El escenario político de Brasil suma nuevos liderazgos de ultraderecha que buscan diferenciarse del bolsonarismo tradicional. La periodista Eleonora Gosman analizó el fenómeno y describió el perfil de Renan Santos, un dirigente joven surgido de las movilizaciones contra Dilma Rousseff, además de sus propuestas sobre nacionalismo, política exterior y defensa.
El análisis fue realizado en Ronda de Corresponsales (RDC) por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil. Según Gosman, el dirigente combina un discurso nacionalista con una mirada hacia China, una fuerte defensa de la industria militar brasileña y una propuesta de desarrollo de capacidad nuclear propia.
Renan Santos, un nuevo referente de la ultraderecha brasileña
Eleonora Gosman describió a Santos como un dirigente joven, de 42 años, surgido de las movilizaciones que acompañaron el impeachment de Dilma Rousseff entre 2014 y 2016. Según explicó, aquella experiencia fue decisiva para su posterior salto electoral: “Fue una experiencia política sin duda transformadora, porque de otra manera, dudo que él se hubiera presentado como candidato presidencial”.
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La periodista destacó que, aunque Santos puede ser ubicado dentro de la ultraderecha, presenta diferencias sustanciales respecto del sector liderado por Jair y Flávio Bolsonaro. “Es un candidato de la ultraderecha, pero muy distinto, te diría, diametralmente opuesto a Flavio Bolsonaro”, sostuvo.
Un nacionalismo que mira hacia China y apuesta al poder nuclear
Uno de los principales rasgos de Santos, según Gosman, es su reivindicación del nacionalismo brasileño y una política exterior que no estaría alineada automáticamente con Washington. “Él defiende el nacionalismo en Brasil”, explicó. Y agregó que el candidato plantea una relación normal con Estados Unidos, pero una mayor aproximación a China durante una primera etapa, especialmente por el potencial de las tierras raras.
La propuesta más disruptiva aparece en materia de defensa. Santos sostiene que Brasil debería abandonar el Tratado de No Proliferación Nuclear y desarrollar una capacidad propia de disuasión. “Si yo fuera presidente, lo primero que hago es suspender y salir de ese tratado”, relató Gosman sobre su conversación con el candidato.
Según la periodista, la lógica detrás de esa posición es que “la única manera de ser una nación independiente hoy, es tener una postura, tener una herramienta de disuasión”. Esa herramienta, precisó, sería la capacidad nuclear.
Gosman también señaló que Santos propone convertir a la industria militar brasileña en un eje del desarrollo nacional. Frente a una eventual intervención estadounidense, su respuesta sería fortalecer la coordinación regional: “Lo que hay que lograr, dice, es que América del Sur, o más precisamente, América Latina, actúe en conjunto”.
El voto joven y el desencanto con la política tradicional
El fenómeno electoral de Santos también tendría una fuerte conexión con los jóvenes. “Muy jóvenes son”, afirmó Gosman al describir a sus seguidores y a un equipo de campaña que calificó de “muy joven” y “muy activo”.
La periodista vinculó este fenómeno con una tendencia política más amplia: “Hay sin duda una decepción popular con respecto a los políticos tradicionales”. En su análisis, ese descontento excede a Brasil y forma parte de una transformación internacional: “El descontento es global”.
Finalmente, Gosman advirtió que ese escenario está favoreciendo la aparición de nuevos liderazgos y estructuras políticas por fuera de los partidos tradicionales: “La irrupción de nombres de fantasía nuevos con líderes tradicionales” es, a su juicio, parte de una dinámica que ya atraviesa distintos países.








