El vicepresidente de Colombia hace eco a las críticas de De la Espriella al “globalismo” y la “burocracia” de la ONU

El vicepresidente de Colombia hace eco a las críticas de De la Espriella al “globalismo” y la “burocracia” de la ONU


El vicepresidente de Colombia, José Manuel Restrepo, ha representado este jueves a Colombia en la Asamblea General de las Naciones Unidas con un discurso escrito por su jefe, Abelardo de la Espriella. El presidente del país sudamericano se ha saltado la cita en cumplimiento de una promesa de campaña: no salir del país durante sus cuatro años de mandato. Aun así, sus ideas, pronunciadas por Restrepo, han resonado en el auditorio. Restrepo, que debuta en la conferencia, ha centrado su intervención en el trabajo que ha realizado el Gobierno en sus primeros 47 días, con el foco puesto en la seguridad y con el inmenso reto de la reconstrucción del país tras el terremoto. A su vez, ha lanzado duras críticas al concepto de “globalismo” y ha cuestionado el trabajo de la ONU ante los retos internacionales de la actualidad.

“He sido crítico de esta organización y sería incoherente, por dirigirme hoy a esta asamblea, pretender ocultar mis convicciones. Mis críticas no nacen de un capricho ni de una animadversión: tienen razones políticas institucionales y doctrinarias de fondo. Creo en la ONU y justamente por creer en ella considero legítimo preguntarnos si las instituciones que hemos construido han respondido con eficacia a los problemas para los cuales existen”, ha interrogado Restrepo, leyendo al presidente. “Las Naciones Unidas todavía pueden mejorar”, ha añadido.

Una de las propuestas más excéntricas de De la Espriella era, precisamente, sacar a Colombia de la ONU, al considerarla un “directorio de la izquierda”. En el discurso dado por Restrepo, no ha usado tales términos. Pero sí ha puesto en duda la efectividad del trabajo del organismo. “Ocho décadas después, los interrogantes son distintos: ¿está la ONU cumpliendo con sus propósitos con la eficacia que requiere el mundo actual?, ¿hay estructuras burocráticas que se han vuelto excesivamente pesadas?, ¿dedicamos demasiados recursos y energía a administrar procedimientos y muy poco a resolver problemas?”.

En la misma línea, Restrepo ha planteado una “preocupación doctrinaria”: el globalismo. “No estoy hablando de comercio internacional ni de la cooperación de los Estados. Hablo de una concepción según la cual la Nación, la soberanía, las identidades propias, las tradiciones y los valores patrios son un obstáculo que deben ir cediendo ante una progresiva uniformidad política y cultural”, ha lanzado. De la Espriella ha hecho del patriotismo una de sus principales banderas como presidente y, según su discurso, también es una de sus prioridades de cara a la política exterior. “No ha sido mi estilo refugiarme en lo políticamente correcto, no busco complacer a nadie”, ha recalcado, en voz de Restrepo.

En sus casi 50 días como mandatario, De la Espriella ha alineado su visión internacional con Estados Unidos e Israel, aunque no los ha mencionado en el documento leído por el vicepresidente. Sí ha hablado de “países aliados” y de “socios” para que inviertan en Colombia. Con nombre propio, Restrepo solo se ha referido a Venezuela. “Confiamos en una transición democrática: pronta, segura y profunda”, ha apuntado. Restrepo, que esta semana se ha reunido en Nueva York con políticos de varios países, no se vio con Delcy Rodríguez, la presidenta encargada de Venezuela.

Otro de los puntos claves del discurso ha sido el terrorismo. O, más bien, la falta de una definición internacional y jurídicamente aceptada de este flagelo. “Colombia considera que ha llegado el momento de avanzar. Necesitamos una definición internacional común: clara y precisa, compatible con el derecho internacional”, ha afirmado Restrepo. Según él, el nuevo Gobierno ha decidido dejar “eufemismos” para referirse a las organizaciones criminales que sembran terror entre los colombianos. “Son grupos terroristas. Así los llamamos y los estamos enfrentando”.

El vicepresidente ha admitido que “47 días son muy pocos para cambiar al país”, pero ha confíado en recuperar la seguridad y en impulsar el crecimiento económico de la mano de una mayor inversión internacional. Uno de los mayores retos es la reconstrucción del país tras el terremoto de 7,4, que devastó buena parte del occidente del territorio nacional. “Un Gobierno que apenas comenzaba tuvo que enfrentar una de las mayores tragedias naturales. No hubo tiempo para preguntarnos si estábamos preparados”, ha dicho, al tiempo que ha agradecido a los asistentes de la asamblea por la solidaridad en el envío de cooperación humanitaria para atender el desastre. “Podemos caer, sufrir, llorar, lo que no podemos hacer es rendirnos”.

El discurso ha cerrado con una invitación a los demás países a invertir, prosperar y “creer” en Colombia. “Quiero que dentro de algunos años, cuando el mundo vuelva la vista hacia mi país, encuentre una nación más segura, más respetada y, sobre todo, mucho más confiada en sus propias capacidades. Y si esa es la Colombia que el mundo encuentra, no hará falta explicar qué quise decir cuando hablé de la Patria Milagro”, ha concluido, refiriéndose a uno de los principales lemas del presidente.

La intervención concluye un ajetreado viaje de Restrepo, que comenzó el domingo. Durante toda la semana, el vicepresidente se ha entrevistado con políticos, embajadores y empresarios. Este jueves estuvo con el secretario general de la ONU, António Guterres, con quien conversó sobre “el papel de Colombia” en el mundo. El martes, habló con Donald Trump durante una reunión del Escudo de las Américas. En pocos días, se ha convertido en la cara más visible de la diplomacia del Gobierno de De la Espriella.