La Unión Europea suspenderá desde este jueves la importación de carne vacuna y aviar procedente de Brasil, una decisión que suma tensión al comercio agroalimentario entre ambos bloques en momentos en que comenzó a implementarse de manera provisional el acuerdo entre la UE y el Mercosur.
La Comisión Europea argumentó que Brasil todavía no brindó garantías suficientes sobre el cumplimiento de las normas comunitarias vinculadas con el uso de antibióticos y antimicrobianos en la producción ganadera.
La decisión también alcanzará a otros productos de origen animal, entre ellos huevos y miel.
Brasil había sido eliminado en mayo de la lista de países considerados en cumplimiento con las reglas europeas sobre utilización de antibióticos en la ganadería. Desde entonces, Bruselas reclama adecuaciones y controles adicionales antes de permitir nuevamente el ingreso de los productos.
“Brasil es un socio importante de la UE y estamos trabajando en estrecha colaboración para garantizar que cumplan con estos requisitos. Una vez que se demuestre dicho cumplimiento, podrán reanudarse las exportaciones a la UE”, señaló una portavoz de la Comisión Europea a la agencia AFP.
Qué cuestiona la Unión Europea
La política sanitaria europea busca limitar el uso innecesario de antibióticos en animales como parte de su estrategia contra la resistencia antimicrobiana.
Las reglas comunitarias prohíben, entre otras prácticas, utilizar determinados antibióticos como promotores del crecimiento, es decir, no para tratar enfermedades sino para acelerar la ganancia de peso de los animales.
También existen restricciones para el uso veterinario de antimicrobianos reservados al tratamiento de infecciones en seres humanos.
La Comisión Europea considera que Brasil todavía no demostró de manera suficiente que sus sistemas productivos y de control cumplen con esos estándares.
El gobierno brasileño no realizó comentarios inmediatos tras conocerse el anuncio, aunque en mayo había asegurado que adoptaría rápidamente las medidas necesarias para intentar revertir su exclusión del listado europeo.
“No tienen cómo competir conmigo”
Desde el sector ganadero brasileño apareció, sin embargo, una interpretación diferente.
Carlos Roberto dos Santos, productor de Barretos, en el estado de San Pablo, defendió ante AFP el uso de algunos de los productos cuestionados por Bruselas y consideró que detrás de las restricciones también existe una discusión por la competitividad.
“El antibiótico cuestionado por Bruselas es un promotor de crecimiento. Ayuda a digerir el pasto para que el buey gane más peso, no es para tratar una enfermedad”, explicó.
Para el productor, la diferencia de costos entre ambas regiones tiene un papel central en la disputa.
“Los costos de producción son mucho más altos allí. Un ganadero europeo no tiene cómo competir conmigo”, sostuvo.
Y agregó que, si los gobiernos europeos permiten el ingreso de carne más barata, corren el riesgo de perjudicar a sus propios productores agropecuarios.
El argumento refleja una tensión que atravesó buena parte de las negociaciones comerciales entre la Unión Europea y el Mercosur: mientras los países sudamericanos buscan ampliar su acceso al mercado europeo para productos agroindustriales, sectores agrícolas de Francia y otros países europeos reclaman mayores salvaguardas frente a competidores con menores costos de producción.
Brasil, segundo proveedor de carne vacuna de la UE
El impacto comercial de la decisión no es menor.
Durante 2025, Brasil fue el segundo mayor exportador de carne vacuna hacia la Unión Europea, con ventas superiores a las 92.000 toneladas, por un valor de más de 713 millones de euros.
La Comisión Europea no estableció un plazo concreto para levantar la suspensión.
En el caso de la carne aviar y la miel, actualmente se desarrolla una auditoría que debería concluir este viernes. Si los resultados son satisfactorios para Bruselas, las compras podrían volver a autorizarse durante las próximas semanas.
Para la carne vacuna, en cambio, el proceso podría demorarse más debido a los tiempos propios del ciclo ganadero y a la necesidad de garantizar el cumplimiento de los requisitos desde las primeras etapas de producción.
Una tensión en pleno acuerdo UE-Mercosur
La suspensión adquiere además una dimensión política porque se produce poco después de la entrada en vigencia provisional del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
El entendimiento comenzó a aplicarse provisionalmente el 1° de mayo de 2026, tras décadas de negociaciones, y uno de sus puntos más sensibles es precisamente el acceso de los productos agropecuarios sudamericanos al mercado europeo.
El agro europeo fue uno de los sectores que mayor resistencia mostró al acuerdo, con reclamos para que las importaciones procedentes del Mercosur cumplan estándares sanitarios, ambientales y productivos similares a los exigidos a los productores del bloque.
La suspensión de las compras de carne brasileña vuelve ahora a colocar esas diferencias en primer plano: para Bruselas, se trata de una cuestión sanitaria vinculada con el uso de antimicrobianos; para parte del sector agropecuario brasileño, detrás de las exigencias también aparece la defensa de los productores europeos frente a la mayor competitividad de la carne sudamericana.
AFP / lr








