Alejandro González Iñárritu ha sido siempre un hombre pionero y, a pesar de su largo y nutrido historial, este martes ha vuelto a colocar una primera piedra. Tras dos años resistiéndose “como gato boca arriba” a la insistente petición de su amigo, el escritor Juan Villoro, el director mexicano acaba de convertirse en el primer cineasta en ingresar en el Colegio Nacional de México, una de las instituciones académicas más prestigiosas del mundo hispano. Lo ha hecho con un discurso titulado La alucinación consensuada en el que ha reivindicado la imaginación del cine y el “milagro” de que una película llegue a existir, cuando su “estado natural”, ha defendido, es “no suceder jamás”. “Requiere de un enorme acto de voluntad. Es alinear todas las fuerzas divergentes en fricción y las infinitas variantes del caos, la obsesión y la locura. Es domesticar un huracán para que actúe frente a una cámara”, ha desarrollado. Y, sin embargo, ocurre.








