“Es un enorme orgullo para mí haber recibido el Honoris Causa. Fue una emoción increíble: estoy muy orgullosa de la Universidad Pública, lo estuve siempre, dentro de la Argentina y también cuando viajaba, comentando el sistema educativo que teníamos. Ser honrada por semejante distinción fue absolutamente conmovedor y emocionante para mí, un premio, un regalo increíble. Ahora mismo estoy mirando la medalla, porque todavía no lo puedo creer”.
Así resumió Renata Schussheim, en exclusiva para Clarín, la emoción vivida minutos antes en el Salón de Actos de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU), al recibir el título de Doctora Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires.
La ceremonia había comenzado con lo expresado por el decano de la FADU, Carlos Venancio, en medio de la lucha a brazo partido de la Universidad Pública, que ya lleva 23 jornadas de paro escalonado y rotativo y se prepara para la quinta Marcha Federal Universitaria el 15 de octubre, en reclamo de una urgente actualización presupuestaria:
Mucho orgullo
“Me da mucho orgullo nuestra universidad, me da mucho orgullo nuestra facultad, me da mucho orgullo nuestra educación pública y me da mucho orgullo poder entregar hoy este premio”, dijo el decano.
El acto se llevó a cabo a sala repleta ante una multitud integrada por estudiantes, docentes, autoridades y graduados de FADU. Fue la primera vez que la UBA otorgó su máxima distinción académica a propuesta de las carreras de Diseño de Indumentaria y Diseño Textil, en reconocimiento a una trayectoria de más de seis décadas que transformó la cultura visual, las artes escénicas y el diseño en la Argentina.
Desde sus inicios, Schussheim ha construido un lenguaje propio e inconfundible. Su formación plástica comenzó tempranamente a los nueve años bajo la tutela de Ana Tarsia y se consolidó luego al concurrir al taller del maestro Carlos Alonso, recientemente fallecido. A los trece años, comenzó a dibujar con tenacidad y muy pronto ingresó a las artes escénicas.
Renata Schussheim. Foto: Martín Bonetto.Su desembarco en el teatro ocurrió en 1970, cuando el coreógrafo Oscar Araíz la convocó para diseñar la producción de Romeo y Julieta. Desde ese momento, su labor integró más de doscientas producciones teatrales, operísticas, de ballet y espectáculos de rock nacional, colaborando estrechamente con figuras centrales de la cultura argentina como Charly García, Luis Alberto Spinetta, Federico Moura y Jean François Casanova.
Durante el acto de apertura, el decano Carlos Venancio remarcó la carga simbólica del escenario donde se entregaba el reconocimiento: “Este lugar es muy particular para nuestra facultad, el sanctasanctórum del edificio, porque en este lugar es donde se entregan los títulos, se cumplen los sueños y se concreta el plan de la universidad pública“.
Y enseguida hizo referencia a la asfixiante realidad del sistema educativo nacional: “No puedo no hablar de la situación que atraviesa la universidad en este momento tan complejo, que excede lo presupuestario. Y lo vinculo con este premio en términos de la coherencia, de la resistencia, de la trayectoria, de no bajar nunca los brazos y de seguir convencidos del valor de la educación pública“.
Agregan valor a la universidad
Respecto a la homenajeada, remarcó que las personalidades que reciben este galardón “son las que le agregan valor a la universidad” y señaló que “no se me ocurre nadie que represente lo que hacemos en este lugar tan bien como Renata“.
En el mismo sentido se expresó la directora de las carreras de Diseño de Indumentaria y Diseño Textil, Verónica Fiorini, quien analizó el impacto técnico, poético y semiótico de la obra de la galardonada: “La obra de Renata Schussheim se define de manera inequívoca en el diseño sobre el cuerpo. Tanto en los vestuarios como en sus escenografías o dibujos, su mirada gira en torno a la cultura identitaria nacional, a la contracultura y a la memoria histórica argentina”.
Fiorini resaltó que la trayectoria de Schussheim ofrece a la comunidad académica “un verdadero archivo de transferencia de conocimiento” para las futuras generaciones de investigadores y diseñadores.
La artista visual y diseñadora Renata Schussheim recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires por una trayectoria de más de seis décadas. Foto: gentileza.Por su parte, la profesora titular de sociología, Laura Zambrini, ofreció el discurso de encomio público donde enfatizó la contemporaneidad de la propuesta de Schussheim y su carácter pionero dentro del ámbito artístico: “Hablar de Renata es hablar de una de las figuras más populares de la cultura visual argentina contemporánea. Mucho antes de que hablásemos con tanta naturalidad de lo interdisciplinario, de lenguajes híbridos o de cruces entre arte y diseño, Renata ya trabajaba en esos territorios”.
Zambrini subrayó la particular tensión que caracteriza la obra de la artista, manifestada en la relación “entre belleza y extrañeza, entre delicadeza y perturbación, entre lo cotidiano y lo fantástico”, concluyendo que vestir un cuerpo es, en su producción, una forma de “construir mundos“.
Tras la entrega del diploma y la medalla académica, Schussheim tomó la palabra y se hizo eco del contexto actual: “La universidad pública fue siempre un orgullo para mí, acá y afuera. Ser reconocida por ella es como un sueño, pero de los buenos sueños. Este momento que vivimos es complicado, por no decir apocalíptico, y ser distinguida por hacer lo que uno ama es un regalo. Quisiera poder estimular a soñar, a producir y a concretar los deseos de cada uno. ¡Mil gracias y viva la UBA!”.
Posteriormente, la coordinadora Verónica Arditi llevó a cabo un diálogo público con la homenajeada en el que recorrieron pasajes clave de su vida y de su método creativo. Al ser consultada sobre sus orígenes en el dibujo y su vinculación con las artes visuales, Schussheim recordó con afecto su paso por el taller de Carlos Alonso: “Los cuadros de Alonso siempre miran al que los mira. Cuando lo conocí fui tan fanática que lo copié de una manera repugnante. Por eso siempre digo que no es malo copiar a quien uno ama, porque si tenés voz propia, después sale la tuya”.
“Quedé dada vuelta con Charly”
En la conversación se abordó también el impacto de sus proyectos con el rock nacional, un espacio históricamente dominado por varones en el que ella se abrió paso con total naturalidad. Al rememorar su relación con Charly García, explicó que el encuentro se produjo a partir de escuchar su música en vivo durante la etapa de La Máquina de Hacer Pájaros: “Quedé dada vuelta con la música de Charly. Nos conocimos y me propuso hacer algo juntos para la tapa de Bicicleta. Amé absolutamente su música”.
Renata Schussheim. Foto: Martín Bonetto.Entre las anécdotas compartidas evocó el mítico recital en el estadio de Ferrocarril Oeste en 1982, donde diseñó la escenografía que simulaba el derrumbe de una ciudad: “No tuvimos ensayo general. Empezó a llover y había cables de acero que iban hasta el escenario. Yo dije ‘no va a pasar nada porque se va a mojar todo’, pero explotó todo. Había músicos que no sabían lo que iba a suceder. Por ejemplo, Willy Iturri casi se muere infartado. Y es que era una época en que podía pasar que irrumpiera la policía en un escenario. Charly llegó vestido de rosa en una limusina rosa con música de Glenn Miller y Jean François Casanova hizo de presentador hablando en francés, así que fue todo un poco bizarro”.
Frente a la consulta de los estudiantes sobre la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas como la inteligencia artificial y el distanciamiento de la ilustración manual, Schussheim defendió el valor del oficio directo y la artesanía: “Aunque tengas dificultades tenés que insistir, porque la mano se ablanda cuando se dibuja. Uno recupera la memoria y tiene un instrumento que es la mano. A mí me encanta ver lo analógico. En lo artístico todavía confío en lo analógico”.
Asimismo, reflexionó sobre el sentido conceptual de las nadadoras e híbridos que pueblan sus instalaciones artísticas, como la muestra Fulguraciones (CC Borges, 2023): “Las nadadoras son un símbolo femenino, de nadar en agua, de resistencia. Tienen que ver con el útero y con el nacimiento”.
La artista visual fue largamente ovacionada y una multitud de estudiantes y graduados se acercaron a saludarla y a tomarse fotos con ella.
Proyectos de Renata
El Doctorado Honoris Causa se suma a un último trimestre de 2026 cargado de hitos. En septiembre abrió en Venecia y en octubre continuó en Roma FULGOR, la exposición curada por Romina Del Prete que desplegó sus nadadoras y criaturas híbridas en dos sedes de ContArt Gallery, marcando un nuevo capítulo internacional.
Renata Schussheim. Foto: Martín Bonetto.En paralelo, Schussheim publicó Figurines –coeditado por Ampersand y Eudeba, con presentación de Óscar Araiz y textos de María Moreno–, que reúne cinco décadas de dibujos de vestuario y escenografía, y Colón Oro, un libro fotográfico encargado por La Roca Fundación que recorre la historia del Teatro Colón hasta 2025 con imágenes inéditas e intervenidas por la artista.
Como broche de fin de año, del 8 al 13 de diciembre presentará FESTUM en Colección Rivarola – El Local, una celebración íntima que transformará el Pasaje Rivarola en un universo de arte, diseño y memoria.








