Cuando el coro de agoreros anunciaba que el Manchester City no volvería a instituirse como el equipo arrollador que durante la última década dominó el fútbol inglés, cuando la fuerza de la decadencia parecía frustrar todos los intentos, Pep Guardiola hizo lo más difícil. Con la ayuda de un Bernardo Silva descomunal, y gracias a la recuperación de Rodri, el entrenador español, constructor de una dinastía desde la base en 2016, ha reconstruido su obra desde la ruina en 2026. He aquí al equipo más armonioso, atractivo y luchador de esta Premier. Después de ir a remolque durante toda la temporada —cinco puntos abajo hasta marzo— ayer el City se impulsó hacia la remontada ante un Arsenal sufriente. Si se impone al Burnley el próximo miércoles, su equipo será líder igualado a puntos gracias a su preeminencia en los enfrentamientos directos, con 1-1 en el Emirates. Guardiola acaricia su séptimo título de Premier a falta de cinco jornadas para la conclusión.
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Gianluigi Donnarumma, Nico O’Reilly, Abdukodir Khusanov, Matheus Nunes, Marc Guéhi, Rayan Cherki (Phil Foden, min. 84), Bernardo Silva, Jérémy Doku (Savinho, min. 87), Rodri (Nico González, min. 87), Antoine Semenyo (Nathan Aké, min. 95) y Erling Haaland
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David Raya, Cristhian Mosquera (Ben White, min. 73), William Saliba, Gabriel Magalhães, Piero Hincapié, Martín Zubimendi (Viktor Gyökeres, min. 83), Martin Ødegaard, Declan Rice, Kai Havertz, Eberechi Eze (Leandro Trossard, min. 73) y Noni Madueke (Gabriel Martinelli, min. 45)
Goles
1-0 min. 15: Mathis Cherki. 1-1 min. 17: Kai Havertz. 2-1 min. 64: Erling Braut Haaland
Arbitro Anthony Taylor
Tarjetas amarillas
Cristhian Ibarguen (min. 35), Marc Guehi (min. 59), Erling Braut Haaland (min. 82), Gabriel (min. 82), Guardiola (min. 83)
La salida de Kevin de Bruyne, probablemente el jugador más resolutivo de la historia del club, dejó un vacío que parecía imposible de llenar el pasado verano. Mucho menos con Rayan Cherki. Las secretarías técnicas de la Premier debatieron durante meses sobre la conveniencia de fichar al francés. Durante la temporada 2024-25, el mediapunta del Lyon demostró dos cosas. Una clase digna de Maradona, y una tendencia al desequilibrio emocional propia de Balotelli. El hombre consumía los partidos entre proezas inverosímiles y estados de frustración que le desconectaban de sus compañeros. Su vanidad inspiraba tanta desconfianza entre los técnicos que cuando llegó el verano de 2025 los clubes ingleses se echaron atrás. El Arsenal descartó su fichaje. Nadie daba el paso cuando el City pagó 35 millones por su pase. Un año después, Cherki comienza a convertirse en algo más que un mediapunta de relámpagos creativos. Desde hace un mes se transformado en el tercer interior del City. Su compenetración con Rodri y Bernardo Silva se ha sustanciado en el mejor fútbol exhibido en los últimos meses en el campeonato inglés.
Había transcurrido un cuarto de hora de partido cuando a Cherki —al que sus compañeros buscaban como quien frota la lámpara y ya había rematado al palo— resolvió encarar la defensa más solvente de la liga por la parte más inaccesible. Avanzó con el balón pegado a la punta de su bota izquierda y dio tres pasos en zigzag a través de Magalhaes y Rice. Con dos toques atravesó el desfiladero y se metió en el corazón del área. Los defensas se quedaron perplejos ante la osadía del francés, que superado el obstáculo remató sin precipitarse, como si ya hubiera visto a dónde se ubicaba Raya y por dónde venía Saliba a interceptarle. La pelota pasó entre las piernas de Saliba y golpeó la red.
“Los robots son buenos, pero la magia es mejor”, le advirtió Cherki a France Football hace un par de semanas. El espíritu libre se ufana de haber encajado en el cartesianismo de Guardiola. Durante meses, el técnico trabajó para persuadirle de economizar recursos siempre que sea necesario y seleccionar sus acciones de riesgo con más rigor. “Guardiola es duro conmigo”, dijo. “Yo también soy duro con él. Para mi es importante. Es una relación humana. Discutir con la persona que tienes enfrente es la esencia de la vida. Nos estamos olvidando de eso”.
El City volaba sobre el Arsenal en la alfombra mágica de Cherki cuando Donnarumma obró otra de esas extrañas actuaciones que han puesto a su equipo al borde del abismo. Así como hace un mes en el Bernabéu levantó la mano para dejar pasar el balón de Valverde, un minuto después de la hazaña de Cherki el portero se metió un autogol previo rebote en los pies de Havertz. Saque de portería, y adentro. El 1-1 golpeó la moral del City. Durante una hora, antes y después del descanso, el partido se disputó en la ciénaga táctica de Arteta.
Con la ayuda de Odegaard, que regresó de una prolongada baja, el Arsenal recobró el sentido del orden. Gracias a Odegaard los famosos núcleos de presión de Arteta se hicieron más espesos, y gracias a él el equipo atacó con más claridad. No bastó ante un City espléndido, que en los momentos desconcertantes que sucedieron al 1-1 se rearmó de paciencia bajo la dirección de Rodri y Bernardo, una pareja inigualable.
Haaland había enviado un tiro al palo y Semenyo había desperdiciado un mano a mano cuando el Arsenal, a la contra, logró por fin poner a prueba a Donnarumma. La mano del portero en última instancia, con Havertz para empujarla, salvó al City y brindó a Haaland una oportunidad de vindicación. Después de una tarde de combate con Magalhaes, el delantero se desenvolvió en una acrobacia agarrado al central para embocar el gol de la victoria, tras un centro raso de O’Reilly.
El City tuvo que resistir la revuelta del Arsenal sin Rodri, que pidió el cambio por un problema de pubis. Havertz cabeceó un centro de Trossard por encima del larguero pero por lo demás el City se cerró con bravura. Contagiosos en todos los ámbitos, Haaland, Nunes y Bernardo Silva también se destacaron en la defensa de su área. Guadiola celebró el silbatazo final abrazado a Bernardo, su lugarteniente, en un clima de fiesta primaveral. “Juntos hemos ganado 19 títulos”, dijo el técnico el viernes, “y podemos ganar otros dos”.
Sumados a la Copa de la Liga que ganaron hace un mes, el desafío de la Premier y la semifinal de Copa de Inglaterra que disputarán el próximo sábado alimentan su última ambición. Otro triplete sky blue.








