Estas cinco marcas de accesorios fueron creadas por emprendedores que emplean a comunidades en situación de vulnerabilidad, cuidan el ambiente y multiplican así su impacto. Carteras solidarias:
Seis más tres
Es una marca de bolsas producidas por mujeres del taller de contención social de Fuerte Apache. Nació en septiembre de 2019 de la mano de las maratonistas Luz Muro y Paula Galay, dos amigas autodidactas que se conocen desde hace más de 25 años.
“Yo estaba cerrando un ciclo de mi vida, trabajaba en otra cosa que nada que ver, y con Paula queríamos hacer algo juntas, algo con impacto. Como orientadora de esta búsqueda, en la que lo espiritual pesaba mucho, mi profesora de cabalá (corriente de pensamiento esotérica vinculada al judaísmo), me dijo que hiciera una lista de 10 cosas que me gustaran, y en el quinto lugar figuraban las bolsas”, relata Luz.
“Nos decidimos por esta opción, que nos permite vivir y beneficia al medio ambiente y a otras personas”, agrega. La emprendedora cuenta que los inicios no fueron fáciles. “A pesar de la gran necesidad laboral en el país, nos costó encontrar personas dispuestas a trabajar. Con la ayuda de Diego Valenzuela, intendente de Tres de Febrero, a quien conocíamos por correr juntos maratones de 42k, logramos dar con un grupo de costureras interesadas en el proyecto”, confiesa Muro.
Marca de bolsas creada en 2019. Sus diseños originales incluyen frases divertidas y materiales como arpillera y gabardina. Foto:gentileza Seis Mas TresMás tarde sumaron otro grupo del barrio Los Piletones, Villa Soldati, y a Nelson, quien ayuda con la moldería. “Ambos talleres están conectados y hemos logrado que sus integrantes salgan de la vulnerabilidad mediante el oficio, con monotributo social, pago por cada pieza realizada y horario fijo, que aprendieron a cumplir. Además, como las bolsas están forradas con lonetas recicladas de anuncios publicitarios, también empleamos a una persona que acondiciona este material en el taller, evitando el desecho y la incineración”, cuenta Muro.
Las emprendedoras se encargan de aclarar que lo que ofrecen no son carteras, sino bolsas ya que no tienen ningún proceso de marroquinería: ni cierres, ni broches, ni estructuras rígidas. Todas están realizadas con géneros nobles y orgánicos, como la arpillera y la gabardina, y suman etiquetas y manijas elaboradas con cuero de descarte. Además, tienen estampas de lo más ocurrentes, como “Hasta que la China nos separe”, “Nos vemos en Disney” y “Mate luego existo”.
También tienen diseños de la gallina de River y las estrellas del mundial, que se venden por WhatsApp o en la tienda Nube que tienen en su perfil de Instagram, el cual supera los 90,000 seguidores.
Los tejidos de LH Handmade
Durante años, un grupo de mujeres de distintos barrios vulnerables de Loma Hermosa, en el municipio de San Martín, Provincia de Buenos Aires, se dedicaron a tejer alfombras para distintas marcas que las vendían a precios altos debido al diseño y la calidad artesanal. Sin embargo, no recibían una ganancia justa por su trabajo.
Mirna Amarilla y Mirian Ovelar, junto a otras tejedoras, crean estos accesorios que revalorizan el oficio y transforman su comunidad en Loma Hermosa. Foto: gentileza Lh HandameEs por esto que decidieron profesionalizar su oficio, pero necesitaban ayuda. Con el apoyo de Construyendo, una organización que impulsa proyectos socio-productivos para generar empleo en comunidades vulnerables, el sueño se hizo realidad. Con su asesoramiento y acompañamiento, estas mujeres pudieron transformar su pasión por el tejido en un emprendimiento sostenible: una etiqueta de accesorios y productos tejidos que busca también visibilizar y revalorizar los barrios de donde provienen sus creadoras.
“Fue una idea que nos permitió diseñar, producir y vender directamente al público, eliminando intermediarios y revalorizando nuestro oficio. Sin duda, LH representa una oportunidad de empoderamiento y crecimiento personal para todas nosotras. Desde el lanzamiento de nuestros primeros modelos, en 2022, crecimos rápidamente gracias a la aceptación y el apoyo de nuestras clientas. Esto nos permitió expandir nuestra oferta, incluir nuevos diseños y paletas de colores”, cuentan Mirna Amarilla y Mirian Ovelar, voceras de la marca. Y agregan:
Emprendimiento de mujeres que tejen productos como carteras y mantas en lana merino. La marca busca revalorizar el trabajo artesanal y promover la inclusión social y económica. Foto: gentileza Lh Handame“Uno de nuestros mayores logros ha sido recibir encargos exclusivos, como accesorios para casamientos, ambientaciones y regalos corporativos. Esto nos planteó el desafío de producir en grandes cantidades”, destacan sus creadoras. Si bien los productos que ofrecen son atemporales, cada temporada incorporan un nuevo color.
Eso sí, siempre respetando la gama inicial, que son los tonos tierra. Cancherísimas y súper prácticas, actualmente cuentan con 9 modelos de carteras realizadas en cordón de polipropileno, además de sus mantas tejidas en 100% lana merino. Al stock sumaron canastitas organizadoras, porta botellas y la manta Sena, tejida en lana y disponible en tonos arena claro, visón, arena oscura y gris topo.
Wandergreen y el compromiso de reforestar la Patagonia
De color marrón, el papel kraft se obtiene de la pulpa de madera. Dado que es súper resistente y maleable, se lo usa para transportar, empaquetar, embalar regalos, proteger objetos y hasta crear tarjetas e invitaciones a celebraciones.
En 2020, el emprendedor Ignacio Ciarrocca vio un enorme potencial en este elemento 100% reciclable y biodegradable, y creó Wandergreen, una marca de accesorios de viaje que comercializa mochilas, riñoneras, bandoleras y bolsos realizados con este material. Gracias a un tratamiento innovador, lograron que se convierta en una tela lavable y muy fuerte, tanto que las mochilas pueden cargar hasta 10 kg. de peso.
Ignacio Ciarrocca crea mochilas y accesorios de papel kraft reciclable y veganas. Foto: gentileza WandergreenAdemás son totalmente veganos y hasta conservan su condición de poder ser recuperados al cumplir su ciclo de vida útil. El nombre de la etiqueta proviene del lugar donde creció su fundador: a orillas del canal del Beagle en Ushuaia, y está inspirado en el albatros Errantes, el ave viajera más grande del planeta que protege los cielos de la Tierra del Fuego.
“Tenemos dos propósitos que guían nuestra marca prácticamente desde el inicio: ayudar a reforestar la Patagonia -donamos un árbol por cada mochila vendida- y fomentar la inclusión socio laboral de personas con capacidades diferentes junto a la fundación IDEL, una ONG que le da trabajo a personas con discapacidad intelectual y psicosocial en edad económicamente activa”, cuenta Ciarrocca.
Ellos se encargan de testear la calidad de cada producto en la última parte -y la más importante- del proceso productivo de la marca. Chequean que los cierres funcionen bien, que las tiras de las mochilas no tengan fallas, que el papel kraft no tenga manchas y, además, colocan los stickers y postales de regalo para que cada cliente reciba su pedido de manera impecable. En 2024 testearon más de 5.000 productos de Wandergreen.
“La fundación nos cobra un honorario por cada trabajo realizado y luego ellos le pagan a sus trabajadores, dándoles así la posibilidad de insertarse en el mundo laboral de manera remunerada. Además, trabajan con varias marcas más en su casona del barrio de Belgrano”, agrega Ciarrocca.
Marca de accesorios de viaje fundada en 2020, que utiliza papel kraft reciclado para crear mochilas y bolsos. Donan un árbol por cada mochila vendida y trabaja con la fundación IDEL para la inclusión de personas con discapacidad. Foto: gentileza WandergreenEntre sus últimos lanzamientos cuentan una línea de tote bags de viajes llamada Roma y las mochilas Barcelona e Iruya, todos con su key holder para no perder las llaves y su faja para carry on. Acaban de sumar una línea de gorras y billeteras con sistema de protección de datos RFID, que evita el hurto de información de las tarjetas de crédito. Venden en más de 50 puntos de venta premium, como Tienda Malba, Alparamis y su tienda online.
Biótico: moda, arte y solidaridad
Nada menos que con sachets de leche y paquetes de snacks, la diseñadora Jesica Pullo crea cada una de las carteras, bandoleras, clutch y fundas para proteger laptops que integran su marca Biótico. Fundada en 2014 como parte de su tesis final en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU-UBA), se trata de una propuesta que fusiona moda, arte y regeneración desde una mirada ética y sostenible que además impacta en lo social.
La diseñadora Jesica Pullo, pionera en proyectos de reciclado e inclusión social. Foto: gentileza BióticoOcurre que desde hace 10 años, la marca trabaja en colaboración con instituciones dedicadas a personas con discapacidad intelectual con el fin de promover su inclusión laboral. “Nos inspiró la posibilidad de brindarles herramientas para desarrollar sus habilidades motrices y sociales, mientras participan en la producción artesanal de textiles reciclados. Trabajamos con dos modalidades: talleres protegidos y centros de día, respetando las políticas de cada institución”, describe la diseñadora.
“Concretamente, las personas con discapacidad intelectual participan en tareas como la clasificación y limpieza de materiales, el tejido de tiras plásticas y el ensamblaje de las bases de nuestras carteras. En los talleres protegidos, reciben un pago por metro producido, mientras que en los centros de día realizan la tarea que el grupo de profesionales de la salud le asigne a cada grupo. A través de este proceso, desarrollan su motricidad fina y gruesa, mejoran su autoestima y fortalecen su integración social”, detalla Pullo.
Marca de moda ética fundada en 2014, que utiliza materiales reciclados, como sachets de leche, para crear carteras y accesorios. Fomenta la inclusión laboral de personas con discapacidad intelectual. Foto:gentileza BióticoDesde su creación el emprendimiento ha recibido múltiples reconocimientos, como el primer premio en el concurso Fashion Digital Made en la pasarela ALTAROMA en 2019 y el Sello de Buen Diseño Argentino en 2018 y 2021 por sus colecciones Láctea y Re-construir. Además, sus piezas fueron presentadas en la feria internacional Fashion Week Milan, y lograron posicionarla como un referente de la moda ética y regenerativa.
Además de vender en su tienda online, Pullo comercializa lo suyo en Gallery 7, una tienda colaborativa ubicada en Alvear 1777, local 7, en Recoleta, que comparte con Carla Busularo (joyería contemporánea) y Cornejo Firfina (calzado de diseño hecho a medida), tres marcas comprometidas con el diseño sostenible y de autor.
Esperanza y ayuda para el barrio
Esperanza es un emprendimiento familiar nacido en el corazón del barrio Costa Esperanza, en el municipio bonaerense de San Martín. Con opciones atemporales en tonos chocolate, tabaco, gris y verdes oscuros, su colección incluye distintos modelos de carteras, mochilas, billeteras, accesorios y una línea Home, para el hogar. Todos elaborados con cuero argentino de calidad y trabajado artesanalmente por vecinos del barrio, para garantizar su acabado.
Rosalina Florenciano Caballero y Antonio Leguizamon capacitan, dan empleo y colaboran con el comedor de su barrio, Foto:gentileza EsperanzaRosalina Florenciano Caballero y Antonio Leguizamon comenzaron este proyecto en 2017, tras años de experiencia trabajando en un taller que producía artículos de cuero para reconocidas marcas.
“Con el tiempo, el crecimiento que logramos nos permitió generar empleo en nuestro barrio, impactando de manera positiva en la comunidad. Con el apoyo de la ONG Construyendo, que nos asesoró en la elección de colores, el diseño de nuevos productos y el packaging, desarrollamos nuestra marca, nos profesionalizamos y logramos consolidarnos como un emprendimiento sustentable. Hoy somos un equipo de más de 15 personas trabajando juntas”, relatan.
Produce carteras y accesorios de cuero artesanal. Genera empleo en la comunidad local y destina parte de sus ganancias a un comedor comunitario. Foto:gentileza EsperanzaPara la dupla uno de sus mayores logros fue el pasar de vender solo cuatro carteras al mes a producir 600 artículos personalizados para una empresa. “Este crecimiento nos permitió revalorizar nuestro trabajo y consolidarnos como un emprendimiento familiar reconocido por la excelencia de nuestros productos”. También, destinan parte de sus ganancias para sostener un comedor comunitario que alimenta a más de 250 personas del barrio.
Asimismo, este año, dieron un paso más al comenzar a capacitar a jóvenes de su comunidad, enseñándoles el oficio de la marroquinería para que tengan una salida laboral a futuro. Poseen una tienda online y participan en ferias y eventos donde tienen la oportunidad de conectar directamente con sus clientas, escuchar sus necesidades y recibir su valioso feedback.
“La recomendación de boca en boca y la fidelidad de quienes eligen Esperanza son, sin duda, nuestras mayores fortalezas”, finalizan. Para imitar.










