Pudo ser doctor, pero un mensaje de WhatsApp sacudió sus fibras íntimas. Juan Pablo Vojvoda ya había dejado la pelota entre sus recuerdos, había retomado sus estudios y estaba a punto de recibirse de médico en la Universidad Nacional de Rosario. Entonces Christian Bragarnik se comunicó desde Buenos Aires. “¿Podés venir para acá? Quiero charlar con vos”, le dijo el empresario.
El cordobés nacido en General Baldissera dudó. Había pasado tres meses a bordo de una ambulancia, otros tres en un hospital y el último trimestre, en un centro de salud. Ya contaba con el título de entrenador y había tenido una experiencia exitosa en la Reserva de Newell’s, pero a esa altura, se imaginaba envuelto en un ambo blanco. Su esposa le dio el último empujón. “Si te gusta el fútbol, elegí el fútbol”, le dijo Marité. Lo demás es historia conocida: Defensa y Justicia, Talleres, Huracán, Unión La Calera, Fortaleza, Santos y ahora, el desafío más grande de su carrera: Racing, ni más ni menos.
Vojvoda siempre estuvo atrapado entre la medicina y el fútbol. Se crió en Cruz Alta y vivió el desarraigo para llegar a las inferiores de Newell’s. Tenía 18 años y la oportunidad en Primera todavía estaba verde. Pensó en el futuro y se inscribió en la facultad. Entonces, sus padres Marta y Juan le dieron un consejo clave: “Si querés ser jugador, es ahora. Para recibirte de médico, tenés tiempo”. Recién debutó a los 20, de la mano de José Yudica, el 31 de marzo de 1996 en la Fortaleza. Aquel domingo, el conjunto rojinegro cayó 4 a 1 ante Lanús.
Zaguero central de 1,90 metros, jugó 127 partidos y marcó 4 goles con la camiseta de Newell’s. En 2002, al compás de la crisis, decidió emigrar a Compostela y jugó 7 años en España, siempre en el Ascenso. Pasó por Algeciras, Cultural Leonesa y Baza. Volvió al país, recaló en Tiro Federal, Sportivo Belgrano (jugó un partido ante River por la Copa Argentina) y se retiró en Sarmiento de Leones, equipo de su provincia que disputaba el Torneo Regional.
Vojvoda se define como bielsista aunque nunca fue dirigido por el Loco y también admira a Gerardo Martino. “Quizá porque estoy muy ligado a Newell’s y también porque salí de este club y viví los procesos estando Bielsa dentro de la institución, siguiendo sus partidos cuando era adolescente. Y también, la última etapa del Tata, cuando se consiguió un campeonato. Ellos son mis referentes en cuanto a la formación y la profesión de entrenador”, sostuvo en una entrevista.
Y enfatizó: “Bielsa es un permanente innovador en la metodología de trabajo. Yo lo viví a él desde las Inferiores. Vivía ahí. Iba siempre a la cancha. Ya era de Newell’s. Me acuerdo las finales de las Libertadores… Me gusta mucho su modo de ver el fútbol, de entenderlo. Es muy claro, muy simple, muy metido en todo lo importante”.
Mientras resuelve con precisión quirúrgica detalles de la pretemporada, llegadas y salidas, a la espera del día de la presentación oficial, los hinchas de Racing se preguntan qué podrá aportar el estratega de 51 años que que llega sin demasiado respaldo y en un doloroso reemplazo de su ídolo, Gustavo Costas.
La última gran referencia tiene que ver con Fortaleza, donde llegó en 2021 y configuró un extenso ciclo con 313 partidos dirigidos con 145 victorias, 73 empates y 95 derrotas. En el equipo brasileño conquistó dos Copas Nordeste y tres torneos estaduales. En 2023, llegó a la final de la Sudamericana que perdió por penales ante Liga de Quito.
Foto: REUTERS/Agustin MarcarianFue despedido en julio del año pasado tras perder el clásico con Ceará, justo un mes antes de los octavos de final de la Libertadores, instancia que tenía que definir contra Vélez. Treinta días después asumió en Santos, pero lo exoneraron en marzo después de 34 fechas (10 triunfos, 14 empates, 10 caídas) luego de caer como local por 2 a 1 contra Inter de Porto Alegre. Neymar era el capitán del equipo paulista, que entonces se ubicaba a un punto de la zona de descenso.
En el conjunto cearense terminó utilizando un 4-3-3 de partida, aunque su esquema de preferencia es el 4-2-3-1 y el que más usó en Santos y a lo largo de su paso por Fortaleza. En cuanto al perfil de juego, siempre aseguró que pretende que sus jugadores sean “intensos”. Y amplió: “Me gustan los equipos que buscan, los que se ofrecen al espectáculo”. En ese sentido, destacó al Liverpool de Jürgen Klopp, al Tottenham de Mauricio Pochettino (que no casualmente se enfrentaron en la final de la Champions de 2019), el River de Marcelo Gallardo y el Racing de Eduardo Coudet.
Con Diego Milito hubo sintonía inmediata. Más allá de que el técnico había elegido en primera instancia a Nicolás Diez, que no pudo destrabar su salida de Argentinos Juniors, está “encantado” con Vojvoda. “Quiero estar en un entorno en el que me guste trabajar, en el que tenga poder de decisión, en el que pueda delegar. No es por comodidad. Exijo a la directiva que el club siga creciendo, pero yo elijo dónde quiero trabajar. Sí, tengo ambición”, declaró respecto a su relación con la dirigencia de turno.
Foto: AFPEl cordobés tiene pasión por su trabajo. “Disfruto analizar videos, preparar cada entrenamiento, dialogar y comprometer a quienes me acompañan. No me obsesiono, porque me apoyo mucho en mis colaboradores: ellos también son mis ojos y mi cerebro en la búsqueda de soluciones. Lo que más quiero es ser simple cuando le bajo el mensaje al jugador, porque el fútbol es simple. Si me tengo que complicar, que sea en la oficina técnica”, dice. En Racing estará secundado por Gastón Liendo -vistió la camiseta celeste y blanca entre 1999 y 2000 y casualmente fue dirigido por Gustavo Costas-, Raúl Damiani y el preparador físico Emanuel Lillini.
Vojvoda se considera un técnico “formador” y buscará impulsar futbolistas de las divisiones inferiores, una cuenta pendiente en la era Costas, que solo hizo debutar a cuatro juveniles del predio Tita en dos años y medio. Al técnico lo mueve “más el trabajo que el dinero”, según declaró. Y tiene un apellido croata cuyo significado es “comandante principal”. Le cae al molde porque lo que necesita Racing y este plantel desgastado es constancia, dedicación y disciplina para volver a las bases.







