la audiencia clave que puede devolverle la libertad

la audiencia clave que puede devolverle la libertad


El sueño del futbolista se talla de distintas maneras. Para Matías Pourrain la historia cobró un giro significativo en el que pasó de competir en las ligas menores del fútbol estadounidense a ser un inmigrante ilegal en un país con baja tolerancia para aquellos que no nacieron en la tierra de la autoproclamada libertad. Detenido el 6 de agosto por tres personas de civil en el aeropuerto de Florida cuando viajaba junto a su equipo a Los Ángeles, esperará hasta el lunes para saber si dejará Glades County Detention Facility, la cárcel estatal de máxima seguridad en la que fue alojado por Migraciones.

El lunes a las 8 de la mañana, el juez designado para su causa determinará si los 1.500 dólares propuestos para la fianza son suficientes para que Pourrain recupere la libertad y pueda continuar con el trámite migratorio que le permita salir del blanco del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (Immigration and Customs Enforcement, ICE según sus siglas en inglés). Su entrada con visa de turista por seis meses en 2019 es el argumento con el que el gobierno estadounidense lo detuvo.

Para evaluar la libertad, el juez deberá determinar si el monto de la fianza es suficiente o rechazar los 1.500 dólares ofrecidos y fijar otro monto. La niñera argentina que recientemente recuperó la libertad pagó una prenda de 10.000. El perfil de Pourrain aplica para recuperar la libertad bajo esa modalidad ya que no cuenta con antecedentes ni arrestos menores o ‘tickets’, es decir multas de tránsito. Ese tipo de infracciones tienen un peso significativo a la hora de determinar su perfil.

Si la Justicia no acepta la fianza ni concede la libertad, Pourrain tendrá que tomar una determinación drástica: abandonar el país voluntariamente para evitar la deportación pero principalmente eludir su estadía como detenido. Es que si el juez lo decide, el futbolista esperará tras las rejas la decisión del gobierno sobre su solicitud migratoria. Ese trámite, que lleva años, puede demorarse aún más y por eso podría optar por dejar el país.

El problema, al parecer, mezcla burocracia con una inflexible y fuerte política migratoria estadounidense. Pourrain presentó una solicitud migratoria que todavía está pendiente de resolución y cuenta con un permiso de trabajo vigente que le permitió firmar contratos en distintos clubes de Miami. Para el ICE, la historia se corta inmediatamente después de que se completaron los seis meses como turista y su estadía en el país desde entonces: no importa lo que sucedió después, es ilegal.

“Estoy en comunicación con el Consulado viendo qué más podemos hacer. Por lo pronto tenemos esta audiencia que ya es mucho. Conocemos casos donde estuvieron presos 3 o 4 meses con menos derechos y comunicación que el caso de Matías”, grafica a este diario el presidente del Miami United, el argentino Jorge Connolly Uría, que no tuvo comunicación con el jugador, pero sí con su abogada y la esposa, quien cuenta con una visa de estudiante.

La abogada Regina de Moraes lo visitó a comienzos de la semana, luego de tres días en los que el jugador estuvo incomunicado en una pequeña celda junto a 68 presos de diferente índole, ya que ICE alquila el espacio para sus detenidos hasta que son derivados. El impacto para el futbolista que no tiene antecedentes penales fue inmediato: entró en una aguda crisis de angustia. El día de la visita, rompió en llanto aunque no conocía a su representante legal.

Durmió sentado, comía lo que ofrecía un dispenser y durante tres días no tuvo autorización para ducharse. Ahora está en mejores condiciones, está en una celda, tiene su cama, un iPad y se pudo bañar, además de tomar contacto con su familia.

“La familia, lógicamente, lo vive con mucha angustia. Me escribió el papá de Matías agradeciendo la ayuda. Es desesperante”, graficó Connolly Uría, quien es optimista sobre lo que sucederá el lunes. No por algo en particular, sino por un acto meramente de fe. En el club lo esperan y manifestaron su apoyo en un comunicado.

El pedido de ayuda por Matías Pourrain, un futbolista argentino detenido por el ICE en Estados Unidos.

Si recupera la libertad, podría volver al club pero su situación migratoria no cambiará: el gobierno todavía no se expidió sobre su petición. “Está en una zona gris, en un limbo: la residencia todavía no fue aprobada, pero tampoco fue rechazada. Eso puede tardar años”, le indica Moraes, la abogada del futbolista, a Clarín.

Para el ICE no hay zona gris, todo lo que sucedió tras el vencimiento de la primera visa solicitada como turista lo convirtió en un ilegal. “Es una detención arbitraria. En ninguna gestión anterior sucedió algo así”, opinó Moraes sobre el endurecimiento de los controles migratorios.

“Él entró al país legalmente, después aplicó la petición de residencia que está aún pendiente, pero por la que tiene el permiso laboral. El día de su detención lo interceptaron estos tres hombres que lo llamaron por su nombre y Matías no se resistió y se fue sin hacer problemas. Lo estaban esperando”, conjetura su abogada.

De Moraes nació en Brasil y es una de las abogadas más solicitadas por asuntos migratorios. De hecho, cuando la convocaron del club en el instante en que Pourrain fue detenido por personal de civil, a los pocos minutos confirmó que había sido capturado por el ICE.

El lunes está preparada para que en lugar de 1.500 dólares le exijan una fianza mayor, pero también para la negativa. Si eso sucede -“Es el escenario menos deseado”, aclara- le recomendará a Pourrain una solución drástica: pedir la salida voluntaria del país para evitar ser deportado, pero también para recuperar de esa manera la libertad. Si la pelota le permitió al jugador ser libre y forjar una carrera a la sombra de la MLS, ahora la variable de dejar el soccer puede ser la más acertada para no vivir más en una celda.

Pourrain comenzó su carrera en el Club Real Pilar -estuvo en el histórico triunfo ante Vélez en 2019 por Copa Argentina- luego viajó a Estados Unidos y se desempeñó en Miami Beach FC, el Miami City y el Club de Lyon, hasta recalar en el Miami United DC.