la reacción de Cosachov ante el alerta de una enfermera que atendía a Maradona

la reacción de Cosachov ante el alerta de una enfermera que atendía a Maradona


“¿Para esto me llamás?”, fue la respuesta que recibió la enfermera Cinthya Córdoba, una de las testigos de este martes en el segundo juicio por la muerte de Diego Armando Maradona (60), luego de informarle a la psiquiatra Agustina Cosachov (41) -uno de los profesionales de la salud en el banquillo de los acusados- sobre una situación de exaltación que vivió el ex astro futbolístico en la casa del barrio privado San Andrés, en Benavídez.

La jornada 26 del debate también tuvo como testigo al neurólogo Jorge Macías, quien visitó a Maradona junto al médico acusado Pedro Di Spagna (53) para realizarle una evaluación sobre su expertise.

Córdoba, enfermera y madre de los hijos de Mariano Perroni (45), coordinador de Medidom y otro de los imputados, declaró ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 7 de San Isidro que ella estuvo a cargo del cuidado del paciente Maradona los días 11, 12, 13, 15, 21, 22 y 23 de noviembre de 2020.

La única indicación que le dieron fue suministrarle la medicación psiquiátrica. “Yo controlaba signos vitales y la observación del paciente, por si había alguna alteración lo indicaba. Lo hacía por una buena práctica clínica”, indicó.

Los reportes se hacían en el domicilio, cada dos horas. Una vez que se completaban las planillas quedaban guardadas en la casa, donde Diego no tenía acceso para que no se sienta perseguido o controlado”, detalló la testigo.

Si bien afirmó que los médicos tratantes eran Cosachov y el neurocirujano Leopoldo Luque (45), Córdoba señaló que la doctora a cargo de la estadía era Nancy Forlini (57), coordinadora de Swiss Medical.

Durante sus primeras guardias, la enfermera reportaba a sus superiores por intermedio del grupo de WhatsApp “Chat Tigre”, integrados por Forlini, Cosachov y los demás enfermeros.

El 13 y 21 lo observó edematizado durante su guardia nocturna. El primer día era en la pierna derecha. El 21, además, Maradona le dijo que sentía un malestar estomacal.

“Le pregunté cómo era el dolor porque se tomaba la panza. Me dijo ‘siento que tengo como unas bolsitas de aire adentro’. Yo lo reporté a la médica en el grupo y no recibí nada de respuesta”, contó.

En ambos casos lo dejó detallado en una hoja clínica internada de la empresa Medidom, que era recogida mensualmente, pero no lo comunicó en el chat con los otros enfermeros, en donde también estaban Cosachov y Forlini.

En otro de los tramos de la extensa declaración, Córdoba explicó un episodio de exaltación de Maradona durante la madrugada del sábado 14, donde el paciente se despertó y le dijo que sentía que “estaba en una persecución”.

“De un segundo a otro se exaltó de la nada, desconocía a todos, decía que estaba en una persecución. Le expliqué era una enfermera, que esté tranquilo, me dijo que me vaya. Le dije que me iba a la cocina. Ahí llamo a Cosachov para explicarle cómo estaba Diego. Ella me dice que no puede ir, que deje en el chat. ‘¿Para esto me llamás?’, me dijo. La llamé porque era la psiquiatra”, remarcó la testigo.

Córdoba le dijo a Maradona que no lo iba a dejar solo mientras llamaba a su entorno, que dormía en el primer piso de la casa del lote 45 del barrio privado San Andrés. Ellos eran la cocinera Milagros “Monona” Rodríguez, el sobrino Jonathan Espósito y un custodio, del que no dio nombre. Era alrededor de las 7 de la mañana.

Ninguno me respondió. Le comunico a Mariano (Perroni), quedo esperando el relevo. Se despierta Monona y me quedo en el patio hasta que me fui. A raíz de ello nos prohibieron que no tengamos contacto con los médicos, solo con Forlini. Nos dijeron que si nos comunicábamos con alguno, íbamos a quedar desvinculada en ese mismo momento”, detalló.

Ante las preguntas de los abogados Marcelo Rodríguez Jordan y Martín Etchart, defensores de Cosachov junto a Vadim Mischanchuk, Córdoba sostuvo que le reportó a la psiquiatra lo ocurrido, pero no lo volcó en la planilla clínica ni en el chat, según se exhibió.

Le escribí por privado a Cosachov y me dijo que me aleje, que llamara a los chicos de seguridad. Por privado habló conmigo, por chat, porque no quiso que la llame”, señaló la enfermera y añadió que también le dio indicaciones verbales.

Luego se reprodujo un audio en el cual Forlini les decía a los enfermeros que no podían llamar al teléfono particular de los médicos tratantes y que solo le podrían indicar información si ellos llamaban a la casa. Córdoba declaró que no recordaba si había teléfono fijo en el domicilio.

En la parte de la medicación estaba Cosachov, todo lo demás partía de la doctora Forlini. Ella nos daba las indicaciones a los enfermeros”, sostuvo Córdoba y y señaló que el 22 Maradona comió “pizza de El Cuartito”, que habían pedido los encargados de seguridad. “Al día siguiente no almorzó, tomó té”, agregó.

Córdoba, que interrumpió su declaración varios minutos por un problema en el sistema de grabación de la audiencia, explicó que si bien el entorno le pedía que le de espacio, era Maradona quien le pedía que lo controlara sus signos vitales.

“Me pedía que me siente al lado de él, me hablaba de la vida. No tenía inconvenientes. El entorno me pedía que no lo moleste. Cosachov pedía lo mismo, que le demos espacio. Con Luque nunca hablé”, indicó.

Por último, ante las preguntas de Francisco Oneto, defensor del neurocirujano, Córdoba negó que haya chateado con Forlini por privado. Ante esa contradicción, se exhibió una conversación entre ambas que fue vista por los jueces desde el celular de la testigo.

“¿Usted le pasaba información por el chat Tigre o de manera particular?”, le consultó el juez Adolfo Gaig. La testigo le respondió que existieron dos situaciones en donde Maradona “estuvo mal” y que una la comunicó por privado.

El informe del neurólogo

El primer testigo del día fue el neurólogo Macías, quien tomó la palabra pasadas las 10.30 ante la presencia de Gianinna y Jana, dos de las hijas de Maradona. Entre los imputados, como ya es costumbre, estaban presentes Luque, Perroni y Di Spagna.

“Necesitan un informe de la situación de Maradona. Solo un informe, el cambio de medicación estaba a cargo del médico tratante”, sostuvo el testigo y continuó: “Nos dijeron que los médicos tratantes eran Cosachov y Luque. Íbamos a hacer un informe y una evaluación de cómo estaba el señor Maradona”.

Según Macías, “el paciente estaba limpio, de muy buen humor. Estaba totalmente lucido, sabía dónde estaba, qué día era”.

“No encontré déficit de ningún tipo. Movilizaba los cuatro miembros, no tenía trastornos en el equilibro ni signos de Parkinson a pesar de que se pensaba que tenía una enfermedad crónica”, afirmó.

El testigo relató que Cosachov lo llamó para preguntarle sobre el estado del paciente, algo que consideró “pertinente” y “preocupada por el paciente”.

También sostuvo que Forlini le solicitó que le envíe el informe. Sobre este punto, el testigo no recordó en qué formato lo envío, si fue por WhatsApp, por mail o personalmente.

Al respecto, en la audiencia se exhibió un mail enviado con el informe el jueves 26 de noviembre, más de 24 horas después de la muerte de Maradona, de lo que el testigo se enteró por los medios de comunicación.

Esta situación le llamó la atención al juez Pablo Rolón, quien le preguntó si fue reenviado el mail o la información allí volcada.

“Yo reenvié la información. La hice en una hoja en blanco y luego por foto. Puntualmente no me acuerdo quien me la pidió, pero siempre hablaba con Forlini. No puedo confirmar si me lo pidieron post mortem o antes”, concluyó.

En tanto, para esta jornada estaban citados la contadora Andrea Trimarchi y el nutricionista Luciano Spena, quienes se ausentaron por estar de viaje. El segundo de los testigos es parte de la delegación de la Selección Argentina que está disputando la Copa del Mundo en México, Canadá y Estados Unidos.