Para Nemonte Nenquimo (40), la selva amazónica de Ecuador es mucho más que un paisaje. Creció en una comunidad waorani, rodeada de plantas medicinales, animales considerados sagrados y relatos orales. Cuando se le pregunta cuál es el primer recuerdo que le viene a la cabeza, entorna los ojos y enumera: olor a tierra húmeda, el canto de los pájaros, la lluvia, la hamaca.
Recientemente sacó el libro Seremos Jaguares (del sello Tendencias), en el que relata sobre esa selva que tanto ama: un lugar que viene desde hace años amenazado por intereses extractivistas y, por eso, ella alza la voz con firmeza, en su defensa y en la de toda su gente. “El territorio es todo: si la selva se enferma, nosotros también nos enfermamos”, dice esta mujer, a quien Leonardo DiCaprio admira.
El territorio es todo: si la selva se enferma, nosotros también nos enfermamos
Nemonte NenquimoActivista
Tiene una mirada universal. Nemonte defiende una cosmovisión que concibe a los árboles como personas, a las mujeres como Madre Tierra y al jaguar como una presencia divina que guía y protege. En Seremos Jaguares, relata sobre su arribo a la civilización, mediante detalles, colores, olores y sonidos, narrado de una manera sencilla y profunda. La entrevista con Viva se hizo en formato virtual. Sin embargo, la charla fue como si estuviera contando su vida frente a una fogata encendida en medio de la selva.
Nemonte habló de la lucha indígena, del rol de las mujeres líderes, del futuro de su hija -llamada Daime Omere- y de la necesidad urgente de que el mundo escuche las voces hoy silenciadas de todos los pueblos originarios.
Activista premiada
Pasó a ser conocida cuando lideró el proceso legal que logró suspender la explotación petrolera que amenazaba a su comunidad. Fue una gran victoria que la llevó a las primeras planas de los diarios cuando, junto a otros integrantes de su pueblo, se puso al hombro el proceso legal para evitar que arribaran las grandes empresas del petróleo a su hogar o, como lo llama el gobierno de Ecuador, al Bloque 22, un nombre que es una forma de ignorar el hecho que esta región es territorio waorani.
Por ese triunfo, fue reconocida como una de las activistas por los derechos indígenas más importante del mundo. Es una de las seis ganadoras del premio Goldman 2020, otorgado a ambientalistas. Fue reconocida por revista Time como una de las 100 personas más influyentes del mundo y la BBC la incluyó en su lista de las 100 mujeres inspiradoras del planeta.
Para entender esto, hay que recorrer la historia de Nemonte desde que era niña, cuando ya esa amenaza se cernía sobre su comunidad. “Cuando tenía 8 o 9 años, recuerdo muy bien que había muchas multitudes waorani que vivían dentro del territorio con casas tradicionales, rodeadas de muchos bosques. Por aquel tiempo, entraron los evangélicos, que volaban en avión. Recuerdo también cuando se instaló Raquel (se refiere a Rachel Saint, una misionera estadounidense que tradujo textos bíblicos al idioma de los waorani), que nos invitaba permanentemente a ir a la iglesia. Como mi familia no iba a la iglesia, nos gustaba ir el domingo a pescar, a traer yuca, a traer plátano, a traer frutas”, evoca.
Mi familia no iba a la iglesia, nos gustaba ir el domingo a pescar y traer frutas
Nemonte NenquinoActivista
“Esa vida en la selva -sigue contando Nemonte- estaba cargada de colores y sonidos. Llena de loras, pericos, monos. Yo tenía un mono que se quedaba en mi cabeza.”
Y revela: “No me gustaba estar en la escuela, me gustaba estar libre, me gustaba trepar en el árbol. Recuerdo que subía, me sentaba y miraba en la pista donde llegaban los aviones. Y cada domingo tocaban campana de la iglesia, tin, tin, tin, tin, tin”. Por aquel entonces, Rachel les decía que no debían cantar sus rituales y que debían ir a la iglesia para conocer la palabra de Dios. Pero Nemonte se preguntaba acerca de las voces que llegaban a su mente y se cuestionaba qué escuchar: a la Iglesia o a sus ancestros.
Nemonte Nenquimo y Mitch Anderson. Ambos son pareja y fundaron Amazon Frontlines.Un libro revelador, Seremos Jaguares es una clara defensa de la naturaleza. “Soy la fundadora de la organización Amazon Frontlines, que apoya las luchas de los indígenas del Amazonas, y viví con otros pueblos y también fui la primera dirigente de mi pueblo, al que lideré para obtener una victoria histórica contra el gobierno”, relata.
Y recuerda que después de eso, un día llegó muy cansada, agitada, a su comunidad. “Me acosté en la hamaca frente a la fogata, solo quería estar ahí y mi papá se acercó y me dijo: ‘Hija, ¿cómo te sientes?’ Yo dije: ‘Estoy tan agotada, necesito recuperar la energía, necesito cargarme como una batería. Papá, llévame mañana a la cascada’. Pero él me dijo: ‘Yo estoy muy orgulloso de ti, ya te han reconocido a ti en revista Time, estás haciendo el bien’. Y yo le digo: ‘Papá, he hecho muchas cosas grandes, ha sido visible mi nombre, estoy orgullosa, pero aún más grande viene la amenaza a nuestro territorio, ¿qué vamos a hacer?’. Entonces mi papá quedó pensando y me dijo: ‘Nemo, nosotros los waorani somos cantores, somos historiadores, contamos grandes historias; eso es más poderoso. Lo que ahora tú tienes que hacer es contar nuestra historia en el mundo de afuera. Como contamos historia oral en la fogata, en la madrugada todos los días, ahora debes hacerlo tú. ¿Qué te parece? Tu memoria y tu pueblo, escríbelos para que el mundo conozca otra forma de resiliencia. Tu libro es resistencia’.”
Desde un drone. Se ve la manifestación de los aborígenes contra el petróleo.Camino al libro
Y así se lanzó a esta aventura junto con el activista estadounidense Mitch Anderson, su marido, el hombre que llegó a su vida desde el mundo de los blancos y allí se quedó. Mitch entendió que ésta era una buena posibilidad de dar a conocer una realidad. Lo grabaron todo: a la mamá de Nemonte contando cómo era desde niña; a su papá contando qué traía para comer. Y así reunieron las voces orales.
Seremos jaguares. El libro de Nemonte que acaba de ser publicado no sólo en español.“Mitch tenía una grabadora pequeña, y tenía agendas de diferentes tipos, una color azul, otra negra, también otra amarilla. Grababa en la madrugada, en la fogata, yendo por la chacra, o yendo a la cacería. Él escribía, atentamente escuchando las voces de mi papá, de mi mamá, de mí, de otros”, recuerda.
Muchos de su comunidad le dijeron que ese libro era necesario. Le explicaban que “el mundo tiene que saber antes de entrar en el territorio, de cómo nosotros vivimos, de cómo vemos a la gente de afuera. Tal vez por falta de conocimiento llegan como para apoyar y luego hacen daño a la cultura, a la belleza”.
Y reafirma sobre este libro: “Fue como tener otro bebé, sentí eso: cómo dediqué mucho con amor, con paciencia, con honestidad. Y contando, realmente me liberé, porque liberé donde tenía nudo. Sí, realmente tenía nudo aquí, aquí y aquí (señala su corazón). Sentí como que me salieron las mariposas de adentro de mi estómago, salieron como por la boca”, resume con metáforas.
Por qué seremos jaguares
“El jaguar es Dios para nosotros”, explica Nemonte. “Es un animal muy poderoso, porque los ancestros tenían conexión con los jaguares, sobre todo, cada vez que querían proteger el territorio alrededor de la patrulla de caminata.”
“El jaguar es nuestro Dios, nos ayuda a visibilizar la amenaza que entra al territorio y también trae el mensaje de enfermedad y trae el de la amenaza. Para nuestra creencia, cuando somos aquí vivos (sic), yo soy una mujer, pero cuando muera, voy a convertirme en un jaguar macho hombre en el mundo espiritual y voy a seguir caminando donde esos animales caminaban en su momento”, describe.
Soy una mujer, pero cuando muera, voy a convertirme en un jaguar macho hombre en el mundo espiritual
Nemonte NenquimoActivista
Hoy, Nemonte tiene un hijo que cumplió 4 años el 23 de mayo. Por su parte, ella cumplió 40 el 8 de mayo. Y su hija, 10 , el 19 de mayo.
La niña se llama Daime Homere, que es un nombre con un significado muy especial, ya que Daime significa “arcoíris” y Homere equivale a “selva”.
“Yo tengo un sueño para ella. Es muy (repite este muy cinco veces, cada vez con más fuerza) importante: ella debe desde pequeña entender de la mamá, de la familia y de la sangre. Debe aprender su idioma y reconocer muy bien las plantas y cómo se respeta la conexión con la naturaleza. Y mi sueño es que un día ella salga a estudiar fuera del mundo. Es muy importante también el mundo, el conocimiento del mundo. Es una herramienta para que ella pueda hablar otro idioma, aprender herramientas tecnológicas, escribir o leer o cantar para volver a apoyar a su tierra. Eso es mi sueño. Ése es el gran sueño que yo tengo ahora como mamá.”
Contra el abuso de la tierra
Nemonte también está involucrada en la lucha contra la explotación petrolera. Cuando se le pregunta sobre cómo cree que funciona esta actitud desde los pueblos originarios, en pos de la lucha contra el capitalismo, ella es determinante: “Es muy importante ser nosotros mismos, porque nosotros vivimos muy cerca de la selva milenaria. Nosotros compartimos vida con esa naturaleza, con ese espíritu, con ese territorio. Dependemos de esa naturaleza porque para nosotros, la naturaleza es todo, es nuestro hogar, nuestra casa. Nos da y brinda alimento, farmacia, lugar espiritual. Nos da las plantas para tomar y así limpiarnos”.
Para nosotros, la naturaleza es todo, es nuestro hogar.
Nemonte NenquimoActivista
Y agrega, refiriéndose a la vida natural: “Si esa selva está pura y está virgen, nosotros también. Los pueblos indígenas somos puros y limpios. Por eso, si el petróleo entra, nuestro territorio se enferma, y eso trae impactos ambientales y culturales. Y nosotros también nos vamos a enfermar. Entonces yo veo que el mundo de afuera solo ve debajo de la tierra una cosa, el petróleo. O se aprovechan de las grandes talas de árboles. No tiene ni una menor idea de la importancia de conexión de los seres vivos dentro de la selva. Para nosotros el territorio es todo, vivimos todos integrados, todos conectados. La energía éticamente está conectada con la naturaleza. Equilibramos con eso. Ahí sabemos cómo vivir”.
Nunca bajar los brazos. Con atuendos originales, Nemonte y su pueblo lanza sus reivindicaciones a la calle.Amazonía, metáfora del mundo
Nemonte tiene una risa diáfana, contagiosa, y usa palabras con sonidos que atrapan en el relato. “La tierra nos da vida, es el oxígeno del mundo. Por milenarios años, los pueblos indígenas tuvimos ese conocimiento de la tierra, porque somos tierra. Las mujeres somos tierra y, por eso, estamos cuidando nuestros cuerpos. No queremos permitir que nuestro cuerpo se destruya y nos maten. Así es la conexión con la Madre Tierra de los pueblos indígenas. Eso el mundo no lo ve, piensa que los pueblos indígenas viven por vivir, sin que nadie tenga conocimiento.”
Y se enorgullece: “Los pueblos indígenas no tenemos ego, pero sí tenemos poder, conexión con la naturaleza, con la espiritualidad. Necesitamos enseñar al mundo de esa manera, que nos respeten como pueblos indígenas, acerca de la selva, acerca de la tierra, acerca de la naturaleza”.
Manifestaciones. Nemonte y parte de su tribu no dejan de manifestarse contra la explotación de sus tierras.La mirada de Nemonte no abarca solo su territorio sino que sostiene que esa visión tiene alcance universal. “Nosotros somos los pueblos indígenas, estamos en la primera fila de las soluciones del cambio climático. Sabemos muy bien administrar nuestro territorio. Pero el mundo con leyes y escándalos es el que viola el derecho a la naturaleza. Ahí están los que permiten licencia a las grandes empresas, a la industria, a los hidrocarburos.” Por eso es su lucha.
Nemonte finaliza con un mensaje que funciona casi como si fuera una denuncia: “No hay justicia digna y por eso nosotros, los pueblos indígenas, necesitamos ese espacio de justicia”.








