Este martes 4 de agosto se cumplirán el medio siglo de la muerte del obispo de La Rioja Enrique Angelelli, ocurrido en un “accidente” en la ruta 38 de esa provincia, un episodio que la dictadura planificó para eliminarlo por su discurso crítico y la defensa que hacía de los Derechos Humanos.
Cuando se conoció la muerte del prelado, de origen cordobés, la disctadura intentó mostrarlo como “un accidente fortuito”, pero en rigor la Justicia investigó a fondo años después y ese caminó terminó agregando prisiones perpetuas a Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella como “autores intelectuales” de la cadena de sucesos que terminó con el crimen de Angelelli.
También los homenajes riojanos incluye al padre Carlos de Dios Murias, sacerdote cordobés que fue torturado y asesinado en julio de 1976; también al padre Gabriel Longueville, misionero francés que staba en Chamical y fue asesinado junto a Murias; y a Wenceslao Pedernera, que no era sacerdote, sino un trabajador rural, que también murió en ese terrible 1976.
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Y este domingo en La Rioja hay múltiples actividades que recuerdan al obsipo asesinado, que quedó como uno de los nombres señeros vinculados a la lucha contra la dictadura en esa provincia del norte:
El gobernador Ricardo Quintela invitó a los actos a todos los sectores del peronismo, y aunque estará el diputado nacional Máximo Kirchner, el gobernador bonaerense no irá, sino que enviará en su representación Cristina Álvarez Rodríguez, suactual jefa de asesores.
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