El cuerpo de Marc Márquez ha soportado hasta 14 intervenciones quirúrgicas en sus dos décadas en la élite del motociclismo. Nueve de ellas en el brazo derecho: ocho desde que se convirtió en su mayor pesadilla tras su infausto accidente en el GP de España de 2020, que le alejó un lustro de la lucha por el campeonato. Pero su última visita al quirófano, el pasado domingo, ha rescatado del olvido una cirugía previa en la misma extremidad. La historia es rocambolesca e hizo llorar al heptacampeón de MotoGP, de 33 años, tras su brutal accidente en Le Mans la semana pasada.
El nuevo mazazo en el GP de Francia reveló un secreto que solo conocía su círculo cercano y los máximos responsables de Ducati. Su malestar y rendimiento intermitente esta temporada se debía a una concatenación de consecuencias inesperadas: su rotura de clavícula y ligamentos en el GP de Indonesia de 2025, una semana después de volver a coronarse en Motegi, provocó el desplazamiento de un tornillo instalado en la articulación en diciembre de 2019. También flotaba por ahí un pequeño fragmento óseo. La sacudida en Mandalika hizo que todo ello comprimiera el nervio radial, y el trompazo en Le Mans acompañado por una fractura en el dedo pequeño del pie derecho tan solo aceleró un paso por el quirófano ya programado, previsto para después del GP de Catalunya que se disputa este fin de semana.
Aquella intervención de 2019 fue preventiva y sirvió para estabilizar el hombro derecho y evitar luxaciones recurrentes a través del procedimiento Latarjet. El posterior accidente en Jerez 2020, sin embargo, hizo que uno de los tornillos se rompiera y otro se doblara, algo que no perjudicó a Márquez hasta esta temporada —sí lo hizo el húmero roto y operado cuatro veces—. “Es una cosa con la que convivo”, reconocía el 93 tras su séptimo título. Desde el accidente en Indonesia, ni en casa ni en los entrenamientos fuera de los circuitos había sentido dolor alguno, pero la postura única de la MotoGP activó la sintomatología de manera preocupante desde comienzos de 2026.
A ratos, Márquez perdía la fuerza en el brazo, con el consecuente peligro encima de la moto. “Hay un tornillo que me provoca problemas en el hombro. Va, no va. Va, no va”, ilustraba él mismo dentro del garaje de Ducati, el sábado por la tarde en Francia. “Pierdo la fuerza… Estoy pilotando con brazo y medio”, confesaba a sus mecánicos entre lágrimas. Sus médicos de confianza le recomendaron intervenir de nuevo para eliminar las piezas sueltas en el hombro. Y eso han hecho: los dos tornillos y el trocito de hueso ya han desaparecido. Fueron hasta seis quienes le atendieron durante varias horas el pasado domingo en el Hospital Ruber Internacional de Madrid.
“A él le fue muy bien hacer el récord del circuito el sábado, porque se fue mucho más tranquilo a casa. Sabe que es rápido, no tiene duda alguna sobre ello, y por eso no se comerá el coco estos días de convalecencia”, cuenta a EL PAÍS un miembro de su núcleo cercano. Desde Ducati apoyaron desde el primer momento la decisión de pasar por quirófano y cuidarse el máximo. “Relájate, tómatelo con calma. El cuerpo va lo primero”, le decía Gigi Dall’Igna, máximo responsable de la tropa italiana. “De peores situaciones hemos salido”, aseguraba él antes del duro golpe en Le Mans. “Le he visto mucho peor, sin duda”, concuerda Alex Márquez, quien mejor le conoce dentro y fuera de los circuitos.
La enésima lesión del vigente campeón del mundo y gran referente de la parrilla encontró el respaldo y la comprensión del resto de compañeros de la parrilla. Fabio Quartararo se acercó a verle de inmediato a su camión. Su compañero de equipo, Pecco Bagnaia, le llamó a lo largo de la semana después de la nueva intervención. Jorge Martín le envió un mensaje de ánimos nada más enterarse de la lesión. Maverick Viñales, que regresa a Montmeló tras dos carreras de baja por un problema similar –se le soltó un tornillo de una operación reciente en el hombro– incidió en lo complicado que puede ser competir en estas condiciones: “Haces un par de vueltas sobre la MotoGP, todo va bien, y al cabo de dos horas, de golpe, ya no puedes ni levantar el brazo y no sientes nada el resto del fin de semana”.
Cronología: nueve operaciones en seis años y medio en el brazo derecho
Noviembre 2019. Cirugía de Latarjet para colocar un tope óseo y evitar luxaciones en el hombro. Un nervio quedó tocado y alargó la recuperación.
Julio 2020. Colocación de una placa de titanio con 12 tornillos para fijar la fractura en el húmero derecho sufrida en el GP de España en Jerez.
Agosto 2020. Cambio de placa de titanio tras una nueva fractura por estrés, 13 días después de la anterior intervención.
Diciembre 2020. Nuevo cambio de placa ante la falta de mejora en el hueso debido a una infección y pseudoartrosis que impedían la fijación del húmero.
Junio 2022. Osteotomía: corte y rotación del húmero para corregir una desviación de más de 30 grados, con extracción de tornillos en la placa posterior colocada en 2020 y adición de una placa anterior en el mismo hueso.
Marzo 2023. Reducción de la fractura en el pulgar derecho con colocación de dos tornillos de titanio.
Noviembre 2023. Operación de síndrome compartimental para liberar presión excesiva en los músculos del brazo.
Octubre 2025. Reparación de ligamentos acromioclaviculares tras sufrir una fractura en la base de la apófisis coracoides, en la clavícula derecha, para evitar inestabilidad.
Mayo 2026. Extracción de dos tornillos dañados y un fragmento óseo de la intervención previa de Latarjet en 2019.






