” Estoy muy mal por el partido desastroso que hicimos”

” Estoy muy mal por el partido desastroso que hicimos”

Llegó a la sala de conferencias de prensa del José María Minella, se sentó frente al auditorio de periodistas y no aceptó preguntas. Gustavo Costas hizo un monólogo breve, pero descarnado. Por primera vez en su ciclo, el técnico abrió una puerta peligrosa.

“Pienso que fue uno de los peores partidos desde que estamos. No se puede jugar un partido así. Quedamos mal con todo el mundo. Por la gente que nos vino a apoyar, a pesar de los tres partidos que habíamos perdido… Pero nosotros no podemos jugar de esta manera. Por eso vamos a ver cómo seguimos, hablar con ellos. Se los dije en el entretiempo: ‘este no es problema táctico, es un problema de actitud’. Y eso me molesta porque pienso que veníamos de perder tres partidos, si te toca perder, preferís perder como perdiste esos partidos, dejando todo en la cancha, siendo superior al rival. Estoy muy mal por el partido desastroso que hicimos”, afirmó Costas, que saludó a los presentes con un “buenas noches”, señal de que estaba aturdido por el empate ante Aldosivi, penúltimo en la zona B, un equipo que no ganó en todo el Torneo Apertura y hacía 561 minutos que no marcaba goles.

El “vamos a ver cómo seguimos”, según pudo averiguar Clarín, no tiene que ver con su propia continuidad, pero sí con el futuro de algunos jugadores que no están dando todo. El técnico utilizó las mismas palabras que Ezequiel Cannavo tras la derrota con River. Habló de “actitud”. Por eso mismo, el lateral recién llegado de Defensa y Justicia les tuvo que ofrecer disculpas a los referentes, que estaban molestos. Algo vio el jugador en la cancha. Ahora, difícilmente algún futbolista, por más años y ascendencia que tengan, se le animará al líder del grupo.

“Tienen que apretar más los dientes”, le confió un allegado al plantel a este medio. El entrenador notó este domingo que la prestación no es la misma, que algo se rompió. Contra Independiente, River y Botafogo se generaron situaciones claras. Ante Aldosivi, todo fue cuesta arriba y el empate llegó por empuje, más que por claridad. Racing jugó muy mal y algunos futbolistas parecieron atados, con el freno de mano.

No pareció casual, entonces, la salida de Santiago Sosa. El capitán, a excepción de una lesión, siempre termina en la cancha. Pero jugó uno de sus más oscuros partidos. Hace tiempo que el ex River viene reclamando la actualización de su contrato, pero este año hizo pocos méritos. Estas actitudes internas hacen ruido adentro y afuera, donde los hinchas critican, sobre todo, en las redes sociales.

Agustín García Basso se quiso ir a San Lorenzo y lo dejó claro a través de un raid mediatico de su representante. No hubo acuerdo y su tarea en los últimos partidos fue deficitaria: resultó partícipe necesario de los goles de Independiente, el segundo de River y terminó expulsado en Mar del Plata.

El caso de Marcos Rojo también generó repercusiones negativas. Su expulsión ante River, el pedido de perdón público que no convenció a nadie y un futuro incierto dominaron los días previos al duelo con Aldosivi, que en el imaginario celeste y blanco venían con tres puntos asegurados. Costas quería un “hijo de p…” en el vestuario, como declaró ante la prensa. Ya le está pasando factura.

Hubo tres bajas por lesión: Santiago Solari, Gastón Martirena e Ignacio Rodríguez se quedaron en Buenos Aires. El uruguayo fue otro de los que tuvo que pedirle disculpas a sus compañeros porque se enojó cuando le bajaron el pulgar a Gremio, que ofertó por su pase. Hace rato que se quiere ir. ¿Todos se quieren ir? ¿Por qué? ¿Se le está yendo de las manos el grupo a Costas?

“Gustavo sabe manejar estas situaciones, no es la primera vez que sucede y lo va a dar vuelta”, confió un dirigente. Para meter mano en el equipo, necesita jerarquía. Hay plantel, pero cuenta con menos calidad que el año pasado, ni hablar en 2024. Se fueron Agustin Almendra y Juan Nardoni, lo que debilitó el medio. El salto de calidad está apuntado a la infraestructura: el colegio, el predio de Ezeiza y, más adelante, el estadio. Costas ya habló de refuerzos para junio. Todo un mensaje.

El técnico no piensa en irse. “Si es por él, se queda toda la vida en Racing”, dicen en su entorno. Diego Milito lo respalda, por más que haya pasado por el vestuario del estadio marplatense para hablar con él y con los jugadores. El presidente los arengó y, al mismo tiempo, les marcó la cancha: hay que cumplir con el objetivo de llegar a los playoffs y acceder a la siguiente fase de la Sudamericana. Costas, por ahora, no está en duda. Le firmó un contrato por tres años, hasta el final de su mandato, y no piensa en cambios drásticos.

En definitiva, el propio Costas sabe que el partido con Barracas Central puede ser determinante. A fin de cuentas, los resultados mandan. Y la presión es cada vez más grande.

“¿Qué hubiera pasado si Maravilla no picaba el penal contra Independiente? Ahí empezó la debacle”, comentaba una persona que acompaña a todos lados al equipo. Razón no le falta. Todos los males comenzaron la casa del vecino, en el infierno rojo que hoy quema a Racing por dentro.