Entre la gran cantidad de historias que esconde la final del Torneo Apertura entre Belgrano de Córdoba y River, la primera para el Pirata en la máxima categoría del fútbol argentino, hay una muy especial y es la de un grupo de hinchas de la filial “Piratas en Barcelona” que viajó desde España exclusivamente para este partido que será histórico al margen del resultado final.
Germán Ferrero, de 35 años, camina por la calle Arturo Orgaz, una de las que bordea el estadio Julio César Villagra, y lleva una bandera que sirve como punta de lanza para la charla a pie del Gigante de Alberdi. “Tengo un jet lag, hermano. No doy más. Llegamos todos entre ayer y hoy. Yo llegué esta mañana, acomodé un poco las cosas y me vine para acá. Voy a aguantar hasta la noche, pero te digo que estoy para dormir ya”, dice con una inconfundible tonada cordobesa quien está asentado hace seis años en Barcelona e igualmente sigue aferrado fuertemente a sus raíces.
Acaba de salir de la tienda oficial del club y se larga a hablar. “Me fui a Barcelona, en principio, un año para tener la experiencia de vivir en el exterior y la verdad que me encantó, empecé a tirar raíces y cuando me di cuenta, ya estaba viviendo ahí, cómodo, totalmente asentado. Es una ciudad llena de argentinos y llena de cordobeses, entonces vimos la veta. Cuando empecé a conocer gente de Belgrano, vi que no era uno ni cinco, éramos muchos. En 2022, cuando fue el último ascenso, nos juntamos como 120 personas y ahí dijimos: ‘che, acá hay algo grande’. Ahí empezó todo este tema de la filial. Hoy somos 180”, relata Germán.
“Somos una filial reconocida por el club, la primera en una ciudad del exterior del país”, continúa con su descripción y explica cómo esto le facilitó conseguir entradas para la final del domingo: “A las filiales del exterior nos ayudaron y nos dieron una cantidad de entradas que representa un porcentaje del padrón. No nos regalaron las entradas, sino que simplemente nos dieron prioridad. En nuestro caso, como no todos podían viajar, nos alcanzó para los que estábamos para venir”.
Catorce horas de viaje, un importante esfuerzo económico, toda una logística diseñada a la distancia con días laborales de por medio para ver un partido de fútbol. El más importante jamás jugado por Belgrano, claro. Esta historia es una nueva muestra del impacto que tiene la final que se jugará el domingo en el estadio Mario Alberto Kempes.
“Yo, particularmente, me quedo dos semanas porque tengo la posibilidad de teletrabajar. El resto de los chicos vinieron ayer y ya se vuelven el lunes para Barcelona. Una locura. En total, somos nueve los que pudimos venir”, aclara Germán, oriundo de Córdoba capital, quien se desempeña en el área de marketing digital y aprovechará para visitar a familiares y amigos.
¿Qué es lo que los motiva a viajar de Barcelona a Córdoba como si fuera una escapada de fin de semana a la costa? La respuesta inmediata es la pasión, pero hay algo más. “La explicación es el equipo que tenemos. Sino, no nos hubiésemos venido desde allá, olvidate”.
“Mirá: nosotros no tenemos nada que perder. La realidad es que estamos felices con lo que ya conseguimos, con lo que somos. Belgrano tiene algo que es distinto a cualquier otro equipo y es la popularidad, nuestra identidad. Es lo que hace que un loco se saque un pasaje de dos días desde Barcelona, haga 15 mil kilómetros y esté acá”, continúa con su descripción.
“Y, además de todo eso, yo lo veo bien a Belgrano, lo veo con posibilidades porque viene con un envión anímico. No somos menos que River. Vamos con mucha fe”, se envalentona.
“Belgrano ascendió, no descendió River”
Germán Ferrero estuvo en el Monumental el 26 de junio del 2011, el día de la inolvidable Promoción entre Belgrano y River. “Sí, estuve. Tenía 20 años. Fue increíble. Tardamos como cinco horas en salir de la cancha”, recuerda.
¿Es especial, entonces, este nuevo enfrentamiento con el Millonario? “No. Ese es un juego que hacen en Buenos Aires. Indudablemente, haber ascendido contra River en su cancha, ¿quién no te lo va a recordar?, es obvio. Pero para nosotros, Belgrano ascendió, no descendió River. Eso es algo del mundo “Bover” que tienen allá, que es todo Boca y River. Para nosotros, ascendimos y la felicidad y el llanto estuvo ahí. Tuvo un plus, sí. Y si les ganamos el domingo va a ser todavía más groso. Pero nosotros tenemos la ilusión de hacer historia, nuestra historia”.
La ilusión Pirata es total, principalmente por lo que los hinchas ven que pasa en su club. “Lo que tiene Belgrano, que lo llevó hasta acá, es que el club funciona como una familia. Me refiero a la Comisión, cuerpo técnico, jugadores e hinchas. Hay una identidad que es total. Fijate jugadores que han tenido una trayectoria de la puta madre como Licha López, que no había jugado nunca acá, y lo escuchás hablar y parece que está hace 20 años. Eso se transmite a los hinchas. Tenemos muchos referentes que volvieron a una edad competitiva y eso nos da confianza”, analiza.
Un grupo de hinchas de la filial de Belgrano en Barcelona. Foto: cortesía.Y hace nombres propios: “El Ruso (Zielinski) ya tiene su lugar asegurado como ídolo. El Chino (Zelarrayán) también. Olave, lo mismo. Y hay varios que están peleando para meterse ahí. Si ganamos el domingo, directamente pasan a otro nivel”.







