Una cuadra los separa, los une el espanto. Independiente y Racing sufren una crisis que tiene al fútbol como protagonista y a sus hinchas hartos de tantas frustraciones. Las derrotas frente a Gimnasia de Mendoza e Independiente Rivadavia expusieron todas sus miserias. Con nuevos entrenadores y dirigencias cuestionadas, los grandes de Avellaneda están muy lejos de pelear el tercer lugar de un podio que dominan River y Boca. Y el futuro está condicionado a un presente oscuro, cargado de incertidumbre y con un capital que se pierde fecha tras fecha: el tiempo, ni más ni menos.
Independiente ganó uno de los últimos seis partidos y aunque se está clasificando a los playoffs en el séptimo lugar, ya está afuera de la zona de Sudamericana en la tabla anual. El despido de Gustavo Quinteros, enfrentado con los dirigentes después de la eliminación de la Copa Argentina tras la derrota por goleada (4 a 0) ante Atlético Tucumán, agravó la coyuntura. Se contrató a Jadson Viera, un entrenador con pocos pergaminos, y todas las miradas apuntan a la relación del secretario Daniel Seoane con Uriel Pérez, representante del brasileño.
A fin de cuentas, con Viera arribaron Franco Calderón y Ezequiel Chimy Avila. Ya estaban Santiago Mele -atajó contra los tucumanos-, Imanol Machuca -suspendido hasta noviembre- y Maxi Meza, de pasado con gloria pero con problemas físicos. La salida de Gabriel Avalos a Olimpia, obligada por la deuda que había con el club paraguayo por Facundo Zabala, lo dejó huérfano en ataque. El domingo jugó el chico Felipe Tempone (20 años) y aunque apuntan a Agustín Auzmendi (Gimnasia La Plata) y Juan Martín Lucero (Fortaleza) en el cierre del libro de pases, este drama no se arregla con otro “9”.
Viera eligió dar un mensaje interno. “La equivocación trae nerviosismo de la gente. Los grandes tienen que dar la cara para salir de esta situación y consolidar a los chicos”, disparó. Y agregó: “Le pido al hincha que no pierda la ilusión, el equipo va a mejorar y nosotros vamos a poner todo para que Independiente esté donde merece estar”.
Meza recogió el guante: “Toca volver a dar la cara, volver a tratar de salir adelante. En estos momentos es donde uno se tiene que hacer más fuerte”.
Con apenas 180 minutos, Viera es el menos responsable, más allá de un funcionamiento con posesión y poca explosión arriba. Juan Arrayago (17 años) y Josias Palais (20) son otro de los dos juveniles que están sumando minutos, destellos de las inferiores que se opacan en el medio de la bronca popular. Los silbidos de la despedida y el grito de “que se vayan todos” no es ideal para su desarrollo.
Hay un contexto institucional que no ayuda. En la previa del choque con el Lobo mendocino, el ingreso a la platea Erico fue un desfile de candidatos. Mientras Néstor Grindetti no definió qué hará y Seoane fue insultado por todo el estadio, se mostraron Luciano Nakis y Gastón Gaudio. El prosecretario de la AFA y presidente de Deportivo Armenio es el delfín de Tapia y representa a la Lista Roja. Llega con el apoyo de Kun Agüero. El ex tenista promete sponsors qataríes y podría incorporar a Fernando Redondo como mánager. Son las caras más visibles de la oposición. El 29 de septiembre se establecerá la fecha de las elecciones, que se llevarían a cabo en diciembre.
La transición está costando horrores en Racing. De aquel equipo que ganó la Copa Sudamericana 2024 y se consagró en la Recopa 2025, ya casi no quedan campeones o bajaron su nivel. Y el caso más emblemático es Adrián Maravilla Martínez, peleado con el arco. La política del mercado de pases fue reemplazar a los jugadores salientes, apuntalar a los juveniles y la llegada de Juan Pablo Vojvoda, tras el agotado ciclo de Gustavo Costas, está atravesando un cimbronazo en el Torneo Clausura.
De hecho, contra Independiente Rivadavia jugó una zaga central made in predio Tita: Mateo Martínez (18 años) y Gonzalo Escudero (19). En el segundo tiempo ingresaron Alberto Campo (19) y Gonzalo Fraga (20). Todavía están verdes, claro.
Los objetivos están muy lejos de las expectativas. Racing está penúltimo en la Zona B y en el puesto 22 sobre 30 equipos de Primera División, atado a su suerte en la Copa Argentina, la gran apuesta después de haber quedado afuera de la Sudamericana en la primera parte del año. Dejó en el camino a Defensa y Justicia y a Belgrano y espera en cuartos de final por el ganador de Vélez-Boca.
Diego Milito empieza ser eje de los cuestionamientos de los hinchas, más allá del insulto personalizado que obedece a la interna política. El presidente tiene decidido dejar obras y se invirtieron 11 millones de dólares en el predio de última generación en Ezeiza. Es su caballito de batalla, al igual que el colegio que inauguró en marzo y, a futuro, la modernización del Cilindro. Pero el “salto de calidad” en el fútbol, como ofreció en campaña, está lejos de ser una realidad. Y la mayoría le apunta a Sebastián Saja, cabeza de la secretaría técnica. El equipo solo ganó en la 1ª fecha con Gimnasia y en los últimos seis partidos decepcionó.
A diferencia de su vecino, y muy a pesar del cabildeo de la tribuna, faltan dos años para la renovación de autoridades. Milito fue contundente en una charla con la filial puntana que se conoció hace dos semanas, tras el partido contra los cordobeses en San Luis: “Sabía que no iba a ser fácil porque el cambio es cultural y nosotros vamos a pensar a largo término. En ese largo término ¿vamos a ganar? Vamos a ganar, pero tenemos que estar unidos y convencidos”. Los hinchas, más allá de las palabras, están inmersos en una grita celeste y blanca que solo resta.








