Irán se despide de Los Ángeles con un mensaje de reivindicación tras las restricciones de Estados Unidos

Irán se despide de Los Ángeles con un mensaje de reivindicación tras las restricciones de Estados Unidos


La selección de Irán abandona Los Ángeles con una carta manuscrita en el vestuario del estadio SoFi, donde disputó sus dos primeros partidos del Mundial. Un mensaje cargado de simbolismos que resume la experiencia del equipo que ha tenido que afrontar condiciones que ninguna otra selección para competir en el torneo organizado principalmente por Estados Unidos. “Venimos a Los Ángeles con orgullo, competimos con honor y nos vamos con dignidad”, escribieron los jugadores tras el empate sin goles ante Bélgica.

“Desde la antigua Persia de hace miles de años hasta el Irán civilizado de hoy, el espíritu de Irán permanece vivo y firme. […] Gracias Los Ángeles por su hospitalidad y gracias a todos y cada uno de los iraníes que dieron su corazón, voz y alma por su país en estos 180 minutos. Que la paz, el respeto y la amistad prevalezcan entre las naciones”, rezaba la misiva.

El mensaje tiene una doble lectura. Por un lado, un gesto a la ciudad donde reside una enorme comunidad iraní en la diáspora, con tal cantidad de población que hay un barrio llamado Tehrangeles —gran parte de ella, en contra del régimen y la propia selección—. Por otro, una reivindicación frente a las barreras con las que se ha topado desde antes del inicio del torneo.

Irán es la primera selección que disputa un Mundial mientras está aun en guerra con el país anfitrión. La delegación, que primero dudó en participar en el torneo, tenía previsto establecer su campamento base en Tucson, Arizona, pero terminó instalándose en Tijuana luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, declarase que Irán era “libre” de participar, aunque “no podía garantizar” su seguridad. Llegó a sugerir también que Italia, que no logró clasificarse a la Copa, ocupara su lugar.

Aunque en esta edición, celebrada en gran parte en Estados Unidos, se repiten las historias de jugadores, directivos y familiares con problemas de visados, la situación de Irán va más allá. La selección persa se ha visto obligada a cruzar la frontera para cada uno de sus compromisos por un restrictivo permiso de entrada al país de menos de 24 horas. Tras cada partido en territorio estadounidense, el equipo regresa a Tijuana, donde descansa y concentra sus entrenamientos. “Es muy importante para nosotros tener tiempo de recuperación, pero se nos pide subir a un avión y volver a nuestro campamento en Tijuana, y eso nos causa problemas”, protestó el técnico Amir Ghalenoei después del primer juego en California. “Pienso que nuestro equipo es quizás el más oprimido en la Copa del Mundo”, zanjó. El capitán, Mehdi Taremi, también ha expresado su malestar por el trato recibido durante el campeonato.

Apenas un día después de esas declaraciones y el debut ante Nueva Zelanda, la Federación Iraní de Fútbol informó de que el extremo Mehdi Torabi no podía regresar a Estados Unidos porque su visado había expirado en pleno torneo. Aunque las autoridades estadounidenses terminaron concediéndole un nuevo permiso horas después, el incidente puso en evidencia las condiciones desiguales bajo las que compite la selección.

Irán, pese a todo, defiende sus opciones de clasificación. Instalado en el segundo lugar del grupo, por detrás de Egipto y por delante de Bélgica y Nueva Zelanda, su próxima cita es este viernes en Seattle frente al líder.