No es la primera vez que el Gobierno de Donald Trump amenaza con convertir a Nueva York en el próximo objetivo de sus megaoperativos contra la inmigración. En el último año, la Administración federal ha advertido que dicha ciudad podría correr la misma suerte que otras localidades y Estados gobernados por demócratas: un despliegue de miles de agentes migratorios y redadas masivas. Y ahora, el zar de la frontera de Trump, Tom Homan, ha vuelto a hacer sonar la alarma, esta vez en respuesta a un paquete de leyes impulsado por la gobernadora del Estado, Kathy Hochul, y destinado a proteger a su población de indocumentados.








