Pasó en marzo y se repitió en el primer día de junio. En aquel momento, sonó fuerte y hasta el propio Lionel Scaloni tuvo que salir a aclararlo unos días más tarde. Los amistosos contra Mauritania y Zambia podían provocar una relajación en los futbolistas, en un momento de la temporada donde también se jugaban objetivos importantes con sus clubes. “No se relajen”, fue la frase, palabras más, palabras menos que se escuchó en aquel momento en el predio de Ezeiza y que resuena por estas horas en el búnker de la Selección Argentina en Kansas City, a 15 días del debut en el Mundial 2026.
“Se lo dejamos en claro en la primera charla, lo que nos han hecho ganar estamos eternamente agradecidos a ellos, pero lamentablemente tenemos que afrontar otro Mundial y necesitamos gente que esté bien y capaz, eso es lo que haremos cuando hagamos la lista”, fueron los dichos del DT de Pujato en aquel caluroso marzo en una conferencia en el predio de Ezeiza.
Fue la primera jornada y el primer entrenamiento oficial de la Scaloneta, bajo un intenso calor que no dio tregua tras la tormenta que provocó destrozos en el centro y norte de la ciudad. La prueba de lo que significa para el cuerpo técnico campeón del mundo este tiempo de trabajo en conjunto está en la intensidad. Y nadie se los quiere perder.
Saben que, como ocurrió en la previa de Qatar 2022, su puesto está en juego hasta 24 horas antes del estreno frente a Argelia, el martes 16 de junio. Hasta ese momento, por lesión justificada, cualquier jugador podrá ser reemplazado por alguno de los que haya estado incluido en la lista de 55 reservas. Por eso, hasta el capitán Lionel Messi está junto al grupo, pese a esa maldita sobrecarga en el isquiotibial izquierdo que lo persigue desde el último partido en la MLS con el Inter Miami.
El rosarino, que cumplirá 39 años en medio de su sexto Mundial, realizó algunos trabajos junto al grupo y luego se entrenó diferenciado. Lo mismo pasa con Cristian “Cuti” Romero, Nicolás González, Gonzalo Montiel y Leandro Paredes, el último lesionado con un desgarro cuando Boca quedó eliminado de la Copa Libertadores. El caso de Emiliano “Dibu” Martínez es diferente, ya que su fractura en el anular de la mano izquierda lo tiene con un vendaje y no puede tener impactos de pelota hasta que suelde el hueso.
A Nico Paz, que arrastra un golpe en la rodilla izquierda, ya lo observaron la semana pasada durante las prácticas informales en el predio de Ezeiza. El mediocampista del Como, una variante ofensiva clave en momentos de necesidad y urgencia, respondió bien y hasta se lo vio hacer ejercicios físico en la cuna de los campeones del mundo.
Lo más importante del entrenamiento -según pudo confirmar Clarín– fue que todos terminaron en buenas condiciones físicas cuando, más de dos horas y media después de su arribo, dejaron el Compass Mineral National Performance Center, uno de los sitios más codiciados de las 16 sedes del Mundial y que quedó en poder exclusivo de la Albiceleste.
Hubo ejercicios físicos y también con pelota en cancha. Por la necesidad de completar los grupos de trabajo, el cuerpo técnico también contó con el arquero de River Santiago Beltrán, Agustín Giay, Nicolás Capaldo, más los juveniles Joaquín Freitas, Tomás Aranda y Simón Escobar. Ignacio Ovando, que el domingo jugó con Rosario Central y solucionó contrarreloj unos problemas administrativos, llegó junto a Pablo Aimar.
Scaloni y su cuerpo técnico, entonces, se fueron completamente satisfechos con estos primeros compases. Las pruebas fundamentales serán las que se realicen en público: el próximo sábado contra Honduras en el Kyle Field, de Texas, a partir de las 21:00 (hora argentina) y contra Islandia el martes 9 de junio en Jordan-Hare Stadium, Alabama, a las 22:00.
Hasta ese lugar llegaron también algunos osados hinchas, que desafiaron los más de 30 grados de temperatura -y muchos más de sensación térmica-, que a esa hora de la tarde todavía tenían al sol como protagonista, en un cielo completamente celeste, que le ganó a los nubarrones con los que había amanecido el lunes.
Marcelo, Fernanda y su bebé Ania y su perrita Gaia, todos con la camiseta de la Selección Argentina. “Llegamos hace dos años y medio en Kansas, esto era impensado que vengan para acá, así que estamos muy ilusionados, emocionados y alentando al actual campeón del mundo y bicampeón de América”, explicó el padre de familia.
Una quimera logró Marcelo: conseguir entradas para el debut en el estadio Kansas City, con capacidad para casi 80.000 espectadores y que todavía está en plenas refacciones a quince días de recibir su primer encuentro de los seis que tendrá en la Copa del Mundo. Por ejemplo le taparon todos los logos o emblemas que correspondan a los Chiefs, el equipo de fútbol americano que utiliza ese estadio en sus encuentros de la NFL.
Claro, los precios son muy elevados y también hay que tener una dosis de suerte. “Estaban medio caritos los tickets, el tema de la reventa estaba carísimo, venía intentando con los sorteos y la semana pasada pude conseguir. Vivirlo en familia va a ser un sueño que podemos cumplir, así que vamos a estar ahí alentando”, completó.
La ilusión está en marca en Kansas City. Entre la intensidad y el cuidado intensivo, Scaloni necesita evaluar la condición física y futbolística de los 26 elegidos para defender la tercera estrella… y buscar la cuarta.






