La Mona Jiménez convirtió un avión demorado en una fiesta cuartetera rumbo a Dallas para alentar a la Selección Argentina

La Mona Jiménez convirtió un avión demorado en una fiesta cuartetera rumbo a Dallas para alentar a la Selección Argentina

Los nervios por una demora de seis horas terminaron convirtiéndose en una fiesta cuartetera a miles de metros de altura gracias a un show improvisado de Carlos “La Mona” Jiménez. La situación parece sacada de un sueño para cualquier argentino, pero fue tan inesperada como real. Porque este jueves, un avión repleto de hinchas que viajaban rumbo a Dallas, para seguir a la Selección Argentina en su duelo contra Austria en el Mundial, terminó teniendo un pasajero de lujo: el histórico cantante cordobés, que nada le impidió sumarle una cuota de argentinidad para alivianar la estresante situación.

Con partida desde Kansas City, la aeronave debía realizar un breve vuelo interno cerca de las 11. Sin embargo, el despegue se terminó retrasando hasta las 17. Y previo a partir, La Mona tomó cartas en el asunto para dejar de lado cualquier tipo de ansiedad o mal humor. El ídolo cordobés se puso de pie, tomó el comunicador que habitualmente utilizan las azafatas para dirigirse a la cabina y comenzó a cantar algunos de sus clásicos a través de los parlantes del avión, despertando la sorpresa de todos los presentes.

Al principio fueron apenas algunas miradas curiosas. Después llegaron las sonrisas. Y finalmente aparecieron los celulares. En cuestión de segundos, buena parte de los pasajeros estaba grabando el momento mientras desde sus asientos sonaba el inconfundible ritmo de “Beso a Beso“.

La ausencia de escenario y el contexto poco convencional no le impidieron al ídolo del cuarteto desplegar todo su carisma. Incluso se permitió una licencia especial sobre el final de la canción, cuando cambió la letra para adaptarla a la ocasión y lanzó: “Y nos vamos esta tarde a Dallas a ver a nuestros campeones del mundo“. La ocurrencia despertó aplausos inmediatos y terminó de convertir una jornada de espera en una anécdota que difícilmente olvidarán quienes estuvieron a bordo.

La escena contó además con espectadores de lujo. Entre los pasajeros viajaban históricos campeones del mundo como el Ubaldo Fillol, Ricardo Giusti y Julio Olarticoechea Tapia. Sí, en un mismo avión convivieron varias generaciones de la pasión futbolera argentina: ídolos, artistas e hinchas unidos por una misma ilusión mundialista.

De alguna manera, lo ocurrido en pleno vuelo fue una continuidad de lo que Jiménez había vivido apenas unos días antes junto a la Selección. Vale recordar que el sábado pasado sorprendió al plantel argentino con una visita privada en la concentración de Kansas City. Participó de las transmisiones de AFA Estudio, recorrió la intimidad del búnker albiceleste y brindó un show exclusivo para los futbolistas, que se sumaron entre risas, aplausos y canciones.

Sin embargo, la travesía estadounidense del cuartetero ya había tenido su momento más especial. “Cumplí mi sueño, a los 75 años, de conocer a Leo Messi. Estoy muy feliz. Es el tipo que yo creía que es; no, es más grande todavía. Le mando un beso a él y a su familia“, confesó tras compartir un encuentro con el capitán argentino, que incluso se animó a cantar y disfrutar del show desde la primera fila.

Ahora, con la Selección cerca de viajar a Dallas para afrontar su compromiso frente a Austria, La Mona continuará alentando a los campeones del mundo en su propio recorrido mundialista. Y mientras miles de argentinos copan rutas, aeropuertos y estadios de Estados Unidos detrás de la Albiceleste, él sigue haciendo lo que mejor sabe: repartir alegría allí donde vaya. Ni las alturas parecen ser un límite.