La primera ministra italiana, la ultraderechista Giorgia Meloni, y su homóloga danesa, la socialdemócrata Mette Frederiksen, han lanzado un nuevo pulso conjunto para endurecer la política migratoria europea. En una carta firmada por ambas dirigentes y publicada en sus redes sociales, relacionan explícitamente la inmigración irregular con el aumento de la delincuencia y utilizan ese argumento para reclamar más expulsiones y la creación de centros de deportación en terceros países.
Italia y Dinamarca vinculan la “inmigración descontrolada” con la delincuencia y piden centros de deportación tras la crisis de Ceuta








