laparoscopía. Tiene muchas ramas, incluso Urología pediátrica”, señaló.
Rosario Ponce, de 25 años, eligió Psiquiatría por una convicción personal: “Para mí no existe vida sin salud mental, básicamente”. Se mostró conforme con el nivel de la prueba. “Fue mejor de lo que esperaba. Sentí que pude razonar bastante más de lo que pensaba que iba a poder”, afirmó. Si obtiene un buen puntaje, le gustaría hacer la residencia en el Hospital Borda o en el Hospital Italiano. Sobre el operativo de seguridad, contó que “revisaban el DNI, el celular había que guardarlo y pasabas por un escáner para ver si tenías algún objeto de metal”.
Otro punto fue la distribución de los postulantes, que tan cerca iban a estar este año al momento de rendir. “Había más espacio del que pensé. En el aula donde estaba éramos unas diez o doce personas, así que, dentro de todo, mejor de lo que esperaba”, opinó Rosario.
En la fila se destacaron los grupos, de tres o cuatro, que llegaron juntos después de meses de preparación compartida. Una médica de Palermo y otra de Pilar, que estudiaron a la par para rendir Cirugía, coincidieron en que el examen estuvo dentro de lo esperado. “Habíamos practicado muchísimo y eso nos dio tranquilidad”, contó una de ellas. Su compañera agregó que, más allá del resultado, “lo importante era llegar con la sensación de haber hecho todo lo posible”.
A pocos metros, en la puerta de la confitería de la esquina de la Facultad de Medicina, donde seguía la multitud, dos aspirantes esperaban la hora de ingresar al examen con un café para llevar en la mano. También habían estudiado juntos y aseguraban que no tenían interés en hacer la residencia en ningún hospital de la Provincia de Buenos Aires.
“Lo dimos todo”, resumió uno de los dos, sobre la preparación. Su compañero celebraba que, independientemente del resultado, “pase lo que pase, hoy se termina todo”, en referencia al desgaste de tantos meses de estudio. Y, con un blend de alivio y resignación, ya tenían un plan B: “Cualquier cosa, si no se puede, porque son pocos cupos en general, descansamos dos meses y arrancamos de nuevo a estudiar”.
Además de los de la Ciudad, participaron del concurso hospitales de la UBA y otras instituciones privadas que adhirieron al sistema, entre ellas el Hospital Italiano, el Hospital Alemán, Fleni, Cemic, el Hospital Churruca y los sanatorios Güemes y Méndez.
Los resultados estarán disponibles a fines de junio. La adjudicación de las vacantes del sistema público porteño está prevista para el 16 de julio y el inicio de las residencias será en septiembre.
El ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, declaró al inicio de la jornada que la cifra récord de inscriptos “refleja la confianza de los profesionales en el sistema de salud de la Ciudad” y destacó la necesidad de mantener procesos de selección transparentes y una formación de calidad.
Mientras esperaba para entrar en el turno tarde del examen, un candidato se reía y le explicaba a la chica a su lado un descubrimiento que tuvo “parando el oído” mientras hacía la fila: acababa de enterarse de que existe un patrono de los estudiantes, San Cupertino, a quien la tradición popular católica invoca especialmente antes de los exámenes.“¿Sabés la cantidad de gente que le está prendiendo velas a ese santo?”, decía, a minutos de jugarse el ingreso a la residencia.
Del otro lado de la fila, donde cerca del mediodía ya se acumulaban quienes habían terminado de rendir las especialidades médicas, los nervios todavía parecían visibles. Muchos seguían con los brazos cruzados, abrazando la tablita de madera que la organización les había pedido llevar para usar como mesa durante el examen. Aunque la prueba ya había quedado atrás, el gesto parecía conservar, por un rato más, la tensión de una mañana decisiva.







