el regreso de una leyenda que alimenta la ilusión, pero también las dudas

el regreso de una leyenda que alimenta la ilusión, pero también las dudas

Después de jugar apenas tres partidos de dobles, Serena Williams consideró que se había tomado el tiempo suficiente para terminar con las especulaciones y decidir que está lista para competir en single a sus 44 años. Su regreso es, a no dudarlo, la noticia más impactante que las mujeres ofrecieron en el tenis en los últimos años. Wimbledon tomó el reto de la estadounidense y le otorgó una invitación especial para que juegue el torneo que ganó nada menos que siete veces, la primera en 2002 y la última hace ya diez años cuando, por ejemplo, la alemana Angelique Kerber era la dominadora del circuito y la bielorrusa Aryna Sabalenka apenas jugaba los viejos futures. Entonces se abre el gran interrogante: ¿para qué vuelve Serena Williams, la ganadora de 23 Grand Slams que apenas está a uno de los que obtuvo Margaret Court?

“Si vuelve, no es para ser una jugadora del montón; eso no va con ella. Es Serena, ya hizo cosas increíbles en el pasado y nada es imposible para ella”, afirmó Patrick Mouratoglou, su entrenador durante una década de plenitud entre 2012 y 2022. “Parece estar en una plena forma pero la verdadera prueba será cuando juegue su primer partido. ¿Cómo estará? ¿Se imaginan si enfrenta a Aryna Sabalenka?”, se preguntó, con un mayor escepticismo, el británico y ex jugador Greg Rusedski, hoy devenido en un agudo analista del circuito. “Después de no haber jugado un partido de single en muchísimos años, ella pensó: ‘¿Sabés qué? Creo que mi regreso a la competición va a ser en Wimbledon…’ Imagínate estar en la mente de Serena en la que ella piensa: ‘Será en Wimbledon porque soy lo suficientemente buena, podré con ello y no habrá problema’. Ese es un nivel de confianza que no tuve ni por 12 segundos en toda mi vida”, reconoció el ex número 1 del mundo Andy Roddick en su podcast Served. “Yo hubiera jugado siete torneos antes en futures. Hubiera empezado jugando en un parque público esperando que nadie me viera”, ironizó quien también se refirió a un posible partido contra Sabalenka en la primera ronda aunque vio ese enfrentamiento desde otro lado. “Si sos Sabalenka y jugás contra Serena, que no jugó en cuatro años, y ella arranca firme en el saque y gana sus primeros tres o cuatro games con el servicio sin problemas, ¿no podemos creer que Sabalenka empezará a sentir presión en algún momento?”, se preguntó.

Sin ranking mundial por su larguísima ausencia, Williams será una ‘bomba’ suelta en el cuadro, tanto para ella misma como para el resto de sus adversarias porque al no estar preclasificada podría debutar contra la propia número 1 del mundo.

Desde muy chica las hermanas Williams -Venus y Serena- se formaron para ser dos campeonas. Y las dos lo consiguieron gracias a una extraordinaria fortaleza física (especialmente la menor) y a saber romper todos los cánones establecidos en el tenis profesional. Venus Williams ganó siete Grand Slams y Serena Williams se “retiró” con aquellos 23 cuando la edad, las lesiones y la maternidad condicionaron y frustraron esa persecución histórica de Court.

Tetracampeona olímpica (un oro en single y tres en dobles) y pentacampeona del Masters, logró 73 títulos y ganó 858 partidos de los 1.014 que jugó con un porcentaje de efectividad de casi un 85 por ciento, indudablemente Williams quiso dejar de lado el mix de sus éxitos en los negocios con la vida familiar junto a su marido Alexis Ohanian, con quien tuvo dos hijas: Olympia y Adira River.

Pero, se insiste: el interrogante es ¿para qué?

Se trata, indudablemente, de una movida marketinera y mediática de alguien que siempre estuvo acostumbrada a tener los flashes alrededor y a ser el centro de la atención. El punto es que todo parece que será fulgurante porque a su edad no se puede mover como lo hacía y porque la potencia de sus misiles que tiraba desde el fondo y que le resultaban winners porque le pegaba a la pelota cerca del pique, ahora ya no está. En los dobles que jugó le costó moverse. Es que el paso del tiempo, en definitiva, hizo la diferencia. ¿Se la puede comparar con Novak Djkokovic, que a los 39 años todavía es competitivo? Claro que no. Los hombres se mueven mejor. Y en Williams ese factor de los desplazamientos ya le pasó factura.

En junio se habló más de su vuelta que del primer Grand Slam de Mirra Andreeva, la gran sorpresa que en Roland Garros significó Maja Chwalinska y los irregulares presentes de Sabalenka e Iga Swiatek. Es decir: la figura de Williams lo volvió a acaparar todo. Si bien nadie en su sano juicio podría ponerla de candidata al título en el All England, su presencia en el torneo supondrá una subida de expectativa y audiencia para una WTA que no pasa por su mejor momento. Porque a excepción de la carismática Sabalenka, que si bien se lleva casi todos los focos afuera de la cancha no consigue últimamente los títulos que debería obtener, no hay otra tenista que genere tanto e ilusione tanto como ahora la propia Williams.

De todos modos, está claro que la jugadora arrolladora, la de los golpes sin devolución y la de un dominio extremo ya no existirá. Habrá que prepararse para ver sólo en acción a uno de los mayores íconos de la historia del deporte y, sobre todo, a vivir una mezcla de nostalgia y admiración con una de las mejores tenistas de todos los tiempos. Eso será bastante. Y suficiente.