La negativa de una mujer contratada como vientre de alquiler a abortar tras diagnosticarse una grave malformación cardíaca en el feto ha desatado una batalla legal sin precedentes en Estados Unidos que ha atraído la atención de funcionarios republicanos y organizaciones antiaborto.
La mujer, una enfermera de Alaska contratada por una pareja de California para gestar su bebé, rechazó a mediados de 2026 interrumpir el embarazo cuando, a las 20 semanas, los médicos detectaron que el feto sufría de un defecto cardíaco congénito potencialmente mortal: el lado izquierdo de su corazón no se estaba formando correctamente.
Los padres biológicos pidieron entonces a la mujer gestante que se sometiera a un aborto, que es legal en California antes de que el feto sea viable, citando una cláusula del contrato. Ella se negó y viajó a Texas, donde el aborto en estas circunstancias está prohibido, para alumbrar a la criatura.
Este miércoles, la mujer gestante, McKenna West, presentó una apelación de emergencia ante el Tribunal Supremo de Justicia para que suspenda una orden judicial de California que reconoce a Omar Ahmed y Nausheen Gilkar como los padres y custodios legítimos del niño.
En Estados Unidos, el alquiler de vientres es una práctica que no está regulada a nivel federal y cada Estado tiene leyes distintas. Hasta ahora, tanto los tribunales de California como los de Texas han favorecido a los padres biológicos, que aún no han respondido a la nueva apelación de West. Tampoco hay garantías de que el máximo tribunal asuma el caso.
Mientras tanto, el niño se encuentra recluido en un hospital de Dallas, en estado crítico y con dos nombres. Los padres biológicos le han llamado Rumi, que es como se le identifica en los documentos de las cortes, y West le ha llamado Gabriel, que es el nombre utilizado por el fiscal de Texas y las organizaciones antiaborto que la han apoyado en sus gestiones.
Apenas nació, el bebé fue sometido a una cirugía y el abogado de Ahmed y Gilkar informó a los medios que parecía “sufrir de posibles complicaciones”. La abogada de West dijo también que una orden de restricción ha impedido a West tener contacto con el niño desde que nació.
Esta historia ha sido combustible en el encendido debate sobre los derechos reproductivos en Estados Unidos durante la nueva era de conservadurismo que ha llegado de la mano de Donald Trump.
Muchas cortes y un niño enfermo
Ahmed y Gilkar contrataron a West como vientre de alquiler en agosto de 2025 a través de la agencia Worldwide Surrogacy Specialists LLC, con sede en Fairfield, Connecticut, después de haber intentado concebir sin éxito durante años.
Los abogados de la pareja, residenciada en Los Ángeles, sostienen que tomaron “la difícil decisión de interrumpir el embarazo” después de “dolorosas consultas con proveedores de atención médica y de su propia investigación sobre el sufrimiento y la calidad de vida que enfrentan los bebés con síndrome de corazón izquierdo hipoplásico”. Ellos afirman que en principio West estuvo de acuerdo y agendó una primera cita médica con tales fines, pero luego cortó toda comunicación.
De acuerdo al relato de los documentos judiciales, en un punto la pareja también estuvo de acuerdo con que el niño naciera en California y que fuese sometido a tratamientos médicos.
“West está perjudicando a Rumi al trasladarse a Texas, al exigir que nazca en Texas, lejos de sus padres y del equipo especializado en cardiología de Los Ángeles que le brindará atención de por vida (…) Sus acciones están obligando a Rumi a iniciar el tratamiento en un Estado y luego ser trasladado a otro”, dicen los escritos.
En julio, West viajó a Dallas, Texas, con el apoyo del grupo antiaborto Live Action, que financió su traslado para que buscara atención médica, según afirmó Noah Brandt, representante de esta organización.
El fiscal general de Texas, el republicano Ken Paxton, intervino en el caso y obtuvo una orden judicial para que se le diera atención médica al bebé. “El bebé Gabriel merece una oportunidad de vivir, y no permitiré que nadie le niegue ilegalmente la atención médica necesaria”, dijo el fiscal antes del nacimiento del niño.
Días después, Paxton desistió en el caso y quedó vigente una orden de restricción temporal aprobada por los tribunales de Texas para impedir que West ejerciera la custodia del niño y tomara decisiones sobre su tratamiento médico o lo sacara del hospital.
A finales de agosto, los padres biológicos y la gestante acudieron a un tribunal de Dallas para continuar la discusión sobre la custodia definitiva del niño. En la audiencia, que duró cerca de cuatro horas, West alegó que los padres biológicos no garantizan que el niño reciba “atención médica vital”. “Él está aquí y celebra su cumpleaños gracias a la lucha que he librado”, dijo ella, según reportaron medios locales.
Mientras, la madre biológica argumentó que West los había puesto a saltar de Estado en Estado. “Es nuestro hijo”, dijo Gilkar. Como resultado, el tribunal de Texas reconoció la tutela de Ahmed y Gilkar, al ratificar una sentencia emitida por los tribunales de California el 2 de septiembre, y ordenó sellar el expediente.








