La embajadora de Estados Unidos en Grecia dimite por corrupción presionada por Trump

La embajadora de Estados Unidos en Grecia dimite por corrupción presionada por Trump

Bastaron poco menos de dos horas para que la embajadora de Estados Unidos en Grecia, Kimberly Guilfoyle, dimitiera este martes en vista de las presiones de la Casa Blanca para que lo hiciera. Anunció su decisión con una publicación en X.

El último capítulo del culebrón de Kimberly Guilfoyle, que antes de diplomática de la segunda Administración de Donald Trump fue durante cuatro años prometida del hijo del primogénito de este, empezó de buena mañana (hora de Washington, seis más en la España peninsular) con el estreno como portavoz de la Casa Blanca, Katie Zacharia. Sucedió a su predecesora, Karoline Leavitt, con una comparecencia brevísima y algo torpe en la que solo dio una noticia: que el Gobierno de Estados Unidos había pedido a Guilfoyle que dimitiera.

La renuncia llega entre las sospechas de corrupción desveladas por una investigación de The Wall Street Journal. La gota que colmó la paciencia de la Administración de Trump fue la información de que la embajadora pidió a un donante republicano 100.000 dólares para tapar la deuda de una tarjeta de crédito a tiempo para que esta no empañara la audiencia de su confirmación en el Senado. A cambio, Guilfoyle prometió favores políticos a ese donante, que ahora amenaza con demandar a los abogados de ella por acusarle de mentir sobre su representada.

“Servir como embajadora de Estados Unidos en Grecia ha sido el honor de mi vida”, dijo Guilfoyle en su cuenta en X, con un mensaje en el que definió “las recientes acusaciones” en su contra como “falsas”. “Tengo la intención de defender enérgicamente mi nombre, mi reputación y mi integridad”, escribió.

Tras su regreso al poder, Trump nombró embajadora a Guilfoyle, que fue clave en la campaña que devolvió al padre de su novio a la Casa Blanca. Los escándalos destapados por el Journal comenzaron el mes pasado, cuando el diario conservador informó de que la embajadora había presumido en una conversación privada de montar un complot para forzar la caída del Gobierno cuatripartito encabezado por el liberal Ilie Bolojan a principios de mayo en Rumania. Guilfoyle, según esa información, también amenazó al ministro griego de Energía, Stavros Papastavrou, con hacer lo mismo con su país.

La influencia de un ‘lobista’

El Journal ha informado además de la controvertida influencia de un lobista griego llamado Christos Marafatsos en la embajadora, a la que llevó en su avión privado en repetidas ocasiones.

Más o menos al mismo tiempo que Guilfoyle dimitía a golpe de tuit, Trump declaró este martes a los periodistas que lo esperaban para que abordara el helicóptero presidencial rumbo a un maratón de cuatro mítines en dos días (un viaje con paradas en Alaska, Nevada, Arizona y Montana) que Guilfoyle “estaba haciendo un buen trabajo” en Grecia, pero que a él y los suyos (y eso incluye al secretario de Estado, Marco Rubio) les convenció a prescindir de sus servicios lo que supieron por el Journal. “No hablé con ella”, añadió el presidente de Estados Unidos. “No me gustó lo que leí”.

Llama la atención en doble rasero de esta Administración, la que más denuncias por corrupción ha suscitado en décadas. También, que Trump, que se hizo famoso en un reality show televisivo al grito de “¡Estás despedido“, forzara en público, a través de Zacharia, la dimisión a Guilfoyle en lugar de echarla él mismo.