La diáspora colombiana impulsa la victoria de Abelardo de la Espriella | Elecciones Presidenciales Colombia

La diáspora colombiana impulsa la victoria de Abelardo de la Espriella | Elecciones Presidenciales Colombia


En Colombia no hay tigres, pero el discurso de ultraderecha de Abelardo De La Espriella, el candidato que se identifica con ese animal, le ha dado la vuelta al mundo. Ganador inesperado de la primera vuelta presidencial, el abogado penalista obtuvo el 54% de los casi 600.000 votos registrados en el exterior, con 319.988 apoyos. Aventajó por 26 puntos porcentuales a Iván Cepeda, candidato de izquierdas con quien disputará la segunda vuelta del próximo 21 de junio. El senador del partido oficialista Pacto Histórico obtuvo el 28% de los sufragios (167.526), mientras que la candidata de derecha establecida, Paloma Valencia, quedó relegada a un distante tercer lugar, con menos de la mitad de esos votos: 54.549.

Esos resultados no son marginales. Explican casi una cuarta parte de toda la diferencia entre el primero y el segundo, y reflejan la creciente importancia electoral de la diáspora colombiana. Una que crece porque hay más colombianos registrados para votar en el exterior (saltaron de 0,9 a 1,4 millones en cuatro años) y su participación llegó a un récord: el 41% de ellos acudió a las urnas, frente al 31% de 2022. Al final, el salto fue de solo 303.432 hace cuatro años a 589.829 ahora, más del doble de todos los votantes de La Guajira.

De La Espriella, un abogado conocido por haber defendido a narcotraficantes, paramilitares y grandes estafadores, se ha posicionado como el nuevo referente de la derecha colombiana. Su discurso combina propuestas inspiradas en varios líderes de ultraderecha, como el salvadoreño Nayib Bukele, con una política de seguridad de mano dura; Javier Milei, con su apuesta por reducir el tamaño del Estado; y Donald Trump, de quien se ha declarado admirador. Esa combinación ha resonado entre los colombianos que viven en el exterior y que lo ven como la antítesis del presidente Gustavo Petro.

“Si en este momento no hay una mano dura como en El Salvador, el país se acaba”, asegura Claudia Fernández, de 61 años, residente de Miami. María Victoria Duque, quien vive en la misma ciudad, una de las que tiene mayor número de votantes colombianos en el exterior, resume otro sentimiento, el antipetrismo: “Abelardo va a sacar al país del abismo en el que lo sumió el comunismo de Gustavo Petro”.

El apoyo al abogado entre la diáspora colombiana combina el rechazo, o incluso desprecio, por el Gobierno actual y sus políticas, con un temor a una eventual continuidad bajo una presidencia de Cepeda. Entre las preocupaciones más recurrentes fue la posibilidad de la asamblea constituyente que Petro promovió hasta este jueves, y de la que se bajó precisamente para abrirle espacio a la campaña del candidato oficialista. “Voté por Abelardo para terminar con el Gobierno nefasto del Pacto Histórico, que ha dejado mucha corrupción; por no seguir con la vulgaridad del Gobierno de Gustavo Petro, que se ha saltado todas las normas. Quiero que en cuatro años vuelva a haber elecciones, y con Cepeda posiblemente no las haya”, dice Felipe Otero, de 62 años y residente en Ecuador.

Janiel Melamed, PhD en seguridad internacional, considera que la victoria de Abelardo, como se le conoce en la conversación pública, responde a varios factores. “Los colombianos que viven por fuera han visto los muchísimos cuestionamientos y falencias del Gobierno Petro a nivel nacional, pero también en el manejo de las relaciones internacionales”, asegura. Agrega que eso “impacta la manera en que el país se relaciona con aliados estratégicos y tradicionales, como Estados Unidos, y la manera en que es percibido en el escenario internacional”.

Para Fabricio Cabrera, investigador en seguridad internacional, el ascenso de De La Espriella también refleja el agotamiento de los partidos tradicionales. Recuerda que candidaturas respaldadas por estructuras políticas consolidadas, como la de Germán Vargas Lleras en 2018, Federico Gutiérrez en 2022 o Paloma Valencia en esta elección, no lograron conectar con un electorado que busca alternativas por fuera de los partidos establecidos. Según el experto, el triunfo de Petro en 2022 y el de De La Espriella en la primera vuelta responden a una misma lógica: el rechazo de amplios sectores a unas élites políticas percibidas como incapaces de renovarse y responder a demandas sociales acumuladas durante décadas.

El grueso de los votantes de De La Espriella fuera de Colombia provino de Estados Unidos, donde se concentra el electorado más grande. Allí, el ultraderechista se anotó 155.816 apoyos, el 72% de los 216.058 depositados. Fue apenas dos días después que recibió un extenso mensaje de felicitación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su red social Truth Social. El mandatario aseguró que “como presidente, Abelardo sería tremendamente exitoso en liderar a Colombia […] y en restaurar LA LEY Y EL ORDEN. Abelardo se enfrentará a un izquierdista marxista radical. El resultado de esta elección es muy importante para el futuro de Colombia y su relación con Estados Unidos. […] Es mi honor dar a Abelardo mi total y completo apoyo”.

El abogado penalista conquistó, además, casi todos los países americanos con presencia consular colombiana, salvo Cuba, Brasil y Argentina, donde se impuso Cepeda. El candidato de la izquierda, en cambio, ganó en la mayoría de países de Europa, a excepción de Inglaterra. Aun así, en España, la segunda plaza con más colombianos registrados para votar en el mundo y la primera en Europa, la diferencia fue mínima: poco más de 2.000 votos de los 127.637 depositados, menos del 2%. El ultra ganó en tres de los seis países africanos donde hay consulados, Cepeda en dos y el centrista Sergio Fajardo en uno. Asia también votó en su mayoría por Abelardo, a excepción de una solitaria victoria de Paloma Valencia en Indonesia. Oceanía, por su parte, se inclinó por Cepeda.

La marcada diferencia entre América y Europa refleja, según Melamed, tendencias políticas distintas más amplias que se están dando a los dos lados del Atlántico, y que ayudan a moldear la inclinación política de los migrantes colombianos que viven en esas sociedades. En América, explica, se observa una “reorientación” política hacia la derecha, como demuestran el giro de un gobierno progresista a uno de ultraderecha en Chile con José Antonio Kast y en Argentina con Javier Milei. En Europa, en cambio, las fuerzas progresistas mantienen un arraigo mayor pese al crecimiento de movimientos conservadores.

Aun así, no todos los votantes de derecha están convencidos de apoyar a De La Espriella en segunda vuelta. Felipe Mansilla, residente en Francia y votante de Valencia, asegura que rechaza a ambos candidatos. Dice que no votaría por el abogado por sus comentarios “xenófobos, machistas y homófobos” y porque carece de experiencia política. Pero tampoco contempla respaldar a Cepeda por el manejo económico de Petro, que considera “indefendible”. El triunfo de Abelardo el domingo desató euforia entre los mercados financieros colombianos.

El discurso abelardista también ha encontrado eco entre los jóvenes. Agustín Arias, de 26 años y residente en Miami, lo considera un empresario exitoso capaz de trasladar su experiencia al sector público. “Otros gobiernos internacionales han mostrado eficiencia con personas de características similares, como en El Salvador. Creo que es una buena oportunidad para que Colombia tenga una persona así”, argumenta. La referencia a Bukele es recurrente entre sus seguidores. Eso pese a que el salvadoreño ha gobernado bajo un estado de excepción que ha prolongado 51 veces desde su implementación inicial en 2022; ha modificado la Constitución múltiples veces a su favor, cooptando el sistema judicial, el Congreso y los organismos de control; ha hostigado y censurado a la prensa; y sea señalado de al menos 500 muertes desde 2022 en sus megacárceles, una de las políticas que promete replicar Abelardo de La Espriella.