Jannik Sinner retomó su dominio aplastante de 2026 y ratificó que sigue siendo el rey de Wimbledon (y del tenis mundial)

Jannik Sinner retomó su dominio aplastante de 2026 y ratificó que sigue siendo el rey de Wimbledon (y del tenis mundial)


Jannik Sinner seguirá reinando en Wimbledon al menos un año más. El italiano, número uno del mundo, volvió a gritar campeón sobre el césped del All England Lawn Tennis Club tras imponerse en una final peleadísima y de gran nivel ante el alemán Alexander Zverev, segundo preclasificado, por 6-7 (7-9), 7-6 (7-2), 6-3 y 6-4. Así defendió la corona del Grand Slam británico, que había conquistado por primera vez el año pasado.

Fue otro triunfo para los libros de historia del tenis, porque con su 100ª victoria en la categoría más importante del mundo de la raqueta -es el octavo aún en actividad en llegar a esa cifra, después de Djokovic, Wawrinka, Cilic, Zverev, Monfils, Nishikori y Dimitrov-, el nacido en San Candido hace 24 años se convirtió en el décimo jugador en la Era Abierta en consagrarse en el torneo en dos ediciones consecutivas. Y en apenas el cuarto en ganar títulos al hilo en el pasto británico como número 1, después de Pete Sampras, Roger Federer y Novak Djokovic.

También fue un triunfo importante en lo personal para el italiano, que había llegado a Londres sin preparación previa en esta superficie -solo siete antes que él habían conquistado el título en la Era Abierta sin jugar ningún torneo previo en pasto- y envuelto en dudas tras un decepcionante paso por Roland Garros, donde el calor extremo y un oportuno Juan Manuel Cerúndolo lo habían doblegado en la segunda ronda.

Tras esa salida prematura de París, parecía que el dominio aplastante que había construido en el arranque de la temporada, con títulos en Indian Wells, Miami, Monte-Carlo, Madrid y Roma y una racha de 30 victorias al hilo (que le terminó cortando el argentino), había llegado a su fin. Pero en el Major británico, Sinner demostró que ese tropezón sobre el polvo de ladrillo de Bois de Boulogne no fue más que eso, un tropezón. Que tiene una habilidad enorme para levantarse luego de una caída y dejar atrás los malos tragos. Y que hoy, con Carlos Alcaraz fuera de competencia desde abril y con Zverev en alza, es el amo y señor del circuito profesional.

“Fue una final increíble. Sascha y yo hemos dado todo lo que tenemos; estoy feliz por la final y, sobre todo, por el nivel al que hemos jugado los dos”, comentó Sinner, poco después de recibir el trofeo.

El italiano fue de menor a mayor en la final, pero también en el torneo. Y tras aquella trabajadísima victoria en cinco sets en la primera ronda ante el serbio Miomir Kecmanovic, en un duelo que terminó con la zapatilla blanca manchada de sangre luego de lastimarse una uña en un resbalón, no volvió a ceder un parcial hasta el duelo de ayer con Zverev. En algunos partidos sufrió más que en otros -quizás el único sin ningún punto bajo fue en las semis ante Novak Djokovic-, pero siempre encontró sus mejores versiones en los momentos clave.

En la final, Sascha -que parece haber desbloqueado su mente con su consagración en Roland Garros– jugó de igual a igual ante Sinner, como nunca había hecho en una instancia decisiva. Tanto, que se robó el primer parcial y cortó una racha de 14 sets perdidos al hilo ante el italiano, una sequía que había arrancado en la final del ATP de Viena de 2025, en la que se llevó el primer capítulo y luego cedió los otros dos.

Intratable con su saque y muy cómodo con su drive y su juego corto, Zverev desniveló en el tie break un apretado primer capítulo. Pero Sinner no acusó el golpe y salió a jugar el segundo como si nada hubiera pasado. A medida que fue encontrando su devolución -su gran cuenta pendiente en el arranque del encuentro-, se empezó a sentir más cómodo en la cancha y su juego comenzó a pesar más. Y ante un Zverev que fue sumando frustración con cada oportunidad perdida, fue encaminando el encuentro.

El alemán no se rindió nunca y lo hizo trabajar hasta el último punto. Pero con el bicampeonato al alcance de la mano, el italiano se agrandó en el cierre, ganó un par de muy buenos puntos y, con la frialdad de los campeones, selló la victoria, que le permitió sumar su quinto Grand Slam. Había ganado el Australian Open y el US Open en 2024 y repetido el festejo en Melbourne el año pasado.

Con esa cosecha, Jannik es el responsable de la mitad de los festejos italianos en torneos “grandes”, igualando lo que consiguieron juntos Nicola Pietrangeli (2), Adriano Panatta, Francesa Schiavone y Flavia Pennetta, con uno cada uno.

Sinner sumó un nuevo hito en una temporada (casi) inmejorable, en la que lleva ganados seis títulos (todos en citas de los dos niveles más altos) y acumula un récord de 44 partidos ganados y tres solo tres perdidos, en Melbourne con Djokovic, en Doha con Jakub Mensik y en Roland Garros con el menor de los Cerúndolo. Y sigue aprovechando la ausencia de Alcaraz -el único que supo vencerlo en una final “grande”, en París y Nueva York el año pasado- para consolidarse cada vez más como líder del ranking. Pero en un año con tantas cosas positivas, haber revalidado la corona en Wimbledon tuvo un sabor especial.

“No hay un lugar mejor que este para jugar al tenis. Sentir los nervios el domingo por la mañana, cuando despertás, sabés que es un día muy, muy especial. Porque no sabés cuántas veces más vas a poder estar acá un domingo”, agregó. “Yo nunca doy las cosas por sentado. Este torneo ha sido increíble”.

“Sacrifiqué mucho para estar acá de nuevo como campeón”

Sinner fue muchas veces criticado por ser poco expresivo dentro de las canchas. Sobre el césped del All England, el italiano demostró que tiene sangre caliente y celebró como nunca el título que conquistó al superar a Zverev. Mientras el Court Central estallaba en una ovación luego de que él sellara la victoria con un derechazo inalcanzable para su rival, se tiró al suelo, se cubrió el rostro con las manos y se dio unos segundos para disfrutar de su gran conquista. Tras un lindo saludo con el alemán en la red, elevó los brazos al cielo y, con una enorme sonrisa en el rostro, compartió el festejo con la gente. Y luego corrió hasta su banco para abrazar a su gente.

“Ganar dos veces Wimbledon es un logro increíble. Fue un partido muy duro contra Sascha. Ambos mostramos un nivel muy alto, porque no fue fácil jugar. Había mucho polvo y viento. Estoy muy contento. Estar acá de nuevo como campeón significa mucho para mí”, explicó el italiano consultado sobre el por qué de esa celebración.

“Cada Grand Slam es diferente. Una historia diferente, un ambiente diferente, sensaciones diferentes antes del torneo. Para mí, este significa mucho porque fue muy duro, después de París. El año pasado también fue duro. Pero traté de ponerme en la mejor posición para ser lo más competitivo posible. Trabajamos muchísimo en Mónaco, muchísimo. Sacrifiqué mucho de mi tiempo para llegar hasta acá. Haber logrado esto significa mucho. Fue un día increíble”, agregó.

Igual, aclaró que las sensaciones que tuvo tras la victoria fueron de felicidad y satisfacción, no de alivio por lo que vivió en Roland Garros. Porque para él, “no hay fracaso si no ganas un Grand Slam”.

“Jugar una final de Grand Slam es algo tan raro y tan especial. A veces tenés un torneo con un buen resultado, y otras veces no. Yo gané cinco finales “grandes”, pero al final son solo cinco días de entre tantos otros. Solo querés disfrutarlo. Hoy fue un día muy duro. pero si perdía, seguía siendo un gran día”, reflexionó el italiano.

Líder de la temporada en títulos ganados e indiscutido número 1 del ranking, el italiano no quiere dormirse en los laureles. Y mirando hacia adelante, entiende que no será fácil mantener esta tendencia tan positiva en lo que queda del calendario.

“Nunca doy nada por sentado. Zverev está haciendo algo increíble. Su juego está mejorando cada vez más. Es bueno, porque es tener alguien que te empuje al límite. Esperamos que Carlos (Alcaraz) también regrese, porque el tenis lo necesita. Tener a Novak todavía presente, tener a todos los jóvenes jugadores que vienen, es realmente genial. Siempre hay que trabajar duro”. comentó.