La derecha brasileña aún no se ha recompuesto del golpe que supone la huida de Flávio Bolsonaro a Estados Unidos. A prácticamente todos sus aliados, incluso a su círculo más cercano, les pilló de sorpresa. En las últimas horas la mayoría opta por no tratar del tema, intentando ignorar el elefante en la sala: el que estaba llamado a ser líder de la oposición se ha fugado y les ha dejado tirados a ellos y a más de 60 millones de votantes.







