Estados Unidos e Irán han reavivado este miércoles el pulso bélico controlado que mantienen en la región del golfo Pérsico, sin llegar a romper la tregua que mantienen desde el 8 de abril pasado, pero también sin que se concrete el esperado acuerdo para acabar con la guerra que llevan semanas negociando. Después de que Washington atacara un petrolero iraní en el estrecho de Ormuz y una torre de telecomunicaciones en la estratégica isla de Qeshm en esas mismas aguas, Teherán ha respondido esta madrugada como ha venido haciendo desde el primer día del conflicto, el 28 de febrero: atacando a sus vecinos árabes que albergan bases militares estadounidenses, en esta ocasión, Baréin y Kuwait.







