La Selección Argentina se volvió de Ecuador con dudas, certezas y un mensaje claro puertas adentro rumbo al Mundial 2026

La Selección Argentina se volvió de Ecuador con dudas, certezas y un mensaje claro puertas adentro rumbo al Mundial 2026

El mensaje es claro. En el vestuario visitante del estadio Monumental de Guayaquil las caras de bronca dominan la escena. Es una foto que pocas veces se vio desde la conquista de la Copa América 2021 hacia acá, pero es un reflejo de que la Selección Argentina construyó una aura ganadora que intenta mantener en cada presentación. El 0-1 ante Ecuador es un paso en falso, el cuarto en los 18 partidos que compusieron las Eliminatorias Sudamericanas y que dominó casi sin oponentes. Pero es también una señal de alerta, a nueve meses del Mundial en el que cada uno de los otros 47 clasificados querrá destronar a los campeones.

Por todo esto, el cuerpo técnico liderado por Lionel Scaloni cerró este tramo con certezas que ratifican un rumbo y algunas dudas que obligan a ocuparse. Mientras los jugadores pasan por la pasarela de la zona mixta afuera del estadio del Barcelona de Guayaquil hay una coincidencia: valoran el camino por encima de un resultado aislado, contra uno de los mejores rivales del continente que ya lo había tenido contra las cuerdas recientemente, dando muestras de su potencial. Y está bien.

Lo dice Nicolás Tagliafico, ante el micrófono de Clarín: “No nos podemos quedar solamente con este partido, fue duro, perdimos pero el balance general es muy bueno. Tuvimos 10 puntos de ventaja, cuatro fechas antes clasificados. Estamos muy conformes con lo que hicimos. Al final las Eliminatorias son muy duras, Ecuador lo hizo muy bien el Mundial pasado y el que viene tiene jugadores y condiciones para hacer un gran torneo. Va a ser más duro, porque el fútbol se está emparejando mucho, hay más sorpresas también, va a haber muchos más equipos, veremos cómo resulta, va a ser interesante que haya más cantidad de equipos”.

El balance general es muy positivo, fueron unas Eliminatorias muy buenas para el equipo en líneas generales. Hoy nos vamos con un sabor amargo por la derrota, pero me siento orgulloso de pertenecer a este grupo de jugadores que dejan todo por la camiseta. El fútbol de Sudamérica es muy equilibrado, muy competitivo, pero el equipo volvió a dar la cara, a pesar de las adversidades de la expulsión y un penal dudoso”, completó Gio Lo Celso, feliz por haber podido retornar a un buen nivel tras una serie de lesiones, entre ellas la que lo dejó fuera de Qatar 2022.

Esa evaluación tiene cuatro asteriscos, si se quiere, con tres derrotas como visitante ante rivales de cuidado y complicados, y el empate en el barrial injugable de Maturín contra Venezuela. Pero en las visitas con traspié a Colombia, Paraguay y Ecuador hubo puntos en común. Para empezar, en Barranquilla (1-2) y en Guayaquil, no estuvo Lionel Messi.

Entonces ahí hay una certeza: al capitán se lo necesita dentro de la cancha, en la mayor plenitud física posible, no solo por su magia futbolística, sino también por lo que representa para los rivales, el respeto que irradia. Cuando él no está, el equipo debe compensar esa ausencia con otro “rompemolde”, que durante 2025 fue Thiago Almada, de los rendimientos más regulares.

En el debe, hay dos puntos centrales, que por más que sean básicos no hay que perder de vista. La defensa se resiente cuando una pieza habitual no está, como fue el caso de Cristian ‘Cuti’ Romero para el duelo contra Ecuador. Los laterales, más allá de algunos matices, siguen generando esa volatilidad de rendimiento que obliga a poner una lupa, sobre todo en el recambio futuro. Para esta convocatoria volvieron Gonzalo Montiel y Marcos Acuña, por su levantada en River, pero todavía no se encontró ese o esos que continúen el legado. Quizás es la línea que más sorpresas puede entregar en la lista decisiva para la Copa del Mundo.

Y el ataque tiene un concepto madre que es la posesión, y cuando ese rubro se le disputa a la Argentina, o se lo lleva a un terreno de dividir la pelota y no ganar esos duelos, sumado a la falta de rebeldía futbolística individual, todo se hace cuesta arriba. La poca cantidad de pases que dio en Guayaquil es un indicio, estuvo al tercio de lo que habitualmente entrega la Scaloneta, como en ese golazo de 26 toques contra Venezuela un par de días antes en el Monumental. Julián Álvarez y Lautaro Martínez son diferentes y necesarios, pero también necesitan nutrirse de esa gestación.

El tiempo de juego y “sufrir” partidos como los antes mencionados son necesarios para la experiencia de Franco Mastantuono, Nico Paz o Valentín Carboni, que se disputarán su lugar en la convocatoria final. Lo visto en cancha y la evaluación en los entrenamientos es satisfactoria, ahora resta que mantengan el nivel en sus clubes.

Pero todas estas complicaciones, precisamente, también representan el combustible de esta Selección, que ahora tendrá otra zanahoria por delante: ir a recuperar el número 1 del ranking FIFA que perdió a manos de España, su rival en la hipotética Finalissima. Después de Qatar 2022, hubo un lapsus hasta que se acercó la Copa América 2024. Tras ese bicampeonato en Estados Unidos, apareció el clásico contra Brasil como objetivo y luego se “aflojó” por la gran ventaja que tenía en las Eliminatorias.

“Eso es lo que nos marcó desde el primer momento que esta Selección empezó a ganar. En cada entrenamiento, en cada partido tratamos de dar lo mejor, terminar lo más alto posible en todas las competiciones que jugamos, dar la mejor imagen, hoy terminamos estas Eliminatorias puntero, allá arriba y es importante para lo que viene”, reconoció Lautaro Martínez ante Clarín.

Por ahora con 26 lugares para rellenar, la lista de Scaloni -más allá de su lógica respuesta esquiva cuando le preguntaron en conferencia de prensa- tiene pocos lugares indescifrables, basta con repasar las convocatorias o evaluar los rendimientos en cada uno de los partidos de la Selección para escribir apellidos. Al final, quedan nueve meses para el trabajo de parto y que nazca una nueva ilusión.