El chalé de Brasilia donde el expresidente brasileño Jair Bolsonaro cumple condena por golpista se ha convertido en el epicentro de la campaña para las elecciones que Brasil celebrará en octubre. Y no por lo que piense o diga el líder de la ultraderecha, que tiene prohibido comunicarse con el exterior, sino por los movimientos de su cuidadora, su esposa, Michelle Bolsonaro. La semana pasada publicó un video explosivo en el que decía haber sido “apuñalada” y “humillada” por Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente y principal candidato de la derecha para batir al presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Ahora agrava la crisis al dejar el cargo de presidenta del PL Mulher, el ala dedicada a las mujeres del Partido Liberal donde milita todo el clan Bolsonaro.
La esposa de Bolsonaro agrava la crisis en la ultraderecha brasileña al dejar su cargo en el partido








