Las condiciones de navegación en el estrecho de Ormuz empiezan a ser por fin favorables, incluso a pesar de que hoy se haya retrasado la firma del acuerdo por el que EE UU e Irán confirman el alto el fuego y la reapertura por el crucial paso marítimo. Las autoridades militares de seguridad marítima ya dan por abierto el estrecho y han reducido el nivel de amenaza en la zona a moderado, un grado muy lejos del visto durante los más de tres meses que ha durado el conflicto. Estas indicaciones son la gran referencia que toman las aseguradoras que conceden pólizas de guerra a las compañías navieras, que ahora sí tendrían más garantías para reanudar la navegación por la zona y contribuir así de forma decisiva a la reanudación del suministro de petróleo y gas natural.
“El estrecho de Ormuz está ahora abierto y las operaciones de bloqueo han cesado”. Es la declaración que recoge el comunicado emitido en la noche de este jueves por el Centro Conjunto de Información Marítima (JMIC) por sus siglas en inglés, el organismo de seguridad marítima en el que participan las autoridades militares de Reino Unido y la UE y que surgió en 2024, a raíz de los ataques hutíes que entorpecieron la navegación por el Mar Rojo.
“El nivel de amenaza para la seguridad marítima en el Estrecho de Ormuz se ha reducido a MODERADO tras el anuncio por parte tanto de Estados Unidos como de Irán de su intención de abrir la vía navegable”, según el comunicado de la JMIC. La declaración refleja cómo se ha rebajado la tensión en la zona, después de meses en que la calificación del riesgo haya estado al máximo, al nivel crítico. La calificación de riesgo moderado está a solo un escalón de ser la más baja según los criterios del organismo y es un espaldarazo para el regreso a la actividad en el golfo Pérsico de las compañías navieras, inicialmente muy recelosas ante el anuncio del pasado domingo entre EE UU e Irán.
El JMIC continúa pidiendo prudencia y advierte de la existencia de minas en la zona. De hecho, indica a las navieras que deben evitar la ruta que hasta el estallido de la guerra era la habitual para cruzar Ormuz, el denominado dispositivo de separación de tráfico reconocido por las leyes internacionales de navegación y ahora minado. “En estos momentos debe evitarse el esquema internacional de separación del tráfico debido a la existencia de minas”, explica la autoridad marítima, que ofrece detalle de rutas alternativas que sí son seguras para la navegación.El JMIC confirma en su comunicado que está libre de minas la ruta de tránsito sur, a lo largo de la costa de Omán y que en las últimas semanas ha sido la empleada por numerosos buques para atravesar el Estrecho, lejos de la presión iraní y la exigencia de peajes y con la cobertura naval de Estados Unidos. Acompaña el comunicado de una serie de coordenadas de navegación: “El tránsito deberá realizarse teniendo debidamente en cuenta esta información, a discreción del capitán del buque”, añade el organismo.
La navegación por el Estrecho ya se ha ido intensificando a raíz del anuncio de acuerdo entre EE UU e Irán, aunque sea a niveles aún muy inferiores a los previos al conflicto. La declaración de las autoridades de seguridad marítima, avalando el paso seguro por zonas determinadas, es un espaldarazo para las compañías navieras. Una vez que el riesgo en la zona es calificado como moderado, se despeja el camino para que los buques y su carga puedan ser cubiertos por las aseguradoras a un coste asumible, después de que las pólizas de guerra se dispararan a precio de oro durante los meses de conflicto. Así, los pocos buques que cruzaban Ormuz llegaban a hacerlo sin esas coberturas y asumiendo grandes riesgos.
Este jueves han sido 25 los buques comerciales que han atravesado Ormuz, el mayor número desde el 18 de abril —poco después del alto el fuego— y cinco veces la cifra media de paso durante los primeros diez días de junio, según datos de AXS Marine. Son cifras aún muy inferiores a lo habitual antes de que empezara la guerra, cuando transitaban por Ormuz más de 130 buques al día y que dan idea de la tarea de reconstrucción que queda por delante. La eliminación de minas es lo más urgente, a lo que seguirá la ordenación del tráfico marítimo de los más de 800 buques que ya se han acumulado en la zona, según datos de Winward. El atasco, de hecho, ha crecido a medida que los barcos se han aproximado a la zona esperando la reapertura. La reparación de las instalaciones energéticas dañadas y la puesta en marcha de aquellas forzadas a parar durante la guerra también llevará semanas e incluso meses. El regreso de la navegación será un primer paso para una vuelta a la normalidad en el Golfo Pérsico que difícilmente va a ser idéntica a la previa al conflicto.








