La investigación por la desaparición de Nancy Estela Godoy (52), la docente rural de Esquina sumó nuevos indicios. En el puesto tapera en el que dormía Irineo Zarza, el capataz de la estancia El Curupí, lindera a la escuela donde trabajaba la maestra, se hallaron prendas de vestir quemadas, entre ellos una campera que habría pertenecido a la mujer y cuchillos.
El hallazgo sorprendió porque la precaria construcción está a menos de 200 metros de la Escuela 626 del paraje El Malezal en la que Nancy dictaba clases desde hacía algunos meses. El hecho de que la investigación no haya detectado antes esos elementos indica que el lugar no fue requisado, o bien, en un primer momento no se los consideró relevante para el esclarecimiento del caso.
Para los fiscales Javier Mosquera y María Andrea González, Godoy fue víctima de un femicidio y consideraron a Zarza el autor material del hecho. Además, imputaron a otros dos peones y la mujer que se encargaba de acompañar a la maestra en el tramo que va desde el casco de la estancia hasta la escuela.
A instancias de los fiscales, el juez de Garantías Gustavo Vallejos dictó la prisión preventiva de Zarza, Felipe Sandoval y el matrimonio integrado por Rosa Leguizamón y Nahuel Rojas. El primer detenido que tuvo el caso, Ernesto Ezequiel Bordón, fue imputado por falso testimonio.
Por su parte, el abogado querellante Gustavo Briend sostuvo que la Policía de Corrientes montó en la estancia un destacamento con 90 agentes que diariamente recorren los esteros y bañados con apoyo de drones, canes y personal de a caballo. “Se rastrillaron pozos de agua y otros lugares, pero no hay rastros aún. Tenemos que encontrarla”, dijo.
Si bien los propietarios de la estancia ya declararon ante los fiscales, Briend pidió que sean citados nuevamente para tener mayores precisiones sobre los momentos previos al traslado de la maestra hacia la escuela, tarea que estaba a cargo de Leguizamón.
Briend se mostró convencido que en los teléfonos celulares secuestrados a los detenidos va a aparecer información relevante para determinar qué sucedió y establecer con mayor precisión qué rol jugó cada uno. Además, dese la Justicia están gestionando con la empresa de telefonía celular el envío de un chip con el mismo número de la víctima para poder recuperar los mensajes de WhatsApp que envió en las horas previas a su desaparición.
El querellante también analiza con detenimiento algunas testimoniales, ya que habría algunas “inconsistencias”. “Hay que cotejar la información para saber si vamos a pedir alguna medida sobre ellos”, sostuvo.
Por los acotados plazos procesales que rigen en la Justicia de Corrientes, la acusación de los fiscales prácticamente se realizó sin mayores pruebas. El hecho de que los acusados estuvieran en las inmediaciones de la escuela al momento de producirse la desaparición de Nancy tuvo el peso suficiente para que el juez de Garantías dispusiera su prisión preventiva hasta el juicio oral.
Para los investigadores, la principal hipótesis apunta a que el móvil del femicidio fue un ataque sexual, pero reconocen que si no se encuentra el cuerpo de la docente va a ser difícil probarlo.
Las pruebas indican que el teléfono celular de la docente se activó por última vez el 7 de octubre a las 20.45, pero Leguizamón aseguró haberla visto el viernes 9 a media tarde acarreando agua en baldes.
La acusada asegura que ese fin de semana fue junto a su pareja a Sauce, donde se realizaba una fiesta de doma. Y que regresó a mediados de la semana siguiente, constatando que Nancy no estaba en la escuela.
La mujer quedó comprometida porque en su casa se hallaron un par de alpargatas y una campera que sería de la maestra que continúa desaparecida.
En tanto, el Ministerio Público Fiscal correntino difundió este martes un comunicado de prensa en el que señaló que si bien las sospechas apuntan a un posible femicidio, “de ninguna manera implica abandonar la búsqueda” de la docente.









