Lamine se suma a la ola ofensiva del Barça ante el Rayo | Fútbol | Deportes

Lamine se suma a la ola ofensiva del Barça ante el Rayo | Fútbol | Deportes


Lamine Yamal encontró por fin la portería y con su dos goles se sumó a la ola de optimismo del Camp Nou. La alegría del 10, el entusiasmo con el que celebró el 2-1, después de unos días de tristeza y pesar, de malas caras más que de gestos desafiantes, pareció una liberación para un futbolista que tiene prisa por recuperar el estatus de candidato al Balón de Oro. Marcó Lamine muy pronto y se esfumó hasta el final para cerrar el partido con un tiro curvado después de una asistencia de Adeyemi: 5-2. La figura, el jugador más consistente y menos discontinuo, volvió a ser Raphinha, doble goleador —ya suma cinco—, mientras que Gordon encontró la recompensa a su generosidad con un tanto en propia puerta de Lejeune. Gordon y Raphinha abanderan hoy la ofensiva del Barça: 12 tantos en tres partidos para mantener la cabeza de la Liga. La defensa, en cambio, volvió a temblar, como en los viejos tiempos, asustada por la valentía del Rayo y la calidad de Camello.

5

Joan García, Andreas Christensen, Jules Koundé, Xavi Espart, Pau Cubarsí, Dani Olmo (Fermín López, min. 63), Anthony Gordon (Karim Adeyemi, min. 76), Marc Bernal (Rodri, min. 63), Pedri (João Cancelo, min. 76), Lamine Yamal y Raphinha (Hamza Abdelkarim, min. 85)

2

Dani Cárdenas, Iván Balliu, Florian Lejeune, Jozhua Vertrouwd (Adrià Pedrosa, min. 31), Pathé Ciss, Gnangoro (Pedro Díaz, min. 56), Óscar Valentín, Jorge de Frutos (Fran Pérez, min. 56), Unai López (Randy Nteka, min. 74), Álvaro García y Sergio Camello (Alemão, min. 74)

Goles 0-1 min. 11: Camello. 1-1 min. 18: Raphinha. 2-1 min. 20: Lamine Yamal. 3-1 min. 50: Lejeune. 3-2 min. 58: Camello. 4-2 min. 70: Raphinha. 5-2 min. 89: Lamine Yamal

Arbitro Francisco José Hernández Maeso

Tarjetas amarillas Adrià Pedrosa (min. 89)

El delantero madrileño tuvo tanto impacto en el partido como Lamine. El extremo azulgrana compareció decidido, insistente con el exterior de su zurda, muy punzante y duro en la pegada, más preocupado por la asistencia que por el gol que se adivinaba en la portería de Cárdenas. El partido era un vendaval ofensivo del Barça y si hubo noticias del Rayo fue porque, sorprendentemente, marcó un gol: 0-1. Álvaro se coló por la banda izquierda, mal defendida por Koundé, y su centro fue embocado magistralmente por Camello. Un golazo que acabó con la imbatibilidad de Joan García. El lapsus de costumbre de Koundé como lateral derecho contrastó con la clarividencia del lateral izquierdo Xavi Espart. El cualificado y polivalente jugador de la cantera fue el eslabón perfecto para el pase de Pedri y la recepción de Raphinha en el 1-1. El brasileño, convencido de que es el nueve del Barça, sorteó a Pathé Ciss y marcó su cuarto gol ante la mirada del recién fichado Gabriel Jesús. Un par de minutos después llegó el remonte con un excelente gol de Lamine. El delantero orientó la pelota cedida por Bernal y la clavó en el ángulo izquierdo de la portería, por el primer palo, nada que ver con sus habituales goles de rosca, como si quisiera mostrar una nueva versión de Lamine.

Los dos tantos atemperaron la intensidad, voracidad y velocidad del Barça, tan insaciable como ansioso, incapaz de precisar el último pase y el tiro al arco hasta el 2-1. El balón viajaba muy rápido, la presión colectiva era alta y sincronizada y su ritmo de partido no daba respiro al Rayo, que solo encontraba aire en las salidas de Álvaro que rompían a Koundé. Los azulgrana, sin embargo, no daban con la portería y tampoco atinaban en el último pase en sus continuas y multitudinarias llegadas al área pequeña por su precipitación y por la flojera en el disparo del generoso Gordon. Todos parecían empeñados en que marcara Raphinha. La puntería del brasileño y de Lamine doblegaron a un Rayo que nunca perdió su personalidad sin Batalla, Isi ni Ratiu.

Los muchachos de Beñat San José se esmeraron en la presión a la salida del descanso y no perdonaron la desatención de Christensen y Espar en un córner cabeceado por Camello en el 3-2. El 3-1 también había tenido como protagonista a un jugador del Rayo, Lejeune, que anotó en propia puerta después de una de las múltiples jugadas del ágil Gordon. Los cambios, y la entrada de Rodri, no acabaron por asentar al Barça, ni siquiera después de que Raphinha anotara su quinto gol con la participación de Gordon: 4-2. Un gol que aseguraba el resultado sin que disminuyera la competitividad del Rayo. Joan García fue igual de exigido que Cárdenas en un intercambio de golpes que se acabó en el minuto 90 con el gol de Lamine. Al festival ofensivo del Barça le faltaba los tantos del 10. Las porterías vuelven a ser la referencia del equipo de Flick.