Hace un año, en Xochistlahuaca, Guerrero, el exgobernador Ángel Aguirre Rivero hizo un último intento por congraciarse con la presidenta Claudia Sheinbaum. En medio de una reunión con artesanas del pueblo amuzgo, una mujer se acercó a la presidenta con un huipil envuelto para regalo y le dijo que era de parte de Aguirre, a lo que Sheinbaum respondió: “Uy, no, gracias; no recibo regalos de ellos”. La escena ocurrió el 24 de agosto de 2025 y sirvió para marcar una clara distancia entre la nueva Administración y el político expriista y experredista que, para entonces, ya era investigado por ocultar evidencia clave en la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa.








