la diseñadora fueguina que deslumbró en BAFWEEK y transforma materiales en desuso en piezas de autor

la diseñadora fueguina que deslumbró en BAFWEEK y transforma materiales en desuso en piezas de autor


El viento fueguino se apoderó de la última edición de Bafweek. Es que, más allá de la extensa distancia geográfica que hay hasta el fin del mundo, el regreso de Juliana García Bello se volvió una ráfaga poética en el 25º aniversario de la semana de la moda de Buenos Aires.

A su vez, la presentación de la diseñadora oriunda de Río Grande, Tierra del Fuego, trajo serenidad y desaceleración en una performance donde no hubo modelos, ni el frenesí habitual de la pasarela lineal, sino la danza de un grupo de ocho bailarinas, bajo la dirección coreográfica de Agustina Muñiz y la música de Qoa.

¿Qué mostró? Piezas confeccionadas íntegramente con materiales en desuso, de procedencia doméstica (manteles y cortinas, entre otras), a partir del upcycling. El método que consiste en desarmar ropa ya existente para reconfigurar otras tipologías, con nueva estética y funcionalidad. Algo que García Bello –formada en la carrera de Diseño de Indumentaria en la UBA– viene haciendo desde sus primeros trabajos prácticos cuando era estudiante.

Luego, transformó ese saber en una herramienta central de sus diseños y la sigue transmitiendo como docente en la UADE y la Universidad Andrés Bello de Santiago de Chile.

Premiada por el concurso Redress Design Award en Hong Kong en la pandemia, vivió en Países Bajos cinco años hasta que, hace dos, decidió regresar e instalarse en la Patagonia argentina, donde desarrolla prendas que vende en tiendas de París, Chicago y Amsterdam.

“Es más simple pensarlo a mano y después pasarlo a digital”, explica en diálogo con Viva, sobre cómo encara la moldería de sus diseños, y pone en primer plano lo artesanal para posteriormente pasar a lo virtual, algo así como si invirtiera el algoritmo más frecuente de la moda contemporánea.

-¿Cómo te encontró esta nueva convocatoria de Bafweek?

-Muy contenta. Es el primer lugar donde presenté una colección, es un poco como mi casa. Cuando empecé había cierto “solapamiento” de prendas que me hacen acordar a ese momento. Todo ese recorrido que parece que fue ayer, pero pasaron un montón de años, desde el 2013 en adelante. Sé que mi propuesta es súper conceptual, re diferente a lo que en general se ve en la semana de la moda. Es ropa usable, pero al mismo tiempo muy de autor, artesanal, minimalista. A mí me gusta eso.

Predominaron los tonos fríos como azules y celestes. Foto: Mariana Pacho López.

Mi propuesta es súper conceptual. Es ropa usable, pero al mismo tiempo muy de autor, artesanal, minimalista.

-¿Desde el inicio pensaste en hacer una performance en lugar de un desfile convencional?

-Sí, a Qoa, la intérprete, la conozco hace un montón, hicimos muchas cosas juntas. Siempre estamos hablándonos, intercambiando pensamientos e ideas. Ya cuando estaba en Países Bajos me pidió una prenda para usar en un show y esta vez pensé en ella. Es como mi paisaje, la que puede tocar los sonidos y dar el ambiente.

-De hecho, hizo la apertura y se la vio interpretando su música.

-Sí, medio alquimista, tocando los instrumentos. Estuvo buenísimo. Trabajamos también con Agustina Muñiz en la coreografía. Ella es de Río Grande, bailarina, nos conocemos desde la infancia. Hace movimientos contemporáneos que me interesan porque además hice gimnasia artística. Le pedí que la performance fuera como el viento de Tierra del Fuego, que no es constante, son ráfagas y que por momentos parece que viene sencillo, pero no lo es.

-También tuvo algo desprevenido que arrancó de una manera y de repente siguió de otra…

-Esa era la lógica. Lo único que le dije es que me lo imaginaba en constante movimiento y ella aportó otras cosas. El indumento fue pensado así, por eso están las tiras bien largas, y todo en la misma gama de color, para que funcione en el movimiento y que se vea cómodo.

-Sos pionera en el método del upcycling. ¿A qué atribuís que te hayas inclinado por eso?

-Cada vez que lo pienso, me acuerdo de que soy la hija de una mamá sola y la primera universitaria de mi familia. Siempre vi el sacrificio en ella y yo hacía competencia conmigo misma en la universidad, para gastar menos y hacer rendir la plata. Creo que viene un poco de ahí, de la propia crisis de mi familia, de poder hacer algo interesante con eso.

Las piezas fueron confeccionadas con materiales en desuso. Foto: Mariana Pacho López.

Soy la hija de una mamá sola y la primera universitaria de mi familia. Viene un poco de ahí, de la propia crisis de mi familia, de poder hacer algo interesante con eso.

-A su vez, le diste una estética y lo hiciste propio.

-Me pasa bastante que cuando la gente ve las prendas súper blancas, que son cortinas y manteles, les llama la atención. Cuando pasa eso, para mí, cumple con la función, que no se den cuenta de que es upcycling. Es un material que sale de otro lugar y se aleja de lo esperado. También la inspiración en otros diseñadores, como, por ejemplo, Martín Margiela, que es un referente.

-A su vez es una técnica que se puede usar para dar respuesta a toda la ropa que ya hay en el planeta. ¿Creés que es algo que va a seguir creciendo?

Hoy sigue siendo de una hechura muy compleja para una industria que quiere ganar plata rápido y fácil. Requiere mucha elaboración y hay que preparar a la gente en algo que nunca lo habían hecho de esa manera. En China, por ejemplo, ya se hace upcycling masivo y en Inglaterra está Bethany Williams. Me pasó cuando hice la colección para The R Collective en una fábrica en Vietnam, como ellos trabajan con productos de altísima calidad, entonces si hay un hilo que está saltado, queda afuera la prenda. Eso hace que sea más sencillo trabajar con upcycling y hacer una cápsula chiquita. Esa vez hicimos una producción de cien vestidos, faldas, sacos y tops. Diseñé el prototipo, la moldería y la secuencia de operaciones. Después se vendió todo en una tienda en Hong Kong. Fue una experiencia muy linda.

-Cuando te estabas formando, ¿pensabas que ibas a hacer este tipo de diseño?

-Soy más del palo artístico, siempre me imaginé en museos y en galerías más que en desfiles. Probé y trabajé para marcas de indumentaria deportiva y para otras personas. Sé que lo puedo hacer y soy buena, pero me aburre. Siempre le quiero poner algo más.

García Bello apuesta por los detalles hechos a mano. Foto: Mariana Pacho López.

-Claro, tu ropa está enriquecida en el detalle.

-Me gustan los detalles, cuando coso lo hago con doble costura. También las técnicas de producción, di un montón de años esa materia en UADE. Disfruto mucho hacer la ropa y, desde que volví a vivir a Tierra del Fuego, hago todo yo.

-Algunos tienen la fantasía de que hay que estar en las capitales fashion. ¿Tu caso demuestra que se puede hacer de otra manera?

-En Países Bajos me pasó que cuando hice los papeles en lo que sería la Afip de acá, me pusieron una mentora y le expliqué que mi modelo de negocio era pequeñito. Hace años vivo de la moda, hago ropa y doy clase. Un poco es eso, algunas marcas nos preguntamos: ¿para qué queremos crecer? ¿Cuál sería el objetivo? ¿Para ganar plata? ¿Quiero despersonificar mi marca? ¿Hasta dónde? Me di cuenta de que quiero ser un poquito más grande, y lo que me gusta es mandar el catálogo a ciertas personas y vender.

Europa me sirvió para viajar, nunca me hubiese imaginado llegar a Hong Kong. Conocí un montón de lugares trabajando. Aunque, dejé de romantizar, porque yo tuve el privilegio de que me fuera bien, pero no le pasa a todos. Tuve suerte. No porque te vayas, te van a pasar mil cosas. No es determinante. Cuando me fui nunca fue para siempre. Pensé en ir a hacer un montón de cosas y cuando me aburría, me volvía. La manera que tenemos los diseñadores argentinos de vincularnos, en Europa no se da. No es que llamás a una colega y le decís de hacer algo en colaboración y se hace. Eso lo extrañé mucho.

La colección se destaca por la superposición de prendas y el patchwork. Foto: Mariana Pacho López.

Cuando me fui nunca fue para siempre. La manera que tenemos los diseñadores argentinos de vincularnos, en Europa no se da.

-Sos docente universitaria, desde ese lugar, ¿qué se puede hacer para que se revalorice lo local?

-En Argentina también tenemos nuestras formas y tipologías, por más que seamos muy diferentes, tenemos una identidad. Sería bueno profundizar en la historia, poder contar un poco más. Esa es la única forma; revisitarnos todo el tiempo.