¿es el nuevo preferido de la AFA?

¿es el nuevo preferido de la AFA?

Cuando llegó a la conducción de Rosario Central, Gonzalo Belloso se encontró con un club desahuciado. El presidente, que supo hacer goles en tres etapas con la camiseta canalla, denunció una deuda de 1.600 millones de pesos, préstamos mutuos a una tasa del 29% y vencimientos a pagar entre enero y febrero de 2023 que puso a la institución fundada en 1889 al borde de la quiebra. Ese mismo año, en Santiago del Estero, el Pejerrey agradeció en ocasión del título que logró ante Platense en la final de la Copa de la Liga. Y dejó claro que tiene un vínculo fuerte con el poder.

“Estábamos prácticamente fundidos, todos los asesores decían que vayamos a una convocatoria, y fue Chiqui Tapia con su poder político y un amigo mío, como Pablo Toviggino, quien nos hizo la estructura de un desendeudamiento”, dijo Belloso, emocionado. “Si no hubiera sido por ellos y por el ministro (Sergio) Massa, que nos ayudó a pagar seis inhibiciones que teníamos en FIFA, no hubiera sido posible. Ellos nos dieron una mano muy grande para poder arrancar”, agregó.

A su lado estaba Carolina Cristinziano, una abogada que hoy no solo es su esposa; también, la vicepresidente de Rosario Central. Trabajó con Gustavo Mascardi, poderoso empresario de los noventa y principios del nuevo milenio. Casualmente, participó del regreso de Juan Sebastián Verón a Estudiantes.

Cristinziano llegó a la Conmebol como asesora de Monserrat Giménez, la letrada del organismo con sede en Luque y de esa manera, recaló en la Comisión Normalizadora de la FIFA que intervino la AFA en 2016, después del tristemente célebre 38 a 38. Además del entonces presidente de Belgrano, el propio Toviggino y Javier Medín -abogado y ex dirigente de Boca- integraban el cuerpo colegiado.

Toviggino, la mano derecha de Tapia, nació en Rosario. Le gustan más los caballos que el fútbol, un medio que utilizó para llegar a lo más alto de la pirámide de la pelota. Quedó expuesto en la investigación que pesa sobre el empresario en la Justicia. Hoy, reside en Santiago del Estero, donde trabó un estrecho vínculo con Gerardo Zamora, ex gobernador pero el hombre que maneja el poder real en la provincia. Le dio una mano a Belloso, es cierto. Y Massa, incluso, llegó a pensar que era un buen candidato para la intendencia. Fue en los tiempos en que el ex Súper ministro creyó que iba a ser Presidente de la Nación.

La bandera “Gracias Chiqui” que se colgó en el Gigante de Arroyito a partir del regreso de Angel Di María no pasó inadvertida. Fideo volvió para el final de una carrera cíclica y en el barro del campeonato, no le importó salpicarse. Después de romper la pared con la Selección Argentina, su objetivo es salir campeón con Rosario Central en la cancha. Hubo algunos fallos polémicos el año pasado, y el pico llegó con la Copa que Tapia le obsequió al equipo rosarino. Fue tal el escándalo que Estudiantes, el único club que se opuso con Juan Sebastián Verón a la cabeza, le dio la espalda en los playoffs del Torneo Clausura.

Por estas horas, Di María disparó su bronca desde Instagram. “Cómo molesta que Central peleé todo, cómo molesta ver ganar a los equipos del interior”, escribió el campeón del mundo. Y agregó: “Nadie se hace carto de porqué pierden, hoy es más fácil pegarle a Central que hacer meaculpa y corregir tus propios errores. De la cantidad de veces que Central fue perjudicado por decisiones arbitrales nadie dijo nada, pero hoy las decisiones arbitrales son siempre erradas, qué loco, ¿no?”.

En otro párrafo, le tiró un palito a Diego Milito y desempolvó la vieja disputa de unitarios y federales. “¿Antes se debatían tanto los penales? ¿Antes se debatían tanto las tarjetas? Caretas. Muchos de los que quieren ‘cambiar el fútbol’ no pueden dirigir ni su club. El periodismo más fuerte está en Buenos Aires, por eso los del interior siempre tuvimos que callarnos, pero no nos callamos más, el interior crece y eso duele, eso incomoda y molesta”, enfatizó.

“Y les dejo algo, el gol de Véliz no fue fuera de juego, hay dos cámaras que enfocan y encontraron la que ve el offside, ¿qué casualidad, no? Después, quieren que los campeones del mundo vengan a Argentina a jugar, ¿para qué? ¿Para que solo digan que nos ayudan, que el fútbol está manchado? El fútbol no está manchado, ahora somos todos iguales y eso molesta”, cerró. Su esposa, Jorgelina Cardoso, lo elogió en las redes sociales. “Amo cómo defendés a tu club dentro y fuera de la cancha. Sos mi orgullo”, consignó.

Di María está ofendido, pero no puede negar que tuvo cierto beneplácito de los árbitros. Ayer, sin ir más lejos, se le puso cara a cara al asistente Pablo Acevedo, le habló de mala manera y ni siquiera recibió una tarjeta amarilla. Fideo omitió el penal que le dieron a Rosario Central contra Godoy Cruz, en su primer partido, cuando Alejo Véliz se desplomó en un córner porque sintió que Daniel Barrea le apoyó la mano. El árbitro era Pablo Dóvalo. Sí, el mismo que el miércoles llamó a Darío Herrera para avisarle que tenía que expulsar a Maravilla Martínez. Exactamente el árbitro que tiene fotos dirigiendo en el Gigante de Arroyito.

En casi todas aparece el campeón del mundo que también olvida que hace 11 años, cuando Diego Ceballos cobró un penal a un metro del área en la final de la Copa Argentina contra Boca, los hinchas canallas colgaban banderas con la leyenda “AFA corrupta”. Entonces, Fideo jugaba en el PSG, lejos de Rosario y estas polémicas de tercer mundo que ahora lo ocupan.