“El Salvador ya vive una dictadura”

“El Salvador ya vive una dictadura”


En medio del vértigo porteño, el periodista y escritor salvadoreño Óscar Martínez, jefe de Redacción de El Faro, de paso fugaz por Buenos Aires, presentó en la Librería Hernández, de la avenida Corrientes, su libro más reciente, Bukele, el rey desnudo (Anagrama), acompañado por el chileno residente en Buenos Aires Cristian Alarcón, también periodista y escritor, fundador y director de la revista Anfibia.

Martínez, que vive en Ciudad de México desde su exilio en 2025, llegó al país luego de haber presentado su libro en Chile. “Primera vez que estoy en Buenos Aires. He venido rapidón, con la agenda esta y en medio de esta locura”, expresó, gratamente asombrado por la pasión futbolera de los argentinos: “Fue una experiencia inolvidable, full immersion, en un bar argentino, en el viejo Palermo. Pasaron de putear a los jugadores con unos insultos sumamente creativos, a amarlos como a Dios”, dijo.

Su libro Bukele, el rey desnudo, en obvia alusión al cuento de Andersen en el que todos saben, pero nadie admite que, efectivamente, el rey no lleva ropa, ya que eso implicaría –según les habían hecho creer– reconocer su propia impericia para los cargos que ostentan, fue definido por Alarcón como un “texto que intenta pintar de cuerpo entero a Nayib Bukele, ese presidente que el algoritmo de TikTok vende como un mesías infalible, pero que Martínez califica, sin eufemismos, como un dictador”.

Clásicos del periodismo

La potencia narrativa de Óscar Martínez no es fortuita; además de su experiencia profesional como jefe de Redacción de El Faro, su trabajo se expandió por América Latina, España y Estados Unidos con títulos que hoy son clásicos del periodismo de investigación, como Los muertos y el periodista, El niño de Hollywood, Una historia de violencia, Los migrantes que no importan y Crónicas negras, entre otros. Además, fundó el proyecto Sala Negra para narrar la violencia centroamericana. Entre otros reconocimientos, recibió el Premio a la Libertad de Prensa en 2016.

En la presentación, Alarcón explicó que un periodista de investigación no es a priori un narrador, sino que el narrador se construye después, y destacó el trabajo sacrificial de Martínez, “una entrega absoluta que, en algún momento, por la crudeza de lo vivido, llega a pelearse con la propia literatura”.

El periodista salvadoreño Óscar Martínez presentó su libro 'Bukele, el rey desnudo' en Buenos Aires. Foto: Martín Bonetto.

Es que Óscar Martínez es un hombre que confiesa no saber lo que es vivir en un país en paz. Su literatura se nutre de una realidad donde el horror es cotidiano. Contó que, en El Salvador, las pandillas le decían a una adolescente de 16 años: “Báñate y perfúmate porque mañana te vamos a violar”, y la niña iba, consciente de que no había nada que hacer.

Somos una sociedad apaleadísima. Cuando ya te han sacado las uñas, si viene alguien y solo te da tres bofetadas, no te sentís tan mal”, soltó el autor salvadoreño para explicar el fenómeno. “Los Bukeles cuajan en pueblos muy apaleados. Si te estás ahogando en medio del océano y ves un leño flotando, te prendes a él. No preguntas de qué madera es. Te agarras de lo que sea. La gente se prendió de Bukele como si fuera ese leño”.

En su presentación, Martínez aseguró que “para el ciudadano del exterior, Bukele es un reel de tres minutos donde se lo ve inaugurando cárceles mastodónticas. La masa desconoce que el régimen modificó la forma de contar a los muertos: ya no se cuentan los asesinados en las cárceles ni los caídos en supuestos enfrentamientos con la policía. Hoy, El Salvador tiene a dos de cada cien habitantes tras las rejas, la tasa de encarcelamiento más alta del mundo. Bajo el Régimen de Excepción, metieron preso a cualquiera que molestara al poder, no solo a pandilleros. Los juicios son masivos, secretos y sin ninguna transparencia. Las maras controlaban el territorio y garantizaban hasta 40.000 votos tras quitarles los documentos de identidad a los vecinos; Bukele barrió con ellas pactando con ellas y se quedó con sus métodos de control”.

También denunció cierto misticismo con el que el actual presidente de El Salvador ejerce el poder. “Frente a la Asamblea Legislativa, Bukele llegó a decir: ‘Esperen un momento, voy a hablar con Dios’, para luego bajar y asegurar que las fuerzas divinas lo guiaban. Ese hombre que se dice representante de una entelequia incomprensible que es el pueblo, no sabe ser pueblo”, sentenció Martínez, refiriéndose a los orígenes de clase acomodada del funcionario.

Nayib Bukele en enero de 2026. (AP Photo/Salvador Melendez, File)

Frente a las investigaciones de El Faro, la respuesta de la dictadura fue asfixiante: el servicio de inteligencia del Estado los intervino con el malware de espionaje Pegasus durante 17 meses consecutivos. Los acusaron de lavado de dinero, violación sexual, tráfico de personas y les armaron auditorías fiscales mentirosas para ahogarlos.

“Te tratan de conminar por cobardía. La lógica del dictador es poner en duda tu posición: ¿por qué te exiliaste? Pero yo creo que, en una dictadura, el único camino ético es el verbo estorbar. Cubrimos el poder mientras el poder se ejerce. No nos importa quién lo tenga. Buscamos justicia para los muertos“, explicó

El miedo y otras dificultades

Luego de la presentación, Clarín conversó a solas con el autor, de 43 años, en una mesa de la librería.

–¿Cómo te animás a denunciar todo en tus textos y columnas? ¿Cómo manejás el miedo en el día a día?

–Mira, yo no tengo ninguna duda de que Bukele va a hacer todo lo posible para intentar silenciarnos o acabar con nosotros de una manera simbólica –es decir, que dejemos de hacer periodismo– o real, encarcelándonos. El encarcelamiento en El Salvador hoy es la muerte. Si a Bukele se le ocurre perseguirnos con órdenes de Interpol fuera del país, como ya hizo con alguna gente, yo no sé, cada vez que entro a un aeropuerto, si voy a salir de ese aeropuerto. Ya a algunos exiliados los han capturado con órdenes de Interpol, no es algo que me esté inventando, ya pasó.

El Faro descubrió y demostró que Bukele pactó en secreto con las pandillas. ¿Cómo llegó ese material a tus manos?

–Esto lo digo con orgullo, no con soberbia: el mundo sabe que Bukele fue socio de asesinos porque nosotros lo descubrimos en 2020 con documentos de su propia inteligencia penitenciaria. Nos los filtró una fuente de la embajada estadounidense que los había recibido de manos del mismísimo jefe de prisiones de Bukele, Osiris Luna. Osiris, previendo el futuro, quiso “curarse en salud” con los gringos y les entregó las pruebas del pacto. En aquel momento estaba el primer gobierno de Trump y la embajada decidió no hacerle caso al documento; entonces, un empleado responsable de la embajada nos buscó y nos dio las copias originales. Fuimos al terreno, contrastamos la verosimilitud de las firmas con fuentes y publicamos. Apareció en The New York Times, The New Yorker y en 120 medios del mundo.

El periodista salvadoreño Óscar Martínez presentó su libro 'Bukele, el rey desnudo' en Buenos Aires. Foto: Martín Bonetto.

–¿Por qué, si la información es tan contundente, el apoyo a Bukele parece blindado?

–Porque hay una gran masa de gente que ya no lee medios de comunicación. La gente siempre ha consumido estupideces; en 2003, las primeras métricas de internet de El País de España decían que lo más leído era que Britney Spears se había cambiado de vestido. Pero ahora el ruido es mayor: cualquier idiota con un teléfono puede volverse viral en TikTok. Cuando publicamos las revelaciones del pacto, tuvimos 100.000 visitas únicas en una semana, pero la opinión pública masiva se mueve por impulsos emocionales.

–En tu libro hablás del concepto del “no ciudadano”, como definía el escritor cubano Reinaldo Arenas a los parias despojados de derechos por el poder. ¿Te sentís uno de ellos?

–Sí, absolutamente. Eso es exactamente lo que Bukele intentó hacer conmigo y con la redacción. Hace poco, un exdiputado del régimen me acusó públicamente en redes de ser terrorista y pandillero. Si yo fuera un ciudadano reconocido por el Estado salvadoreño, tendría el derecho elemental de presentar una demanda por difamación contra ese infame personaje. Pero, como no soy un ciudadano querido por la dictadura, no puedo demandarlo. No tengo derechos, no tengo derecho ni siquiera a entrar a mi propio país ni a habitar mi ciudad. Nos conminaron a ser espectros sin personalidad jurídica.

El periodista salvadoreño Óscar Martínez presentó su libro 'Bukele, el rey desnudo' en Buenos Aires. Foto: Martín Bonetto.

–Bukele ya transita su segundo mandato. ¿Qué viene ahora para El Salvador?

–Bukele ya no necesita que nadie lo vote; las próximas elecciones van a ser un show bufo, un paripé ridículo, idéntico a los de Venezuela, Cuba o Nicaragua, para simular una democracia que ya no existe. Él controla todo el cuerpo jurídico; si mañana quiere reformar la Constitución por decreto para quedarse diez años más, lo va a hacer. La gente que vaya a votar va a hacer el ridículo depositando papelitos en una caja cuando el rey ya está instalado en el trono. Y lo peor es que Bukele todavía no ha mostrado su cara más violenta. Yo sé que el panorama es tremendo y que el exilio va a ser largo, pero mientras no me harte, voy a seguir rompiéndome la cabeza para encontrar nuevas formas de intervenir en la dictadura. Seguiremos estorbando.

Bukele, el rey desnudo, de Óscar Martínez (Anagrama).