El previsible show de la reina Kristalina

El previsible show de la reina Kristalina

A modo de resumen, podría arriesgarse que el breve pero intenso tour por la Argentina de la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, dejó más colorido anecdótico que novedades conceptuales.

Su agenda detonaba de encuentros. Que las autoridades del Ministerio de Economía y del BCRA. Que una bilateral con Javier Milei. Que una ronda con el gabinete. Que estudiantes universitarios de economía. Que conferencia de prensa. Que empresarios y ejecutivos de la actividad privada. Que visita a Vaca Muerta.

Hasta donde se conoce, lo que Georgieva dijo en público y comentó y preguntó en privado se mantuvo fiel al guion de afirmaciones y dudas que el Fondo viene planteando en la gestión Milei sobre la situación socioeconómica del país.

Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.

En ese caso, a nadie debería sorprender el respaldo de la directora y del organismo que encabeza a la política económica del Gobierno. Marcados con resaltador aparecen sus elogios al control fiscal hacia el superávit, la baja inflacionaria, el guiño de los mercados y el demorado crecimiento de las reservas.

Ese combo lleva a la consideración del FMI de que la macroeconomía argentina está mucho más robusta que antes. Y como para duplicar la apuesta, Georgieva aseguró que será innecesario en 2027 -año electoral- nuevos financiamientos al país por parte de la entidad.

Al respecto, dos apuntes. Por un lado, no se trata sólo de la jactancia de un apoyo: Argentina es el principal deudor del FMI y el horno global dista de estar para bollos en nombre de nuevos desembolsos. Segundo, ya Donald Trump mostró quién es el rey antes de las legislativas del año pasado, para vislumbrar de dónde puede llegar algún otro auxilio financiero en caso de emergencia. Electoral, digamos.

Los 5 posteos de Kristalina Georgieva: qué señales dejó en su primera jornada en Buenos Aires

Tampoco innovó la economista búlgara en relación a las luces amarillas del modelo mileísta. Mostró su preocupación por el alza desigual en diferentes sectores de la economía, el impacto que tiene en el empleo formal y el rol negativo de una alta presión impositiva. Rezó casi el manual woke que el FMI tiene al lado del extremismo mileísta.

Envalentonada, Georgieva lanzó ante estudiantes y periodistas las dos provocaciones más interesantes de su visita. Ambas, en forma de preguntas tan retóricas como entrelazadas.

“¿Cuántos de ustedes tienen dólares debajo del colchón?”, fue una. “¿Puede el pueblo argentino ser perseverante para transformar el país?”, fue la otra.

Las dos están unidas bajo el concepto de la desconfianza. La interna, por décadas de estafas, y la externa, ante los temores del eterno movimiento pendular de la sociedad argentina, producto de políticas insostenibles.

Pese a que es EE.UU. el que reina en el Fondo y no ella, la visita de Georgieva al país tuvo un peso más simbólico que práctico. Salvo, tal vez, a la hora de chequear si somos un deudor confiable: de la política sólo habló con oficialistas.