El Gobierno de Daniel Noboa espera que la llegada de Abelardo de la Espriella a la presidencia de Colombia abra una nueva fase de cooperación militar y policial en los 586 kilómetros de frontera que comparten ambos países. Noboa ha dicho públicamente que la presencia de militares en la frontera “va a ser crucial” y que ese tema “se ha conversado”, en referencia a operativos coordinados contra el narcotráfico y los grupos armados que operan en la zona. Según el mandatario, esa expectativa fue lo que motivó la ofensiva arancelaria con la que ha pasado meses presionando a Gustavo Petro para activar el contingente militar en la zona compartida. Pero la presión militar tiene un riesgo: puede empujar a las redes criminales hacia el eslabón más débil de la región.








