La generación Z (personas entre 18 y 30 años) trajo una nueva agenda de problemáticas: la salud mental, la creciente inestabilidad laboral, y la incertidumbre medioambiental.
Sin embargo hoy comienza a surgir un nuevo fenómeno silencioso, pero estructural: Los jóvenes ya no se casan. Pero si vamos más allá tampoco tienen citas, o están en pareja o tienen relaciones sexuales. Esta distancia física, se convierte en un nuevo problema que nace de una distancia política o más bien ideológica, en donde hombres y mujeres de una generación entera no encuentran puntos de acuerdo.
La brecha ideológica de género, que parecía ser una problemática exclusiva del primer mundo, comenzó a materializarse y a causar estragos en la sociedad argentina.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Para encontrar raíces teóricas en este alejamiento en el pensamiento político de los jóvenes la filósofa Nancy Fraser explica en Fortunas del feminismo, lo crucial que se vuelve el reconocimiento de las ideologías que componen al ámbito público en el ámbito privado; cuando este reconocimiento no ocurre, el entendimiento mutuo colapsa.
Hoy la distancia no es sólo discursiva, sino también vital. Es lo que Fraser define como disonancia cognitiva, un choque que ocurre cuando lo personal se vuelve político y estos espacios no logran coincidir.
Daniel Cox, director del Survey Center on American Life e investigador del American Enterprise Institute, habla de esta generación como la primera en colocar su ideología como un filtro de pureza moral innegociable, en donde no se encuentra lugar a la interacción con alguien que no supere dichos estándares.
Como parte de su estudio Cox revela que 60% de las mujeres consultadas afirman no poder salir con hombres con los que no estén de acuerdo en temas como el aborto o feminismo; en contraste, los hombres con un 35%, demuestran tener un porcentaje cosiderablemente menor de reticencia a convivir con ideologías opuestas a sus parejas.
El investigador argumenta que ambos sexos se autoperciben como el bando perjudicado por el otro. Ellos argumentan que la sociedad ya no les permite cumplir su rol “natural” de proveedores; y ellas se encuentran disconformes con la falta de hombres que sigan el ritmo al que crecen y se desarrollan tanto profesional como personalmente.
La generación Z habita espacios digitales fragmentados en burbujas creadas por distintos algoritmos”
Esta brecha sólo parece seguir retroalimentando los mismos comportamientos que solo contribuyen más y más a la desigualdad de pensamiento dentro de esta generación.
¿Dónde y cómo nació esta brecha que no permite a las nuevas generaciones enamorarse?
The Survey center of american life habla del comienzo en 2018, con la ultima ola feminista, en donde la cantidad de mujeres con inclinaciones políticas progresistas creció un 30% a comparación de los hombres.
Mientras que generaciones anteriores compartían no solo instituciones educativas o el trabajo, sino que también terceros espacios como clubes, barrios, o centros culturales; la generación Z habita espacios digitales fragmentados en burbujas creadas por distintos algoritmos. El resultado de estos nuevos espacios se refleja cuando estas personas intentan tener una cita y se dan cuenta que no comparten valores, ni hablan el mismo lenguaje o tienen la misma interpretación de los hechos.
Dentro de los algoritmos de hombres jóvenes aumenta el consumo de influencers que defienden la hipermasculinidad o “masculinidad tóxica”, argumentando que son ellos los que se encuentran en una posición de opresión en esta nueva dinámica, interpretando el escenario actual como un juego de suma cero en donde los varones se ven perjudicados por el nuevo espacio que ocupan las mujeres dentro de la sociedad civil.
El hito de inicio para este fenómeno en la Argentina quedó marcado en las últimas elecciones presidenciales en 2023; cómo supo explicar la socióloga e investigadora del CONICET especializada en juventudes Ana Mirandal, Javier Milei supo captar los votos de los varones sub-25 que se encuentran frustrados con el imposible papel de proveedor que la sociedad les obliga a cumplir, ante una economía informal y precarizada.
Dentro del nuevo discurso libertario estos varones impotentes encontraron en el actual presidente un referente que no solo plantea una solución a sus problemas económicos, sino también un marco de validación a su resistencia al feminismo y el rechazo a la agenda progresista que se venía desplegando en gobiernos anteriores. Así fue como los hombres jóvenes encontraron al claro líder a quien apoyar.
Al mismo tiempo el actual presidente les dio a las mujeres jóvenes, que vivieron sus primeros años formativos al calor de movimientos feministas como el ni una menos y la lucha por la Ley de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, una nueva realidad que demuestra los desafíos a los que se enfrentan, además de una nueva razón para no relacionarse con varones de su edad.
Miranda describe cómo las mujeres jóvenes ven el avance de este discurso en sus contemporáneos no sólo como una simple discrepancia política, sino como una amenaza a su integridad y derechos fundamentales. Dicho argumento complementa la teoría propuesta por Fraser en donde los conflictos de la arena pública acaban en el ámbito privado, porque si ellos piensan como él, también son una amenaza.
Las juventudes presentes se encuentran en un escenario crítico en donde tienen la difícil tarea de reconstruir puentes que les permitan relacionarse con con el género opuesto, revertir el desencuentro y unir las burbujas que obstaculizan su desarrollo. Porque este alejamiento ideológico y político entre hombres y mujeres no representa el deseo de los individuos de formar parejas.
La generación Z es responsable de recuperar todos esos espacios donde hombres y mujeres jóvenes solían encontrarse, dado ya no existen y se convirtieron en un campo de batalla ideológico, porque si de repente la relación deja de ser un refugio para ser una guerra y su pareja parece representar al enemigo, que mas queda además de la distancia entre trincheras?








